lunes, 1 de junio de 2015

RAIMONDI Y EL DESARROLLO DEL PERU

Walter A. Vidal Tarazona


De Antonio Raimondi no se ha dicho todo lo que debiera decirse de él. Creemos, no lo suficiente sobre lo que significa el avance de las ciencias con su presencia en nuestro país; salvo Raúl Porras Barrenechea, para quien Antonio Raimondi representa en la Geografía, como Palma en la Literatura y Garcilaso en la Historia, una de las grandes  coordenadas de la cultura nacional.

Falta también hurgar sobre su labor como consultor del Estado en temas científicos de interés nacional, desempeño circunstancial del sabio que nos mueve a formular la siguiente pregunta: ¿Llegó a tener el naturalista una idea de desarrollo para Perú como modelo coherente capaz de ser rescatado hoy? Vamos a trazar aquí alguna línea de reflexión sobre este tema que nos apasiona. 


Antonio Raimondi D´Llacqua


Personalidad del Sabio.

Desterrado de su patria por voluntad propia, llega al Callao un 28 de julio de 1850 a las 11 de la mañana, con sus 23 años, una lupa, un lápiz y unas cuantas libretitas. ¿Qué es lo que le trae al Perú? La inmensa pasión que siente por la naturaleza. Cuando llega al Perú,  una higuerilla silvestre del matorral de los alrededores limeños se apresta a recibirlo con una sonrisa. El joven italiano también sonriente reconoce la planta, y observa que acá la higuera crece libre y no en los invernaderos como en Europa[i].

Luis Astete, citado por Ettore Janni, lo pinta físicamente al sabio como un caballero: “alto, corpulento, de fuerza hercúlea [...] barba aperillada y unos ojos grandes de los que surge una mirada serena”. Emiliano Llona (1884) añadiría: “La energía, el candor y la bondad se hallaban singularmente mezclados en su fisonomía y revelados por la locuacidad de sus palabras y la viveza de sus movimientos”.

Cariñoso y apasionado en el amor, como lo demuestra en una de las tantas cartas enviadas a su novia Adelita en Huaraz: 

Señorita de mi mayor afecto y estimación […] Por mi carácter soy poco amigo de diversiones y después que me he separado de usted no solo no hallo gusto de las distracciones, sino que me dan fastidio, porque no encuentro en ellas nada que retenga mi atención, no estando presente usted”. En otra, manifiesta:
“[…] no le parezca extraño que yo no le haga mil demostraciones de amor: esto no entra en mi carácter. A mí me gustan más los hechos que las vanas palabras y, cuando amo a una persona, la amo en serio; y solo le diré que me considero muy feliz si usted piensa en mí como yo pienso en usted”.


Adela Loli de Raimondi

Sensible hasta el llanto amargo, como lo cuenta su biógrafo Janni: “[…] sus lágrimas eran de ternura. Lloraba elevándose de las melancolías del pasado a las nuevas esperanzas del porvenir”. En otra misiva a Mariano Enrique Paz Soldán, el sabio le dice: “No sabe el amigo Colunga cuantas puñaladas me dio involuntariamente con sus cartas orladas de luto”, haciendo referencia a las cartas de condolencia que su entrañable amigo así le enviaba cuando Raimondi perdió a su adorada madre en Italia. El sabio al referirse a su demasiada sensibilidad se reconoce que: “[…] si la generosa naturaleza no hubiera hecho germinar en mí esta grande pasión por las ciencias naturales, que casi raya en  frenesí [….] yo hubiese sido el ser mas desgraciado" [ii].


Formación y Pensamiento.

En cuanto a su preparación académica que trae consigo el viajero, dice su biógrafo: "[…] no cabe determinar siquiera hasta donde cursó estudios regulares, los que probablemente no lo fueron mucho que digamos. Está fuera de duda que no se graduó y que llevó allende el océano algún título académico. Posiblemente no estudió sino a su manera, confor­me a su vocación”.

Raimondi sabía que el naturalista se forma básicamente en el directo y permanente contacto con la Naturaleza, con los objetos de estudio a la mano y no encerrado en el laboratorio; de allí sus frecuentes visitas al Jardín Botánico de su patria.

