martes, 1 de mayo de 2012

Un oasis espiritual

De: PEQUEÑO LEBREL DE ESPUMA    (en: “Llamellín. En prosa y en verso”, 2003)

“Como estampita siquiera”

Yo era como otros tantos muchachos que no sabía aún lo que quería ser. Un ingeniero "tiraba (este término no se conocía, me corrige mi pequeño lebrel de espuma) cualquier cantidad de número" y ganaba lo que quería, por eso algunos amigos querían que me presente a la UNI. Para mis hermanos ser un contador, o economista (aún no se sabía lo que era eso), podría ser excelente para mí. Mis padres felizmente no me dijeron nada. Yo trataba de ser condescendiente con mis hermanos, más por que estaba perdido en Lima. Sin embargo, después de “aterrizar” a través de la claraboya  desde la azotea hasta las gradas que conducen al asegundo piso de la casa donde vivía, veinte meses después, estaba caminando un poco encorvado -mi mente más que mi columna-  con las manos en los bolsillos  por los corredores de Escuela Normal Superior (ENS) de La Cantuta. Lo único que quería, todavía  tercamente, era tenerlo a Huaraz cerca de mí, “como estampita siquiera”.
Los estudiantes ancashinos -no he sabido explicarme porqué aún no me sentía integrado a ellos- tenían en la Escuela una asociación y un periódico mural pegado en la pared de uno los corredores principales del edificio de aulas. Me atreví a escribir para aquella vitrina algo sobre Huaraz. Para lo cual, me encaminé al lugar más apreciado de la Escuela, el edificio mejor diseñado y mejor conservado, con sus tres pisos y sus respectivas salas, sin contar el hermoso sótano,  totalmente amueblados y brillando de limpios: la Biblioteca.
La Biblioteca, verdaderamente, era un continente venerable, no sólo por su presentación sino, y básicamente,  por su contenido de libros frescos y maduros; sus pequeños ambientes en el último piso para apreciación musical, pintura, teatro, danzas, etc.  Un pensamiento de Santo Tomás de Aquino, escrito en la pared del primer piso con letras de bronce, te recordaba: “Temed al hombre de un solo libro”. Entonces tú aspiras  filosofía, ciencia o poesía. Estar allí era como estar en un templo. Yo no pedí nada; me senté  con mi block y lapicero... Hoy que recuerdo... (no me saques de aquí todavía, lebrelillo) ¿qué será de Moreno Jimeno, Jaime Cisneros y muchos otros brillantes profesores?. Con Oswaldo Reinoso me encontré en 1996 en el almuerzo de reencuentro organizado por Félix Murillo en el INEI, al Dr. Peñaloza, no recuerdo exactamente dónde, lo he visto bastante canosito,  leo siempre sus artículos en las publicaciones de la ANR, últimamente, su ensayo sobre la educación como proceso de hominización, socialización y culturación, en el que sostiene que nuestra universidad sólo está adiestrando a los muchachos para que sean profesionales o técnicos, no está educando;  pero tampoco desea que sólo se encargue de educar (con la concepción elitista de la edad media), sino que adiestre y eduque, para armonizar la formación de los profesionales que el país requiere. Ahora... con quien mantengo relación amical, así sea por medio del teléfono, es con Walabonso Rodríguez.
(Me veo saliendo de aquel venerable templo, repitiendo “temed al hombre de un solo libro”, con el escrito sobre Huaraz para el periódico mural de la asociación de estudiantes ancashinos. Me detengo en la puerta, antes de bajar las escalinatas, a contemplar el verdor del ambiente universitario y sus pequeños sauces bien parados. Un leve olor a pescado llega con el aire que viene de Lima; pienso en las pulsaciones del hedor de la harina de pescado martilleando la mucosa pituitaria. Un motivo para no ir este fin de semana a Lima.)
Y hablando con mi pequeño lebrel de espuma, pero teniéndolo “cogido” todavía a Walabonso en mi mente, se filtra un discurso de “bienvenida a los cachimbos” que yo habría pronunciado talvez cuando era Director de Escuela de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAC. Está referido a su simpático libro (El trabajo intelectual universitrio, 1997).