Su gran capacidad de percepción de los objetos, su talento para descubrir, analizar, sintetizar los hechos estudiados implica una gran destreza y un esfuerzo sobrehumano; pero sabía manejar su exquisita imaginación e intuición para construir sus conocimientos enciclopédicos, donde tampoco está ausente su sensibilidad social. Cristóbal D. Bustos Chávez recuerda que el sabio observa y analiza el “Ingenioso método de dar los tintes a ciertos tejidos” en Vilcabamba  (Piscobamba), que requiere “mucha paciencia y tiempo, condiciones que se reúnen, en la raza indígena del Perú, porque además de su mucha paciencia el indio nunca tiene en cuenta el valor del tiempo que emplea en hacer cualquier cosa”. Sin duda  Raimondi fue un sincero indigenista, tuvo fe en las virtudes y méritos de esta raza andina, bravía; el indio fue su guía amiga en los caminos inhóspitos, por eso se compenetró con él.”iii Si tuvo un proyecto de desarrollo no estuvo ausente este capital humano, básicamente en la agricultura.

Su afán del saber universal y su experiencia le enseñan a asimilar conocimientos globales antes que saberes parciales y específicos, los cuales son indispensables para plantear modelos holísticos. Honorio Delgado, citado por Reina Loli en el “Libro de Oro de la Provincia de Antonio Raimondi”iv (2014), dice: "Rasgo característico del pensamiento de Raimondi es la aspiración a la totalidad. Adquiere noticia exacta de cuanto es posible saber de cada cosa, pero, a la vez, abarca el conjunto con una sola mirada, desde un solo centro. Con repugnancia instintiva para la especialización, cultiva todas las ciencias -tarea muy pesada en el siglo XIX-. No le contenta ser sabedor consumado de una disciplina. La profundidad de su amor a la obra de Dios exige la iluminación cabal”.

En 1857 publica en dos tomos su libro “Elementos de Botánica aplicada a la Medicina y a la Industria”. Continúan otras publicaciones de libros y cientos de artículos científicos. En 1873 sale uno de sus libros capitales: El Departamento de Ancashs y sus Riquezas Minerales. En 1874, el primer tomo de “El Perú” y el Presidente Manuel Pardo, cuyo gobierno dio impulso a la educación y la cultura, le encarga la dirección del Jardín Botánico de Lima.   

Desde el momento que llegó a Lima, pues, se le abrieron las puertas del mundo académico al joven Raimondi. A los doce años de su llegada, estando de Rector de la UNMSM el Dr. Gregorio Paz Soldán, se le concede el grado de Doctor en Ciencias Naturales. En 1875 es Profesor Honores Causa de la Facultad de Medicina de la U. de San Marcos, otorgado por el mismo presidente de la república M. Pardo. Estos hechos robustecieron no solo su formación científica y humana, sino, también su pensamiento.


Líder de Opinión.

Esos reconocimientos a su talento y sus relaciones académicas facilitan su desempeño, finalmente, como asesor y\o consultor del Estado; hecho que le confiere un valor agregado para convertirse en un gran líder de opinión de su tiempo, con credibilidad tanto en el sector público como en el privado, en el país como en el extranjero. ¿El exitoso desempeño en tales cargos –de asesoramiento y consultoría oficial- públicos como privados, acaso no le habrían dado oportunidades para pensar en un modelo de desarrollo nacional?

Si bien es cierto que el sabio otorgó más tiempo a su labor investigativa, no se puede desechar la idea de que en su mente tuviese un pensamiento coherente de lo que era y de lo que debiera ser el Perú. Nadie mejor que él para tener una idea enciclopédica de lo que en aquel tiempo fue el Perú.

En 1872 se lleva a cabo la primera Exposición Nacional de las riquezas del Perú en el Parque de la Exposición, como preparación para la Exposición Universal de 1878 en Paris, donde el Perú fue invitado. En el libro “Minerales del Perú. La búsqueda de una imagen republicana”, el historiador Luis Felipe Villacorta al hacer el estudio introductorio relata los pormenores de ambos eventos en que se puso en juego la representación del país de cara a la modernidad y al gran cambio. “En este debate emerge la figura del eminente científico Antonio Raimondi como una de las primeras conciencias que albergan las claves para el progreso del Perú”, dice. 


Hacia una idea de Perú de Raimondi.

En efecto, el año 1878 el Perú participaba en la Exposición Universal de París con una muestra de 652 minerales coleccionados básicamente por Raimondi. Probablemente fue invitado a participar, pero él  jamás se movió de su segunda patria, a la que amó tanto mucho más que muchos peruanos; en circunstancias similares su preferencia era no “perder tiempo” en actividades protocolares, menos en turbulencias políticas; así, en 1866, en el gobierno dictatorial de Prado, se le ofreció el cargo de Decano de la Facultad de Ciencias Naturales, pero él declinó con altura.  
  
Al salir a luz el 1er tomo de “El Perú” (1874) en la parte preliminar, dice: “En el libro del destino del Perú está escrito un porvenir grandioso”. Analizando esta idea del gran peruanista italiano, encontramos las siguientes ideas fuerza: Destino del Perú- Porvenir grandioso. En Octubre de 1990, D. Gmo. Santillana Cantella (Yarcán, 1990) lanza una idea  muy estructurada sobre lo que significa la obra del sabio milanés en nuestra patria. El acucioso historiador dice:   “El Perú es el principio y el fin de su obra”.

Empatando ambas ideas fuerza, de ambos escritores, podemos adelantar algunas frases conclusivas, teniendo en cuenta por su puesto lo que ya hemos expuesto (in supra).

Para principiar, hay un vector teórico que conduce a la verificación del siguiente hecho histórico: no hay un investigador que haya conocido y estudiado el Perú, coyunturalmente, palmo a palmo, como lo hizo Antonio Raimondi en su época. Y ello no por la ausencia de intelectuales preocupados por trabajar generosamente  por el progreso de su patria; que si los hubo, especialmente en aquella época que coincide con los gobiernos más exitosos  y honestos que haya tenido el Perú: los de Ramón Castilla. Sino porque las turbulencias de la política atraía con más fuerza a la mayoría de los intelectuales que buscaban en ella su medio de vida; pues el hecho es que estas turbulencias –como las de ahora y casi las de siempre- no solo que constituían una alternativa de vida para los pensadores, sino que entorpecían y retardaban los esfuerzos –muchas veces bien intencionados- de progreso económico y social emprendidos desde el gobierno o desde algunas  instituciones civiles progresistas. 

Ciertamente, eran pocos los esforzados por el bienestar social, entre ellos Raimondi, con ese ideal constante de búsqueda de un mejor porvenir para todos mediante un desarrollo integral de país con una visión definida. Raimondi tenía el valor agregado porque sabía desempeñarse con eficiencia desde colaborador naturalista hasta experto consultor al servicio del Estado, y siempre gozando de credibilidad, tanto  en el país como en el extranjero.

Ahora, es interesante investigar ¿cuál era esa visión a la que acabamos de mencionar? El tema tiene relación también con los contenidos que el sabio iba sembrando en los líderes provincianos de los pequeños pueblos y ciudades medianas donde llegaba; pues sus conversaciones con las personas más representativas del lugar versaban sobre el progreso local, como por ejemplo cuando les sugería sembrar y transformar plantíos que la naturaleza les dada a manos llenas en ese micro clima, y siempre insuflando optimismo al esfuerzo por un crecimiento sostenido e inserción en un desarrollo global del país en base a sus recursos naturales, como el hídrico que era para Raimondi columna vertebral de ese desarrollo.
  
Mientras tanto, dejemos planteada la hipótesis siguiente: Antonio Raimondi sí tuvo, tal vez no explícito, un pensamiento de desarrollo nacional, articulando las inmensas riquezas naturales. Apunta en esa dirección –es de creer- el ilustre chiquiano-peruano Juan Eugenio Garro (1898–1990), cuando sostiene que Raimondi nuclea en un vasto pensamiento coherente “sus variados temas de investigación”, “como una aspiración de crear un cuadro grandioso que encierre la imagen del Perú, sobre la base de las ciencias naturales” (Libro de Oro de la Provincia de Antonio Raimondi, 2014).  Modelo que tal vez empezó a generarse en sus cátedras en Lima y fue robusteciéndose en sus viajes por el Perú profundo.

i El Comercio 11.12.1964.
ii En letras cursivas solo las palabras de Raimondi (para todo el artículo).
iii El Departamento 01.01. 1956.
iv Obras consultadas:
Libro de Oro de la Provincia de Antonio Raimondi. Lima, 2014.
Revista “Yarcán”, 1990.

el autor del ensayo en las alturas de la ciudad de Huaraz.





domingo, 31 de mayo de 2015

RECORDANDO AQUEL 31 DE MAYO

Walter A. Vidal 





POR QUÉ LLORAS HUASCARÁN

Has llorado
hasta rasgar tu misma entraña.
Has llorado otra vez
ahogando el grito de tu garganta
en las suicidas lágrimas de tus ojos.

Habrás llorado, una y otra vez,
hasta sepultar a tus propios hijos.

[...]para arrancarle justicia al cielo?