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Queridos alumnos:
Tenéis aquí una nueva casa de formación  para ser un profesional de alto nivel, capaz de liderar acciones destinadas a solucionar los problemas que surjan de la realidad.
Para hilvanar unas palabras de bienvenida, no encuentro más adecuadas que las magistralmente escritas por mi maestro y colega Walabonso Rodríguez en 1997, quien, con un coloquial estilo, te dice: “Tú, joven, ahora que inicias tu preparación en la universidad, has de notar  pronto que el trabajo intelectual universitario abarca varios aspectos”. Uno: “escuchar y tomar apuntes”. Es importante poner mucha atención a la exposición y extraer las ideas básicas usando palabras claves para recordar el núcleo del mensaje y redactar una nota o resumen. Al escuchar y hacer tus apuntes estás usando tus ideas preexistentes para trabajar la información nueva, es decir la estás “asimilando”; o bien estás modificando o sustituyendo tus conceptos preexistentes por la información nueva, es decir estás “acomodando” tu mente al nuevo conocimiento, tal como lo afirma Piaget.
El segundo trabajo que tienes que hacer es: “leer bastante”, básicamente para mejorar el hábito de lectura y el aprovechamiento del tiempo libre. El tercero: “estudiar”, es decir “tu trabajo de construcción más importante”; en efecto, aprender es descubrir o construir saberes, una tarea ardua pero también la que da la más dulce y gratificante satisfacción por su fruto inmediato que te ofrece: el conocimiento. Cuatro: “fichaje”, que todavía no ha desaparecido.“Cuántas ideas, cuántas críticas, citas, opiniones, etc., se pierden para siempre porque no las registramos en el momento oportuno” nos dice Esteban Ocampo Rodríguez. Cinco: “rendir exámenes”, revisarlas y compararlas sus respuestas para ver qué errores tuvieron y por qué. Seis: “trabajo personal de producción”, como hacer experimentos, escribir ensayos; para producir traes un potencial fabuloso labrado a lo largo de tu vida preuniversitaria que será el aporte humano, libre y espiritual a nuestra universidad. Siete: “trabajo en grupo”, integrando equipos y poniendo en práctica las distintas técnicas de dinámica grupal. Ocho: “intervenciones orales”, cuando hagas tus informes, debatas ponencias, participes en charlas. Nueve: “Aprendizajes específicos diversos”, como manejo de la computadora, equipos de filmación y grabación, trabajos de laboratorio, trámites administrativos, prácticas pre-profesionales, las que van a mejorar tu ventaja competitiva de tu accionar. Diez: “liderazgo”, en actividades como organizar certámenes, trabajar en comisiones, con la comunidad. Once:  oratoria”, como elocuencia académica. Doce: “uso de los centros de documentación” como archivos, bibliotecas, hemerotecas, pinacotecas, museos, banco de datos. Trece: “elaborar una monografía”, como consecuencia de tus investigaciones bibliográficas, y que supone “el primer esfuerzo por producir algo propio.” Catorce:  Iniciación en la investigación científica (...)”; yo agrego otro trabajo, especial, a los 14 que señala Walabonso. Quince:  Preparar y sustentar la tesis universitaria, que significa culminar con la preparación teórica y práctica de todo un proceso que ha significado acercar al ingresante universitario al perfil profesional que la universidad ha diseñado como una forma de lograr la excelencia educativa. Es algo así como el último examen que tienes que aprobar.
En fin, amigo, vienes con muchas cosas buenas que nos vas a enseñar también, pero básicamente traes disposición para aprender y un espacio interior limpio para recibir nuevos saberes. En este sentido, quiero terminar estas palabras trasmitidas con afecto con un pensamiento de W. Dyer que espero te haga reflexionar: “Cuando estás verde creces y cuando estás maduro te pudres. Permaneciendo verde, evitarás la maldición que representa ser un experto”.

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- ¿Y qué título le pongo a este escrito, mi fiel y pequeño compañero?.
- “Como Estampita Siquiera”...
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¡La  ciudad de los collares de nieve!... ¿dónde se encuentra y cómo se llega a la ciudad de los collares de nieve?. A Huaraz es mejor ir en compañía del río Santa. Pero antes, la subida: Lima-Pativilca- Conococha. Una delgada cinta de asfalto ribetea las orillas del Pacífico hasta Pativilca. El carro, después, sube, soplando tierra, hasta Conococha. Allí nace el río Santa. Dulce, cristalino, caprichoso, se culebrea en su lecho de ichu.  Cantando su huaynito, baja, uniendo por sus raíces a  la Cordillera Blanca y a la Cordillera Negra y separándolos en el azul firmamento. 
En Ticapampa  le inyectan una suave dosis letal de plomo y basura, pero él asimila y sigue bajando mientras va cantando su huaynito. (río Santa, río Santa/ caudaloso/ quiero que lleves/ todas mis penas al olvido)
Más abajo duerme Huaraz. Duerme con sus soñolientas luces colgadas en cada esquina, con sus eucaliptos salpicados de paca pacas, con sus estrechas callecitas empedradas amorosamente, con sus mujeres que van al cine, con sus campanas que llaman al rezo.
Pero allí mismo, por donde pasa el río Santa, Huaraz también se despierta con sus picachos blancos, con su arado sembrando la semilla dulce en el campo, con sus retamas rezando para que no le enturbien el aire con oscuros metales, para que no le ensucien el suelo con los plásticos y pesticidas y no le echen veneno a sus aguas.

Un oasis espiritual

Viene, regresa, vuelve a venir, siempre corriendo, siempre volando, brincando, el pequeño lebrel de espuma [el recuerdo]; después de haber galopado los recodos desertificados de los últimos años de los cincuenta, ha entrado al camino que se abre ancho en la bruma de los años de los sesenta. Avista un oasis y se detiene en mayo de 1961: un año desde que a la ENS le quitaron su autonomía y le arrancaron su categoría universitaria, mediante una ley que expandió el sistema universitario de manera caótica con la creación desordenada de universidades privadas y sin un cambio racional de la estructura profesional que urgía.
Económicamente, habíamos pasado la cresta más alta de la economía agro-exportadora, basada desde los treinta en la producción y venta del algodón y el azúcar, y daremos paso a una economía minero-exportadora más diversificada. Las cifras macroeconómicas mostraban una recuperación relativamente rápida de la crisis del año 1958, gracias a la subida de los precios del algodón y el azúcar.
Abriéndome paso a una sombra de unos pequeños arbustos, tarareo tratando de buscarle alguna música a unos versos que están teniendo un nacimiento magullado: Hoy que quiero escribirte/ se cubren mis ojos de agua/ tiemblan mis manos/ como suspiros dentro del alma/. Busco algo en mi cerebro, sin saber qué cosa. Un suspiro se escapa al aire, por fin, con unos versos para la madre, en realidad para que recite un niñito del jardín del Colegio de Aplicación, mañana, en el Día de la Madre.

Madrecita querida
hoy buscando estoy
la más linda flor de mayo
para ofrecértela en tu día

También una rosa
para darle a la Madre
de nuestro niñito Jesusito
y que te cuide siempre.