[...] Ahí esta Ranrajirca
aún una herida negra
hecho dolor en tu garganta.

No llores más, Huascarán.
Vendrá un día
pan
- - -  tierra
- - - - -  justicia.
¡No llores
hasta rasgar tu misma entraña!





31DEMAYO
[...] lejano 
. . .  ronco 
. . . . . .sordo
. . . . . . .  hondo 
bramido que se atora
helando la tierna jalquina sonrisa.
¿Quizá algún monstruo/ quiere romper el suelo?
Debajo de sus pelados/ piecesitos de chancaca,/
ahí, dentro del suelo, cerca / sentía resoplar a la bestia/
que sin embargo/ no aparecía.
Se zarandea/ rocas/ chozas/ ovejas.../
¡Todo, Taita Dios, todo!
Sus ojitos clavados al camino /
por donde hoy madrugaron/ papá y mamá/
sólo vieron levantarse / negras capas de tierra.
¡ Patsa Mama! ¡No te quiebres! /
la tierra. ¡ay!, siguió temblando.
[...] cuando todo se acababa/ sin terminar nunca, /
por fin, de su garganta / se desató un tierno y viejo/
¡Mamiiiiita! ¡Maaa...!
Un grito que se estrelló / en el negro firmamento /
ahogándose en las rocas / donde no estaban ya /
ni los cóndores más machos / ni los awilus más sabios.
Sólo entonces y solo, / con su sombrerito bajo el brazo/
cayó de rodillas, / sin saber si su puna/
había parido una fiera, / o los Andes reñían con el cielo;/
sin saber si moría su sueño/ o soñaba su muerte.
Sólo entonces y sola, / la noche, / más callada que nunca /
llegó derramando / un puñado de cansancio/ con olor a muerte.
Se cerraron sus ojitos, / se hincharon también/
y en un nuevo despertar / por las calles de Huaraz/
su carita de papa rosada/ sus piecesitos de chancaca/
su tierna y limpia sonrisa / se iluminaron al encontrar/
a papá y mamá / envueltos en una bandera /
de arco iris / de sangre y de nieve.
[...] inflaste tu pecho de pichuichanca / levantaste tu puño,/
ese puño de Atusparia. / ¡Basta!, gritaste /
¡No tiembles Huascarán!

De: Cantos de Paz, amor y esperanza. Walter A. Vidal Tarazona (Lima, 2007).

sábado, 30 de mayo de 2015

A mi madre


este 21 de mayo estoy regresando a lima con mis tripas entre brazos a seguir queriéndola a su manera, madre.  este mayo de la madre, de tu santo, y para que sea un mes como la vida agridulce, del terremoto más fuerte que hemos vivido. tu hijo. 

Hoy que tengo en mis manos                 
este geranio de mis venas,
hoy que he quitado
este pan nuestro a otro hijo,
hoy que espero la cristalina epifanía
de tu silencioso cuerpo,
Madre, madre mía.
estás más ausente que nunca.´


Hoy que vine a escuchar 
tu "sé bueno y fuerte hijo mío",
estás más callada que nunca.
Hoy que quería besar 
el color de tus ojos preocupados,
 están más vacíos que nunca.

Ese color de tus ojos 
que naufragaban en un mar
de tibia luz, madre;
este geranio de mi sangre,
este pan robado 
y esta pena en mis manos,
medre, madre mía,
están más tristes que nunca.

Seguro que tú también 
sientes pena esta hora
pero nada sabes
del ramo de mi sangre
ni sabes de esta mi pena
por el pan nuestro 
robado en cada día.



[...]
(De: Llamellín. En prosa y en verso. Lima: FIMART, 2003: 125.)
,

sábado, 4 de abril de 2015

Antecedentes de la Actividad Periodística en Llamellín


Walter A. Vidal Tarazona




Llamellín -Antonio Raimondi- Ancash
           Llamellín pertenece a ese conjunto de ciudades y pueblos establecidos en el lado oriental de la cordillera andina del departamento de Ancash comúnmente llamado Conchucos, y que se empina desde los valles del Mosna-Puchca, Marañón y el Yanamayo hasta las crestas de la cordillera blanca. Es un pueblo muy antiguo, pero comparativamente casi desconocido. Con este artículo queremos sensibilizar a la inteligencia ancashina con el propósito de promover estudios de investigación, desde las raíces de su tradición, del desarrollo cultural de estos pueblos de esta subregión, enfocando su literatura periodística.

      Vamos a tomar como documentos de trabajo Llamellín en prosa y en verso, primer testimonio que rastrea su historia de manera documentada, y el mensuario “El Ande”, uno de los primeros periódicos de esta parte del Perú o tal vez el primero aquí, en esta subregión ancashina, que tuvo una influencia cultural que se extendió hasta Huaraz y Lima.

Antes de “El Ande”, sólo tendríamos que hurgar las cartas y otro tipo de misivas que se cursaban en una comunicación interpersonal. También podemos citar las cartas y notas de viaje de Toribio de Mogrovejo y de Antonio Raimondi, que después fueron plasmadas en artículos que surcaron varios países extranjeros. 


Santo Toribio de Mogrovejo en su larga peregrinación por “Conchucos” llega a Llamellín; encuentra en esta tierra colorada algo así como un oasis de paz espiritual, que aprovechó para liberar su sentimiento cautivo en su corazón. Aquí escribe una carta muy expresiva dirigida al rey de España, con fecha 16 de abril de 1596, donde se queja - en realidad se alegra y regocija- de las  adversidades y calumnias y pesadumbres, y los recibo como de su mano, y los tomo por regalo, deseando seguir a los Apóstoles y santos mártires, y al buen capitán Cristo Nuestro Redentor con su ayuda y gracia; atendiendo de esta parte que en cuanto uno más sirve a Dios es que más perseguido del mundo y de la gritería; y es lo que nuestro Señor dijo a sus discípulos, que si fuesen de este mundo, el mundo los querría y amaría, más porque no lo eran, por eso los perseguía […Cristo, sin embargo] los enviaría como corderos [a sus discípulos] entre lobos; y que si a él le habían perseguido, también ellos serían perseguidos… Y teniendo asimismo por delante que el discípulo no es más que su maestro ni el siervo [es más] que el señor, y que a Cristo le dijeron que tenía demonio y era engañador(Rodríguez Valencia. Santo Toribio de Mogrovejo, Organizador y Apóstol del Suramérica. Madrid, 1956).


Raimondi (noviembre, 1860), anota las experiencias de su viaje a Llamellín en su libretita de apuntes (la 24, de las 61), que después las volcaría en artículos y en su Libro El Perú, haciendo gala de una pluma objetiva en la descripción y el manejo de una capacidad de síntesis como un excelente periodista de nuestros tiempos. Informa, “hay un cerro bastante elevado llamado de Rajush, donde se encuentran unas minas de plata, y lo que es más extraordinario, un nevado subterráneo, observándose boquerones profundos cortados por la nieve, sin duda producida por el agua de filtración que penetra en los depósitos subterráneos, donde se congela por la baja temperatura del lugar y no se derrite por no estar afuera de la acción solar” – añade- “El pueblo de Llamellín es bastante grande, sus casas no son blanqueadas, exceptuando unas pocas; sus techos son la mayor parte de paja [...]" 

"Hay una escuela, pero como en todos los pueblos de la República, el preceptor es muy mal pagado, por cuya razón no puede entregarse enteramente a la enseñanza, pues con el miserable sueldo que percibe no basta para su subsistencia; el local está situado en la plaza y se halla en un estado deplorable [...]Los habitantes se dedican a la agricultura y principalmente al sembrío del trigo, producto que exportan hasta Cerro de Pasco [...] Tiene bastante terreno cultivado, pero éste no puede producir todo lo que debería dar, debido a la falta de agua.” Una verdadera  fotografía socio-económica de lo que era y todavía es, en parte, el distrito de Llamellín, hoy hecho provincia denominada con justicia “Antonio Raimondi”.

En las postrimerías de la segunda década del siglo pasado ya hay indicios de la actividad periodística en Llamellín -no en el sentido moderno de periodismo- con los periodiquitos (cariñosamente llamamos así por el tamaño) como “Tierra colorada”, “Aurora”, El Ruiseñor”, “Lucerito de Uco”, que, manuscritos, circulaban de mano en mano, uniendo a los amantes del arte y la información -Llamellín, Huacaybamba, Huacrachuco, Monzón, Uco, Rahuapampa, Huari, San Marcos, Yauya, San Luis- en papel oficio, cuyo grosor permitía el doblaje en cuadrantes, en una época en la que en estos lugares muchos alumnos de la escuela usaban hojas de penca para escribir el abecedario y memorizarlo. Obviamente, su circulación era restringida a pocas personas en cada lugar, quienes leían con fruición el contenido y replicaban, a su vez, manifestando sus inquietudes literarias y comunicacionales.