Ha trascurrido exactamente un año de aquel Día de la Madre en que alumnos y profesores, en el Gimnasio de San Marcos,  rendíamos un justo homenaje a la madre chosicana, por su labor en la recuperación de la autonomía y categoría universitaria arrebatada a La Cantuta. La parte más intensa de la lucha por la dignificación del maestro empezó en abril.
°°°

Jueves 21 de abril de 1960. Primera página del diario La Prensa: Encargan Dirección de ENS.  Las fuerzas policiales que rodean la Escuela intensifican medidas para impedir el ingreso de personas y víveres. Ayer se hizo presente el nuevo director con el juez instructor, el agente fiscal y tres miembros de la policía judicial; los alumnos agolpados frente al local central entonaron el Himno Nacional sosteniendo una gran bandera peruana. A las 6.54 p.m. una rechifla general del alumnado despidió a la comitiva. Las madres de los niños y los jóvenes  que estudian en los Planteles de Aplicación de la Escuela burlaron el bloqueo policial e ingresaron a expresar su adhesión al Dr. Peñaloza. El Presidente de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP) anunció que hoy acatarán un paro de 24 horas los diez centros universitarios del país en apoyo a La Cantuta. También los profesores de educación primaria, secundaria y técnica piden la renuncia del ministro de educación y del director de educación normal. El Comercio, informaba que la mayoría de los Centros Federados de la UNMSM había acordado acatar la huelga indefinida decretada por la FUSM, en apoyo a la ENS. De otro lado, la Comisión de Amplia Base se declaraba en sesión permanente y conjunta con los Comités Ejecutivos de los Organismos Nacionales del Magisterio con el objeto de coordinar una acción hasta conseguir la modificatoria del art. 87 del estatuto universitario.
El río hablador le va encandilando en su enmarañado lenguaje a mi pequeño lebrel de espuma, que jadeante observa en el río el discurrir del tiempo. Aquí en la ENS, desde hace varios días nuestra ración en la  bandeja ha disminuido a media tasa de quáker, medio pan untado con algo de mantequilla; el almuerzo adelantado con media ración, en el que no se perdía, sin embargo, como postre, el humor de siempre. Hasta un delgaducho plátano cortado en dos para duplicar la ración era motivo de risa.  Era chistoso, por la forma cómo lo contaban, las ocurrencias cuando el  “Cachimbón” se cayó cruzando el río con un saco de papas en el hombro (era fortificante saber que la gente humilde del mercado de Chosica estaba con nosotros, pues nos obsequiaban papas y otras comidas). El problema era trasladarlos a la Escuela sin que se dieran cuenta los policías. Pero entre ellos había siempre uno que otro “buena gente”, que mirando a su costado se hacían de la vista gorda. Siempre sonrío cada vez que me acuerdo del discurso de Futuri Cuturi cuando en una de las acostumbradas  asambleas en el auditórium dijo: “¡Compañeros, no estamos solos en nuestra lucha; estamos rodeados...!”(cierto, por los policías).
La noche del 21 de abril de 1960, por fin, emprendimos la larga y silenciosa caminata hacia Lima. Acampamos a las dos de la madrugada a la altura de Ñaña. Dirigentes de la FEP, FUSM, de la Asociación de Centros de Ingeniería, de la Universidad Católica y de Agronomía organizaron el campamento. A las 5.15 a.m. levantamos el campamento y seguimos avanzando hasta Santa Clara, lugar donde desayunamos y descansamos media hora. Por Vitarte estuvimos a las  9.15 y a las 11 nos detuvimos a la altura de Santa Anita. En camionetas y automóviles, diversas instituciones nos distribuían bebidas, frutas y otros alimentos. Cuando a las doce del día la caravana llegó a  la altura de Hierbateros, encontró en ese lugar al Coronel Muente y al Prefecto de Lima, quienes permitieron el paso de los profesores, alumnos y madres de familia. Silenciosamente ingresamos a Lima a las 12 y 10 minutos, tomando ambos lados de la pista de la Avenida Grau, hasta Abancay,  donde nos dieron el encuentro los estudiantes de San Marcos, Ingeniería, Agronomía, La Católica y Bellas Artes. Al pasar frente al Ministerio de Educación, las voces de bienvenida de los estudiantes limeños arreciaron contra las autoridades de ese Ministerio. “Cueva de ladrones”, “Sepulcro Blanqueado”, eran los gritos que parecían retumbar los edificios. Después de 16 horas de marcha ingresamos, al fin, al local del Gimnasio de la Universidad de San Marcos, en medio del aplauso de los estudiantes allí congregados. Se entonó el Himno Nacional con bastante patriotismo y fruición humana. El Presidente de la FEP Oscar Espinosa Bedoya, en un impresionante discurso dijo: ...“habéis escrito una página brillante de la historia de las luchas estudiantiles, con lo que acabáis de realizar, hecho que no se había registrado jamás en el Perú. El estudiantado de todo el país se encuentra firmemente solidario con los estudiantes de la Cantuta, para poder conseguir juntos su autonomía, la dignidad del maestro y su categoría universitaria”.  Juan Alberto Campos Lama, Presidente de la FUSM, manifestó “América en estos días ha contemplado dos cuadros diferentes con relación al movimiento de los estudiantes: en el pueblo hermano de Venezuela el estudiantado ha salido a defender al Gobierno que ellos creen representa genuinamente la voluntad de las mayorías populares; y en el Perú estamos viendo cómo el Gobierno arroja a los alumnos de su propia casa”. Finalmente el Presidente de la FEENS, Rafael Urrunaga, dijo: “hemos tenido que abandonar la Escuela porque ha dejado de existir, y volveremos a ella cuando se le devuelva su autonomía y su categoría que ha perdido”. Finalizada la actuación, fue servido el almuerzo preparado por alumnas de  San Marcos y la Católica, que consistió en una ensalada, huevo duro, fruta y refresco. En la noche,  casi la mitad de los alumnos pernoctaron sobre el piso de madera del Gimnasio, algunos durmieron en el local de la Ciudad Universitaria, otros recibieron ayuda de sus comprovincianos residentes en Lima, quienes pagaron un hotel. En la mañana siguiente tomaron desayuno en el interior del mismo gimnasio donde se improvisó un comedor. Habían cocido papas y preparado avena. La FUSM entregó un número de cupones para que almuercen en el comedor de estudiantes del jirón Cangallo.
Yo me fui a Breña a tocar la puerta de la casa de una tía, en Pedro Ruiz 278. Y me puse a escribir una carta a mi madre.
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Lima, 25 de abril de 1960
Querida mamacita:
Me encuentro aquí, después de una larga caminata desde La Cantuta. En Chosica, la noche del jueves en que partimos, el pueblo nos despidió con una impresionante, multitudinaria y afectiva manifestación de simpatía en adhesión a la lucha que la ENS ha emprendido para rescatar su autonomía y categoría universitaria para la dignificación de la carrera docente.
La gente no entiende que al maestro tenemos que darle el nivel académico que necesita para  orientar la formación y el desarrollo de los niños y jóvenes que son los que mañana van a tomar las riendas del país; acabo de darme cuenta que el principal problema de nuestra nación empieza a ser un problema de educación; ¿te das cuenta de la mentalidad de estos gobernantes?, por un lado están abriendo más universidades y por otro lado están negando esta categoría a una escuela que ahora es una de las instituciones más prestigiadas, piensan que deben tener alta preparación los veterinarios (bien hecho), pero no así los maestros, a éstos sólo hay que darles una preparación mediocre y un sueldo de hambre para que los menos se dediquen a esta profesión. ¡Pobre Perú!.
No quiero cansarte, pero sé que me entiendes bien, como diplomada que eres. He llegado a la casa de mi tía E. Estaré allí hasta que regresemos a la Escuela, dile a papá que tendrá que correr con los gastos de mi estadía. Les quiero y gracias por todo. Tu hijo.
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A mediados de mayo de 1960, el movimiento de La Cantuta, que se había iniciado con la promulgación del Estatuto Universitario, tomaba cuerpo político en todo el territorio y simbolizaba una situación de rechazo cada vez mayor al régimen.  En el Cuzco una manifestación de estudiantes quemó las efigies de trapo y cartón del Premier Beltrán y del Ministro Rubio.  Raúl G., en representación del Comité de Huelga, Eduardo Z., por la Facultad de Letras, ofrecían derramar “la sangre que hemos metido en nuestras ideas para solucionar el problema de la Escuela Normal Superior”, Justo V. y David P. condenaron el abuso con la ENS e hicieron referencia al manifiesto de la juventud cuzqueña el 12 de mayo de 1909, Virgilio V., por el Frente Estudiantil de Reforma, dijo que el Gobierno debe dar educación a más de 20 mil estudiantes que mendigan cultura en el extranjero. Valentín Paniagua, Presidente de la Federación Universitaria del Cuzco, dijo: “Esta noche queremos decir al señor Beltrán que su apellido materno es el sinónimo de la situación espantosa en que debate el país”. Cerca de las siete la gente se movilizó hacia el parque de la Merced, donde habló Aldo E.; finalmente,  Gregorio Berríos, por la ENS de La Cantuta.
También en Trujillo, los estudiantes frente al local de la Prefectura, a los gritos de “Huelga”, “Abajo Beltrán”, y acres discursos sobre el problema de la Cantuta, quemaron ejemplares de  La Prensa” y “La Crónica”, luego se dirigieron hacia la plazuela “El Recreo” y finalmente a la Plaza de Armas, donde fueron recibidos por un contingente policial que disolvió el grupo a varazos.
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            Diciembre de 1961. Llegó el día de la graduación. Un escueto programa se cumple fríamente: Himno Nacional, entrega de títulos, juramentación de los egresados, palabras del Director de la Escuela (por cierto no es Peñaloza). Pero terminábamos con un sabor agridulce de haber disfrutado de la denominada “época de oro de La Cantuta”; o lo que puede ser lo mismo, La Cantuta de Peñaloza. Nos parecía ayer cuando, hace tres años (también hoy, 2003, 42 años después, gracias a nuestro pequeño lebrel de espuma), con nuestras maletas en mano, entrábamos al cuarto 306 del tercer piso del Pabellón de los Cachimbos: César del Pino (de Lima),  Manuel Peñafiel (de Cañete), Walter Leyva, (del centro), Raúl Reátegui (de la selva) y quien les cuenta (de Ancash). Terminaba así, aquel diciembre del 61, lo que pareció ser un oasis espiritual.