Era pues una época en que los pueblos de esta parte del Perú estaban aún muy lejos del vínculo con las ciudades capitales o centros. Las comunicaciones tardaban en llegar varias decenas de días entre ambas puntos –centro periferia- y muy contadas las oportunidades en las cuales la gente lectora podía recibir un periódico editado en estas ciudades. El único medio de comunicación que se usaba era el sistema de postillones. El postillón cargaba las cartas en la espalda,  a veces a lomo de una bestia de carga; en el caso, desde Huaraz, pasando por Huari hasta Llamellín. Entre los lugares aledaños, apartados también de las ciudades, la comunicación era relativamente más fluida, por las menores distancias,  obviamente.

En Lima y ciudades relativamente “grandes”, empezaba el resurgimiento de grupos culturales, que fueron extendiéndose a sectores sociales medios y lugares alejados de estos centros de cultura, marcando un cambio apreciable de efervescencia cultural y de sensibilización social. Este fue el contexto nacional cuando aparece “El Ande” en Llamellín, el año de 1927.

“El Ande”


Cristóbal Bustos Chávez, al hacer un recuento del periodismo ancashino en los últimos 171 años (Visión Literaria de Ancash, 1989:22-26), sólo encontró en su búsqueda a “El Ande”, periódico mensual editado en Llamellín. En efecto, en 1927, como “Órgano de las provincias Huari y Marañón”, un “grupo de jóvenes de Llamellín y distritos vecinos, pletóricos de entusiasmo, inquietudes literarias, impetuoso dinamismo e intenso amor a la tierra”, enarbolando el lema “Irrigación, escuelas, caminos carreteros, luz, para los pueblos”, abre las páginas del primer número a los maestros, escritores ya cuajados, como Clemencia Vidal Flores (Huacaybamba), Julio César Pozo (Uco), Herminio Ramírez (Llamellín), Ricardo Vidal (Llamellín), Luis Beltrán Pozo, Manuel Lora Camones, Martín Flores García, Federico A. Palacios y muchos otros.   

Walabonso L. Vidal, D. Felipe E. Domínguez, Julio C. Pozo y Arsenio Vidal E., entre otros, construyen un equipo que  “sin pretensiones ni alardes de periodista, ni menos de literatos, sólo como amantes de la renovación cultural y del progreso en todo orden de cosas que en los momentos actuales se efectúan en el mundo, venciendo la modorra y la apatía del medio social de estas apartadas tierras, funda hoy este vocero que encarna los ideales verdaderamente salvadores de un mejoramiento futuro para el idolatrado terruño que meciera nuestras cunas. “El Ande”, nombre con que hemos querido bautizar – continúa el editorial del primer número- nuestro órgano de publicidad, será el genuino intérprete, el fiel portavoz, del pensamiento y la voluntad de estas pródigas y ubérrimas regiones. Su rol en la ardua brega del periodismo abarcará, empero, grandes proyecciones, toda vez que nuestra labor de bien no será reducida a este distrito (Llamellín) sino que se extenderá a todas las actividades de la provincia entera (Huari) y aun de la vecina provincia de Marañón, cuya anexión al departamento de Ancash es una necesidad impostergable”.

“El Ande” fue un periódico plural, en sus páginas cupo  la reflexión política de apristas y sanchecerristas,  abierto a inquietudes culturales de los distritos de la provincia de Huari, Marañón, y su influencia llega hasta Huaraz. Llegó, teniendo como centro de edición a la tierra colorada, al número 40 en las postrimerías de los años treinta, después de lo cual entró en un largo receso, por la muerte de su principal  fundador y promotor don Walabonso L. Vidal. Sin embargo, no llegó a extinguirse por completo, pues “bajo la sombra tutelar del espíritu de sus fundadores y la savia nueva de los que como herencia sagrada deben seguir el impulso  de esa magna misión”, renace en Lima, a mediados de la década de los 50, bajo la dirección de Roger W. Vidal R. Sin duda las circunstancias que generaron las aspiraciones del distrito de Llamellín de escalar la categoría política de provincia obligo a los hijos de Walabonso. Así es cómo renace “El Ande”, y en competencia con otros periódicos que también salieron a la palestra para luchar por la noble causa de ver coronada aquel antaño sueño, se mantuvo hasta el año 1963.