WAVITA


 

viernes, 6 de abril de 2012

Viernes santo y poemas de dolor de tierras conchucanas


A Shillwi
                                         
Danza el eucalipto su danza de vida,
de semilla danzó con Shillwi, mi abuelo.
Danzaron juntos su áspera tez
con entereza de fuerte leñazo.

Alegrías y tormentos recogieron,
amor y abrigo derramaron;
juntos estrujaron su danza
mientras su linaje se esparció.

Misión y afecto compartieron;
juntos construyeron, se protegieron.
Uno sirvió de techo y lecho,
el otro de apego de hecho.

Hoy sólo sus espíritus danzan,
como danzó el eucalipto:
Tomando la forma de un sarcófago
y haciéndose a la medida de mi abuelo,
danzaron juntos su última morada.

A hombros los llevaron sus hijos cuesta abajo
mientras hundían sus pies
en húmeda tierra colorada.
Allá iban mi abuelo y el eucalipto
en su marcha sacramental.

La arcilla roja los recibió con ternura,
a mi abuelo por su magnificencia
y al eucalipto por su benevolencia.

Hoy, el eucalipto y Shillwi, mi abuelo,
en la pampa de Allauca,
danzan con el viento
su eterna danza habitual.

                                  Nélida Silva 
                                                     Llamellín

   Nélida Silva Vidal aplaudida en  Romeo y Julieta,
Miraflores- 2010.

SEMANA SANTA EN PISCOBAMBA


Después del Domingo de Ramos, en que las palmas vitorean a Jesús a su paso por las calles del pueblo cabalgado en un pollino, flanqueado por los mayordomos que siguen avivando la tradición católica en la Sierra Oriental de Ancash, en especial la Provincia de Mariscal Luzuriaga, con su capital la muy generosa ciudad de Piscobamba, se inicia la Semana Santa.
   
 Los católicos herederos de la religión traída en la conquista española, sobreponiendo  a la creencia quechua, construyeron en varios lugares edificaciones dedicadas al culto, como los grandes conventos e iglesias matrices, capillas y oratorios. Muchos de ellos instalados sobre  palacios de los emperadores del Tahuantinsuyo, allí  levantaron hermosos y costosos retablos y altares maravillosos para impresionar a Dios y a los feligreses, demostrando el poder de la Religión Católica y del conquistador.
    