    Revista  “Yarcán” 

Yarcán N°5
        Entre los más importantes voceros de los hijos de la ya hoy provincia de Antonio Raimondi, que salieron, en sana competencia, a luchar a brazo flameante por la categoría de provincia del distrito de Llamellín, citaremos a “Llamellín”, Auspiciado por el Centro Cultural Llamellín, con su director don Germán L. Silva A. Posteriormente,  ya logrado el sueño aludido (supra), nos encontramos con revistas como La  Gaceta Cotina, bajo de dirección de Samuel Vega Silva, Puka Allpa, Revista del Comité Femenino de la Provincia Antonio Raimondi, (18 pp. incluida la carátula.), editada en 1974, con la dirección de la señora Aída Veramendi de Olivera, finalizando los ochenta nace Yarcán, “revista de Provincia Antonio Raimondi-Región Chavín, teniendo como director a Walter A. Vidal, Sub-Directora: Bertha Silva de Ferrando, Jefe de Redacción: César Rodríguez Gamboa; Administración: David Hidalgo Vidal, Coordinación: Alfonso Jara Castillo y editor Walter Noceda Martorollet; hay otros más como  Mussyarishun;  en los 90 el Sembrador, con don Lucio Zenaldo Espinoza Agurto. Todos ellos, incluyendo a “El Ande” en su Segunda Etapa, editados en Lima.

      En Huaraz, y entrando ya al presente siglo, tenemos “Añoranza Raimondina” que salió un solo número (Diciembre del 2000, 28 pp. incluida carátula), y mejor logrado por el mismo grupo de estudiantes en la UNASAM, tenemos las entregas de dos números de “Ucrania Ancashina”.

        Resumiendo, sin duda que hubo un periodismo los años 30 del siglo XX en Llamellín, no superado en la zona por otra publicación en cuanto a tiempo de permanencia (en el mercado ni en calidad de ella.  Entre las publicaciones que migrantes raimondinos trabajaron en Lima, resalta Yarcán por sus años de vida y el nivel cultural de sus escritores (Javier Pulgar Vidal, Manuel Reina Loli, Gmo. Santillana, Walabonso Rodríguez, César Rodríguez Gamboa, entre muchos otros, ausentes). Terminamos con una apreciación del también ya ausente escritor ancashino, Cristóbal Bustos Chávez (ANCASH ACTUAL, N° 51. Lima, II y III trimestres 1988, p.5) que comentando la revista antes citada la transcribe: ‘Yarcán se ha gestado con la misma motivación con que aparece nuestra presencia de provincianos en Lima’. Buena presentación, tamaño cuaderno, 34 páginas, trasluce el aporte de los hijos de A. Raimondi, ansiosos de su progreso integral”.

         Los detalles del tema que hemos tratado a grandes rasgos, el lector, podrá encontrar en el Libro de Oro de la Provincia de Antonio Raimondi. Más específicamente, en la pluma de nuestro escritor connotado Carlos Garay Veramendi.

Carlos Garay Veramendi














sábado, 17 de enero de 2015

A LA MUERTE Y VIDA DEL PADRE NONNI

Walter  A. Vidal Tarazona


Ahora  en viaje solitario a eterna vida
eres  ya en mi cielo y tierra colorada cóndor
rima rima, waqanqu weyta, siempre viva.

De Virgilio un enviado por Juan Pablo II,
te hiciste eco de los niños  de mi tierra,
del  grito silencioso de siglos de pobreza.

De  Asís trajiste  su  corazón amoroso
de Don Bosco, su accionar valeroso;
a Raimondi  lo aprehendiste  caminando.

Padre al fin,  les diste amor pan alegría;
y dejas con luz un horizonte definido:
Haz de vida, paz cultivadora de valores.

Para la felicidad de tus hijos  precisas
santo Padre, que tu cuerpo y mente vayan
a Llamellín,  viva tu espíritu en su pueblo.
        
Cuando las campanas de bronce repiquen,
y Mama Purísima con sus ojos de dulzura
en hombros de su pueblo salga del templo...

Cuando  las plegarias y la música eleven
sus alas con el aroma del incienso al cielo
tú, Taita Cura, irás cantando por delante...

Todo el Pueblo aquí está
en el día de Mamá
¡Oh Mamita tú lo ves!
regresamos otra vez [...]

Triste es irse lloraré
Al  extrañarte sufriré
Virgencita llamaré
Chau... Mamita volveré.


¡Niños! ¡hombres del Perú y el Mundo!
Jamás digan que Jorge Nonni  no volvió:
su corazón  vive  en la tierra colorada...