Por esas cosas maravillosas de la vida, mi tierra Piscobamba fue premiada con una iglesia matriz, imponente y única. Tal vez  estuvo al nivel de la catedral del Cusco, y en Ancash, como la de Tauca. También construyeron un convento y varias iglesias. Por la indiferencia de los Ministros de Dios, de las autoridades y del pueblo en general, esta iglesia, con su convento, se cayó por una simple gotera, más pudo la lluvia que destruyó  la obra de los conquistadores y de mis antepasados aborígenes, quienes con sus manos encallecidas forjaron sus muros. Poco a poco su imagen se irá desvaneciendo de la mente de los creyentes, y sólo Nuestro Señor  Crucificado iluminará desde las alturas nuestras conciencias en  las noches oscuras.
            
La campana de la antigua iglesia matriz no llama más a misa. Sus tañidos profundos ya están en el  lejano recuerdo. Las actuales campanas se parecen a la de mi vieja escuelita. Así lo quiso Dios y ahora  tenemos un nuevo altar de oración.


JUEVES SANTO

Ayer, Jueves Santo, visité siete iglesias / de la gran Lima católica./ Mucha gente orando de rodillas,/otros fotografiando la grandeza de los bellos retablos, que hicieron las manos divinas en los altares.

Cada iglesia me fascinaba,/ me embrujaba con sus tallados;/ sus santos numerosos /junto a ardientes velas/ trayeron a mi memoria recuerdos de mi infancia/ cuando teníamos una iglesia.

En Piscobamba, iglesia virreinal,/ con dos torres de campanario, /con sus tallados incomparables,/ ahora desparecidos por descuido,/ quizá porque dejaron de ser católicos permitieron que se destruya el templo.

Del convento solo queda el nombre; se marcharon hasta los vecinos,/ y sus piedras de granito, labradas, se están llevando a escondidas.

Cuándo nos olvidamos de nuestro gran pasado

La creencia de nuestros pueblos andinos se está desvaneciendo, los valores para la vida dejaron de ser moldeados en el hogar; los jóvenes toman estos días santos como una semana de vacaciones, para ir de campamento, de caminata y de otras cosas más que distraen la fe católica.

 Recordamos a nuestros padres quienes en Semana Santa guardaban su religiosidad con respeto, cariño y  confraternidad, disfrutando de generosos dulces servidos en todas  las mesas sin distingos de ninguna clase. Ellos concurrían con devoción a los actos religiosos. Meditaban en silencio con  recogimiento para sentir la bendición del Señor.

A estas horas se queman los cirios,
en las iglesías y andas del dolor,
inundando con sus lágrimas sus cuerpos.

Los afligidos lloran,
los viajeros cargan su cruz.

El pastor lejano mira al vacío
 y sueña en un Jesús,
que algún día llegará
 su rebaño a abrazar.

Juan Rodríguez Jara 

Piscobamba                



VIERNES

                                                   A ese viernes de Vallejo.

 Habían azotado tu carne,
tu carne de tierra  

espina
            dolor
                        pena
                                    hambre
                                                sed…

Te habían escupido,
            rasgado tus sienes,
                        clavado tus pies.

Tú, en agonía, Maestro,
en agonía de sangre y sudor,
besaste tu inmenso negro dolor.

Metieron la muerte por tu pecho
y Tú la acariciaste.

Te despreciaron
y tú sentiste compasión de su miseria.

Te pisaron, al fin,
y Tú, Tú revives, ¡Hermano!

           Walter Vidal Tarazona
                Llamellín


                                                                          Juan Rodríguez Jaray Walter Vidal  
en Miraflores















viernes, 30 de marzo de 2012

POESÍAS LLAMELLINAS

LIMA, MES DE LA MUJER DEL 2012...

... “hasta que el trino del gorrión
                        nos despierte al rayar la aurora”.
                                   Miguel Adler Rivera

MUJER DEL ANDE

Waqanqo warmi, mujer retama
son a  tus manos de chancaca,
 que amasan el amor y la tierra,
 que mi solitario corazón busca.

A tus arawis que aún alborean,
a  tus ruecas  que giran,  y giran
el vellón más albo de la nube,
la hilacha de la paccha celeste.

A tu silencio macerado de siglos,
a tu encanto de manantiales,
a tu paciencia dócil de tiempos,
a tus manos llenas de corazones.

Mujer dulce, mujer de bronce,
cuida el ichu de  tus ovejitas,
el agua y el aire de las tsaquitas;
y a la Patsa Mama, ahora o nunca.

Waqanqo warmi, mujer andina
déjame a mí también cantarte;
al  baile del wayno,  quiero  verte
alegre como  mi tierra colorada.
                       
                      Walter  A. Vidal 
                    

MAMA KILLA
 
Cual luminaria en mi eclipsado camino
te hiciste confidente de mis apasionados amoríos,
quien diría que solemnizaste mis triunfos
si a ti te conocí como la deidad femenina de mis ancestros.

Tan atenta estás a mis emociones.
A veces redonda reluces plateada,
pero sin curiosa intromisión
calmas mi vehemente andanza.

En la lejanía te confié de mensajera
y te atreviste a ser de vocera entre mi madre y yo,
aunque solo contaste mis alegrías
sé que con mis penas te quedaste tú.

Iluminaste mi infantil inocencia
persiguiendo mis juegos de “kullu zuté”,
pintaste mil cuentos de sombras
mientras ataba “tipis” de mazorcas de maíz.

En aquellas noches buenas de danza
de tambor y “shajsha”
cómo resplandecían contigo
los pastorcillos, “rucus” y negritos.

Secaste mis mejillas consolando mis despedidas
mientras miraba lejana la casa en que nací.
Qué nostalgias me embargan
hoy cuando iluminas al viejo batán,
qué ternura me traes en las noches de “rompe”
cuando estallan la voz de una “palla” y el arpa bajo tu resplandor.

Lóbrego es mi camino cuando no brillas como en Llamellin,
oscuro sin aluzar al perdido amor.
No dejes que la niebla en mis ojos me deje invidente
quiero verte siempre plateada como aquella vez
que en el zaguán de mamá iluminaste su tez.

                                      Nélida Silva

Nélida Silva. Teatro Romeo y Julieta. Miraflores, 2010

jueves, 1 de marzo de 2012

PARA EL RECUERDO...

Escribe WAVITA





Ayer, 28 de febrero,“CLXXIII Aniversario de la Creación Política del Departamento de Ancash”, se tiñó Lima de Ancash, y los ex huaylinos, más ancashinos que nunca, festejaron con pasacalles, bombardas y actos culturales, como el acaecido en el Congreso de la República.

En la mañana, de sol y sed, los artistas ancashinos de las diferentes provincias de aquella rica y bella región, ofrecieron a Lima y el Perú un multitudinario y esplendoroso  espectáculo centrado en el tradicional pasacalle, dirigida por la mismísima Princesita de Yungay, con los auspicios de, entre otras entidades, la Municipalidad de los Olivos.

LAS PALLAS DE LLAMELLÍN

No se hizo esperar en dicho pasacalle la Pallas de Llamellín, en las voces de lindas damitas, entre ellas, de Nélida Silva, Sara Acuña, las hermanas Delma y Nery Vidal, Carmen y Eliana Alonzo; y entre los varones Elmer Silva (de Atsa rucu).

La vistosa comparsa partió del frontis de la Municipalidad de los Olivos y terminó en el “Palacio de la Juventud” en la Avenida Universitaria.

POESÍA FRESCA

No faltaron manojos de poemas, recién cosechaditos para este día. Elmer Neyra Valverde cantó en el blog “Chiquián Querido” de Nalo Alvarado, un poema fresco con olor a historia:

[…] ANKA, majestad de ave
que nace en los helechos y en los pedernales
de las cordilleras que son tu surco
de calvario y de esperanza.
[…] tus águilas o ancash, guardianes
del azul de tus lagunas, de las sonrisas de tus glaciares
de la luna que mira el abrazo de Waskarán y Wantuq.

Ancash, por su riqueza en sus entrañas y su belleza natural  es y fue siempre una región apetitosa para los conquistadores, que no escatimaron en usar las armas para someter a sus habitantes.  Su historia es básicamente una historia de resistencia.

Resistencia también a la naturaleza que, salvaje, al fin, al no poder  entrar en entendimiento con el hombre,  se sacude,  en aluviones y terremotos  infernales.  Resistencia a las invasiones de hombres con hambre de poder. Resistencia a  los waris, los incas y, por último, a los peninsulares.

Neyra lo recuerda -en el poema al que estamos haciendo referencia y que Nalo publicó el 28- cuando dice:
[…]  y llegan en gaviotas voraces,
 en caballos con ojos de plata
y morriones más duros que la noche,
con cañas huecas que vomitan truenos,
los campeadores y los tunantes de la
hambreada Extremadura y la desolada Castilla.
Se acercan convoyes de guerreros de Qosqo,
ante ellos, tus hijos del coraje
misioneros de la resistencia
timbales rojos de pundonor
son  tus inolvidables
konchuqo, pishqupanpa y waraq.

Y cuando parece todo consumado para esta tierra valerosa, o -como dice Elmer- cuando una larga nevada en festones de noche se abatía en el paisaje del viejo águila, desde sus cenizas se levanta una nueva y esperanzadora existencia.

San Martín desde Huaura, arroja de su espada
una semilla primera: Huaylas, que labra
Luzuriaga y Mejía con probidad y tesón.
Bolívar, el volcán del norte, y Sucre, el Abel desangrado
acrisolan en Áncash el épico Sol de la libertad,
que desde las retamas de Ayacucho, por siempre
alumbrará el destino de una América sin amarras...


También Norka Z. Bríos  Ramos se suma con hermosos versos que, fresquitos también, los publica Nalo. Entre ellos inflama el recuerdo una canción que evoca aquel lejano

“CAMINITO DE MI TIERRA ANCASHINA”
(canción)

[...] Caminito de mi tierra
adornado de eucaliptos.

Caminito de mi tierra
perfumado de capulíes.

Caminito de mi tierra
de cielo azul y copos de nubes.

Caminito de mi tierra
te recorrí toda entera.

Caminito de mi tierra
te recuerdo con ternura.

Caminito de mi tierra
fuiste mi guía y mi horizonte [...]
EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Una ceremonia especial, oficial y central, que selló con broche de oro las citadas celebraciones en la Capital, se llevó a cabo en el Congreso de la República, a las 15 horas del mismo día, promovida por la Dirección Regional de Cultura de Ancash, que lidera el Mag. José Antonio Salazar Mejía.

Antes de la ceremonia, un generoso mensaje grabado en pergamino, con el título ANCASH, UN VIAJE POR SU BAGAJE HISTÓRICO (1839-2012), por los congresistas Modesto Julca y Fredy Otárola, es distribuido en el pasillo que conduce al salón “Raúl Porras Barrenechea”.

“En febrero de 1821 nace el departamento de Huaylas como uno de los tres que primeros del Perú Independiente. Pese a que por vicisitudes de la historia la hacen (sic) desaparecer en 1823, al anexarla (sic) a Huánuco y luego a Junín, reaparece en 1835 como departamento autónomo bajo la administración del general Salaverry”; continúa la reflexión: “Huaylas cambia de nombre por Ancash en 1939, cuando los avatares del destino hacen trizas la Confederación Perú-Boliviana. Oficialmente, Ancash nace el 28 de febrero de 1839, hace 173 años y con ese nombre ha de brillar con luz propia marcando el paso al derrotero de nuestra historia nacional”...

PREMIACIÓN DE ANCASHINOS DESTACADOS

Después de los discursos de orden y las brillantes intervenciones de José Antonio Salazar, Director de la DRC de Ancash, y del autor del libro “Enciclopedia de Ancash”, escritor Víctor Unyén Velezmoro, se realizó la premiación a las personalidades destacadas de nuestra cultura regional.