Sus dedos, su pensamiento, su alegría;
todo de él se queda en “Antonio Raimondi”.
Cuerpo, alma y espíritu. Para siempre.





martes, 13 de enero de 2015

PADRE JORGE NONNI HA MUERTO

Walter A. Vidal 

       En 1850 el joven Antonio Raimondi desembarcaba en el Callao para quedarse de por vida en el Perú. Cien años después (exactamente en 1953), también en Italia, nacía Giorgio Nonni Mainetti.  El llegó a Llamellín  a quedarse para siempre. Así lo quiso: hoy  13 de enero de 2015 el Señor lo necesita en otro lugar; pero el P. Jorge ordenó  que su cuerpo lo lleven a Llamellín.

      Cuando puso sus pies en la tierra colorada, el P. Jorge Nonni  ya sufría el problema de la fe de nuestro tiempo. Este problema de vivir en un mundo donde “Dios no cuenta”, donde Cristo no es un ejemplo a quien hay que seguirle; un tiempo “donde el dinero es lo único que cuenta.”  Así se expresaba  en una entrevista  que tuvimos el honor de hacerle hace un poco más de dos años. A continuación habla el Padre.

-“Esta ausencia de Dios que vive el hombre también tenía que estar reflejado en Llamellín, por eso la iglesia estaba destruyéndose, cuando yo llegué aquí:  El techo de calamina se estaba cayendo,  recuerdo claro que sobre el piso de tierra,  había un lindo retablo de yeso pero muy deteriorado.”
“Este pueblo era, como muchos pueblitos de la sierra, un lugar donde  viven solo niños y viejitos  porque los jóvenes se van a las ciudades grandes. Dentro de mí sentí un gran dolor. Empezar en un lugar que había decaído mucho; el pueblo que se estaba muriendo por que se van los jóvenes, al no encontrar futuro. Quedé crucificado entre dos sentimientos: primero alejarme de quien o con quien había vivido y aprendido mucho [en Chacas, del P. Ugo de Censi], y segundo ver  esta realidad ... aunque cuando llegué habían  ya voluntarios de la Operación Mato Grosso...”

       El  mejor discurso de despedida, se nos ocurre,  es un acróstico  de  “pie descalzo y triste ” escrito por Elmer Vidal  Tarazona para el Libro de Oro de la Provincia de Antonio Raimondi  (Lima, 2014: 158-159):



P ÉTALOS DE RIMA RIMA COLORADO,
A LA DEL CÓNDOR,  AZUL DE ENSUEÑO
D ESGAJADOS PARA LA HISTORIA,
R ECUERDO CUAJADO EN EL PECHO, RECIENTE
E S  Y  SERÁ  MILNOVECIENTOS OCHENTAISIETE.

J  ORGE NONNI MAINETI, PADRE NUESTRO,
O TRO ENVIADO DE VIRGILIO POR JUAN PABLO II,
R ESPONDE  AL GRITO DE LOS NIÑOS POBRES, 
G ENERALIZADO,  RUEGO SILENCIOSO
E NTERNECIDO Y VIVO  GRITO AÑOSO...

                … Mama quííí-lla-aaa
                               dame pláá-ta-aaa
                                               para comer mañá-na-aaa…

N O, NO VINO LA PLATA, MENOS EL ORO
¡O H BELLO SUEÑO HECHO REALIDAD!,
N I MÁS NI MENOS, JUSTO PARA EL ALMA,
N ONNI, COMO RAIMONDI, NACIÓ LLAMELLINO,
I  LUMINANDO  PARA EL PUEBLO UN HORIZONTE,
               
                ... de Francisco de Asís trajo el corazón amoroso,
                               de Don Bosco, su accionar.
                                               de su pecho arrancó la alegría
                                                               y de su sangre, el amor.

M AÑANA, CUANDO LAS CAMPANAS DE MARÍA ANGOLA
A COMPAÑEN SU PARTIDA A LA  MANSIÓN DE DIOS,
I  EL APU PAHUACOTO LE DE SU BENDICIÓN POSTRERA,
¡N IÑOS RAIMONDINOS!, ¡HOMBRES DEL PERÚ!
¡E FÍMEROS  SERES DEL MUNDO! NO DIGAN QUE JORGE SE HA IDO:
T IERNO, SU CORAZÓN  PALPITA EN LA TIERRA COLORADA...
T ODO DE ÉL SE QUEDÓ EN ANTONIO RAIMONDI, PARA SIEMPRE,
I  POR SIEMPRE, AMÉN.