Entre ellos le cupo recibir tan merecido homenaje al DOCTOR WALBONSO RODRÍGUEZ ARAINGA. Ex Rector de la Universidad Nacional de Educación, su alma máter  donde se recibió de maestro y -también allí- formó una pléyade de personalidades que han destacado y destacan en los distintos campos del saber  educativo.

Nacido en Chambara, un bello pueblito rural de la Provincia Antonio Raimondi, a orillas de la todavía cristalina quebrada del mismo nombre, a dos horas de caminata de Llamellín, lugar donde estudió su primaria, hizo su secundaria en Huari (capital de la provincia del mismo nombre a la que por entonces pertenecía el distrito de Llamellín). 

Es de destacar el hecho de Walabonso, porque pocas veces, tal vez  ésta sea la primera, que se tiende una mirada a lugares recónditos de Ancash con poco o ningún merecimiento de la oficialidad, si se quiere la forja de una real integración e identidad ancashinas. En este sentido, como raimondino y discípulo de Walabonso, tenemos que agradecer tal gesto de José Antonio Salazar  Mejía.

Walabonso ha publicado alrededor de medio centenar de libros, básicamente en el campo de su especialidad humana: la educación y  la pedagogía. Ellos son más conocidos en Venezuela y Colombia, donde Walabonso ha hecho trabajos en el marco del proyecto Andrés Bello. Pero también no ha estado ausente su preocupación por la patria chica. Así lo demuestran sus artículos en la revista regional “Yarcán”,  al lado de Javier Pulgar Vidal,  Teófilo Maguiña, Manuel Reina,  Guillermo Santillana, y otros ilustres escritores.

Es pues muy merecido el premio otorgado a Walabonso por la DRC de  Ancash, que mediante R.D lo declara PATRIMONIO CULTURAL VIVO DE ANCASH y le hizo entrega de la medalla DIOS GUARI DE CHAVÍN, en el acto de ceremonia especial que se desarrolló en el Salón "Raúl Porras Barrenechea" del Congreso de la República el martes 28 de febrero de este año 2012.


El Maestro Walabonso Rodríguez  entre el Director de la DRC de Ancash y el Alcalde de Huaraz
 
 
 
 

jueves, 26 de enero de 2012

TODAS LAS SANGRES Y LA PICHUICHANCA

Walter A. Vidal Tarazona


Todas las Sangres, novela de José María Arguedas (1964),  nos presenta una sociedad en descomposición debido al violento desencuentro de la modernidad, que básicamente se instala en la minería, con el mundo andino ya revuelto en sus contradicciones. Los personajes: todas las sangres. También hay otros personajes andinos, no menos importantes que los humanos, que intervienen en la novela: los gorriones, las calandrias, los gavilanes, el cóndor, hasta las mariposas. Unos hablan en su lenguaje, otros simplemente cuentan con su presencia. En el siguiente pasaje, importante escena casi al inicio de la obra, un gorrión “habla” en su lenguaje propio.
(los subtítulos, nos corresponde, así como el resaltado en negritas del texto)

La Pichuichanca y la muerte de Andrés Aragón de Peralta.

Andrés Aragón, “El gran viejo loco”, o  “El patrón grande o gran señor” (para los indios), decidido a suicidarse, había subido a la torre de la iglesia, desde donde, a modo de despedida,  hacía sórdidas acusaciones a la sociedad, principalmente a sus hijos.

Para algunos señores (no indios) aquel espectáculo era “El castigo del cielo”, para otros “la voz del infierno”. Doña Adelaida limpió el rostro del anciano Andrés con un pequeño pañuelo, luego ambos bajaron a las gradas del atrio de la iglesia, donde estaban  “los señores” (los indios estaban abajo, en la plaza), los alcaldes y los comuneros, los mestizos, sólo faltaban los gringos de la mina o empleados de ella (el consorcio aún no había “comprado”  la mina a don Fermín, el hijo del terrateniente Andrés Aragón), pero la empresa extranjera tenía infiltrado al ingeniero Cabrejos por allí.

La escena de la plaza finaliza cuando el cura, dirigiéndose principalmente a los hermanos (hijos del hacendado Andrés Aragón), dijo lo siguiente:
- “Ha sido un testamento público, señores. En su delirio el Caballero ha establecido una voluntad; emplazó a los señores autoridades a que atestigüen también”.

El viejo hacendado, ya sosegado, se dirigió lentamente, calle arriba, a su casa, como “un cóndor flaco”, cuando “Unas “mariposas rojinegras  volaban del huerto hacia la calle: agitaban sus alas silenciosas en la paz del mundo”. Lo esperaba Anto, su criado,  heredero de la finca, quien lo llevó por el largo corredor del patio y  cuando se dirigían a la puerta del dormitorio, “se escuchó con gran claridad el canto de un gorrión […] Volvió a cantar el pájaro, con gran alegría; su voz hizo revivir las alas amarillas del papagayo, y llevó al dormitorio del anciano el hálito feliz del campo, la imagen de las pequeñas casas del pueblo y de los bosques […]”.

- “Me está despidiendo del mundo ese pajarito”, le dice el candidato a suicida a su criado Antón. “[…] echarás trigo al techo para darle mi recuerdo a ese pichilanka” (gorrión); luego cerró los ojos y bebió el veneno. “Sobre la cruz de la casa, otro gorrión cantaba con el piquito hacia lo alto, muy erguido y gallardeando.” “El sol quemaba el polvo de la calle; los gavilanes que volaban lentamente sobre el aire del pueblo recibían también en su cuerpo negro todo el sol, y se movían en silencio bajo el azul profundo del cielo.

Los vecinos que acudieron a la casa hacienda para testimoniar sus condolencias a los deudos, poco a poco, fueron desapareciendo. Los deudos escucharon “el canto tiernísimo y potente de un gorrión.” Anto  se  santiguó y dijo:

- “ese canto dice que el alma del gran señor ya está caminando bien. Un perro lo guía: la comunidad le ha puesto ojos grandes y pies delgadito. El podrido puente del destino del gran señor no caerá, y después su perrito le llevará por siglos… ¡Eso sí, no sabemos dónde!”

“[…] el gorrión volvió a cantar”…  

- “Le ha despedido del mundo este pajarito, al gran señor. Le ha consolado antes del veneno”, dice Anto.

- “El pichitanka [gorrión] canta para el vivo que oye. Tú oyes más, don Fermín [el minero, hijo de Andrés] no oye” –responde Rendón.

“Anto, mostrando un gavilán negro que daba vueltas en el cielo, exclamó “¿ahí está volando la muerte de los caballeros grandes!”.

Ciertamente, con la muerte del hacendado, se inicia el derrumbe del mundo feudal andino, como se apreciará al final de la obra.

                                                                                               
La calandria y la sangre de Nemecio  Carhuamayo

Esta escena se produce en el corredor y patio de la casa hacienda de La Providencia, de propiedad del ahora gran hacendado Don Bruno, hijo del finado Andrés Aragón.

-“Habrá mita, iréis por turnos de doscientos cincuenta a trabajar en las minas de mi hermano” - hablaba Bruno mientras los comuneros seguían de rodillas- “¡Levántate K´oto!” – gritó, de repente, y todos los indios se pusieron de pié. “En la mita irán con Nemecio Carhuamayo, mi primer mandón y con Federico Olivas, segundo mandón. No hablará ningún colono con los peones y obreros de mi hermano, bajo pena de azote…”

“Una tropa de loros pasó, muy alto, gritando profundamente y waronk´s muy negros, de cuerpo lúcido, zumbaban cerca de los maderos que sostenían el techo del gran corredor.” Adrián K´oto, desviando la vista hacia el nevado, se animó a dirigirse al amo Bruno:

- “Padrecito […] Hijo de Dios, werak´ocha patrón […] concédeme la bondad de tu corazón y danos licencia para vender algo de nuestros animales a nuestros hermanos comuneros de Paraybamaba. Ellos no son colonos, pero hay lágrimas de niños y mujeres en sus calles, en su iglesia; ya no les alcanza el alimento; la tierra se ha empequeñecido…”

El rostro de Don Bruno iba encendiéndose de ira:

- “Sigue” – le dijo, sin poder ocultar su enojo.
- “La tierra se ha empequeñecido en Paraybamaba, Padrecito Don Bruno, hijo de dios: las madres están matando a sus hijos recién nacidos porque los mozos están escapándose  a la costa, a tierras desconocidas. Colonos de Providencia les daremos lana, ovejas, para que vendan…trigo para que coman.”

- “Los colonos no venden. ¡Los colonos no tienen nada K´oto! Todo es de mi pertenencia. ¿Quién te dio licencia para ir a Paraybamba? […] ¡Nemecio! Sube –ordenó al mandón [se supone él fue quien le dio licencia] –Ahora tú –le dijo a Olivas, el segundo mandón – Diez [latigazos] –le ordenó-. Cinco en la cabeza, a este miserable, traidor, inútil –dijo, señalando al primer mandón.”

Nemecio Carhuamayo, con la cara sangrando, permaneció muy erguido, con los ojos pendientes de la frondosa copa del pisonay (árbol frondoso de flor colorada).

 “Al último azote, una calandria se posó en la más alta rama; voló como flameando su pecho amarillo. Cantó dulcemente bajo los cielos.”

Adrían K´oto solicitó “licencia” para hablar:

“- ¡Inocente don Nemecio Carhuamayo! ¡Como la voz de la calandria! Más todavía. Mujeres de Paraybamba han pasado el río. Chorreando agua llegaron a mi casa. Pidieron misericordia. Están matando a sus hijos recién nacidos, hijo de dios. Oye, oye tranquilo al Señor Crucificado, patrón de tu hacienda; en tu corazón escúchalo. ¡Ahí está la sangre inocente de don Nemecio! Ya le está cayendo al pecho. Paraybamba no es corrompido, sufre.”

“[…]La voz de la calandria, que volvió a cantar, fue oída por Don Bruno. Repitió el canto varias veces seguidas y refrescó algo la ira que iba caldeando cada vez más al señor de la hacienda.

“[…] La solitaria calandria voló del pisonay; la luz del nevado sonreía en sus plumas amarillas y negras que aleteaban en el aire. Cubrió el patio, todos los cielos, con su canto en que lloraban las más pequeñas flores y el torrente del río, el gran precipicio que se elevaba en la otra banda, atento a todos los ruidos y voces de la tierra. Pero su vuelo, lento ante los ojos intranquilos del gran señor a quien lo interrogaba un indio, iluminó a la multitud. Ni el agua de los manantiales cristalinos, ni el lucero del amanecer que alcanza con su luz el corazón de la gente, consuela tanto, ahonda la armonía en el ser conturbado o atento del hombre. La calandria vuela y canta no en el pisonay sino en el pecho ensangrentado de Carhuamayo, acariciándolo; en la frente insondable del patrón que repentinamente se estremece, en los ojos de los colonos que miran a don Nemecio con serenidad firme y triste. Se ha ido la calandria.”

“- ¡Carhuamayo! […] Eres inocente. Te pido perdón, como hijo de Dios, ¡Y tú! –le dijo Bruno, volviéndose hacia Olivas- . ¡Fuera de Aquí! […] Yo no te dije que le sacaras sangre. Lo hiciste por tu cuenta, desgraciado […] “Carhuamayo, mi primer mandón, va a vigilarte, K´oto. Te doy licencia para que vendas  a los paraybambas ganado y alimentos […] puedes darles fiado. Que no sufran más que nuestro Señor, si eso es posible”

-“Padrrecito grande, Queda tranquilo […]´Yayayku. Hanank´pachapi kak´…  [Padre nuestro que estás en los cielos…]

“Los gavilanes, que  vuelan más bajo que los cóndores”…

El pueblo de San Pedro sufrió un golpe más como consecuencia de la decisión política de cambiar la capital de la provincia a un pueblo despreciado.