sábado, 30 de octubre de 2021

HUARAZ PARAISO NATURAL

 Mag. Walter A. Vidal Tarazona

“Estamos en un titánic. En un mundo conducido por la ciencia, la tecnología, 
el  mercado y el beneficio, motores poderosos, pero le falta la ética, 
que es la única que tiene una brújula”.  Edgar Morin

Introducción

Víctor Ramos Guardia - gran médico a quien los huaracinos han querido perennizarlo designando al Hospital de Belén con su nombre - decía “vivimos en un paraíso que nosotros mismos ignoramos” (De: “El Callejón de Huaylas”. Queymi Nº 24. INC-Ancash, 1983). 
Sin duda Huaraz era un paraíso natural. Pero, hoy, sinceramente diga ¿Vivimos en un paraíso? Por qué no, si Huaraz es tierra de encantos y belleza sin par.   

Son tres elementos básicos que todo lugar terrenal necesita, algo así como requisitos, para ser evaluado en términos de merecimientos para ser un paraíso: la naturaleza, la cultura y la interrelación entre cultura y naturaleza. El primer elemento, creación o evolución (poco importa para el caso), excluye la acción del hombre; el segundo elemento, cultura, como producto del esfuerzo humano, es creación del hombre, no en la nada, por cierto, sino, en la naturaleza y como parte de ella; y, en tercer lugar, la interrelación entre naturaleza y hombre, que es factor gravitante en la conservación y transformación de la naturaleza. Es necesaria esta pequeña introducción para plantear que Huaraz (paraíso natural) es un sueño que se aleja, cada vez más y más; y no por culpa de la Naturaleza, que en este lugar de la Tierra, es singularmente hermosa, casi inmarcesible por sí. Este alejamiento es por obra y gracia del Hombre. Analicemos cada uno de los tres elementos.

La Naturaleza.

Huaraz, como naturaleza, además de generosa, es encantadora, como muy pocos lugares en el mundo. El azul de su cielo, distinguido no en vano como “azul huaracino”, y sus celajes, reflejados en sus risueñas lagunas; la blancura apacible de sus nevados y de las espumas juguetonas de sus cristalinos riachuelos y bullangueros ríos; el verde y sus matices, que primorosos se extienden desde los kishuares e ichus hasta los majestuosos árboles de sus valles; desde donde nace el verde-azul-plomo macizo que enarbola el más alto pico del Perú y uno de los más elevados del mundo. La fragancia del aire y las yerbas del campo, el aroma de las flores y frutos silvestres, de sus eucaliptos y frutales, hacen posible, realmente, un paraíso, donde las aves más hermosas y los pajaritos más lindos surcan el espacio y cantan en los árboles y en las rocas, donde las tzacuas, las vizcachas, los venados y muchas otras criaturas salvajes han hecho su dulce hogar. ¡Qué es todo esto, sino un paraíso natural! Con razón este hermoso pedacito de la Tierra, llamado Parque Nacional Huascarán, con sus siete zonas de vida,  donde están casi todos los paisajes y microclimas del Mundo, fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Un verdadero mosaico de diversos tipos de vegetación ligados estrechamente entre sí y vinculados a la geografía del lugar y su vida animal. Sin embargo, pues, no sólo las tzacuas, las vizcachas, los venados y las otras criaturas salvajes han sido puestos en ese “paraíso”. También el hombre, creación o evolución (poco interesa para el caso), racional, a diferencia de sus “hermanos” animales (Francisco de Asís), acompañado de su milenaria experiencia (civilización), está allí, en el “paraíso”, gravitando enormemente en su conservación y transformación.
Vista desde Macashca -Foto W.V.T.


Vista desde la bajada a Chavín -Foto W.V.T.

Conococha -Foto W.V.T.


La Cultura.

En un principio, el hombre fue amigable con la naturaleza, tal vez por temor; hasta diríamos que estuvo sometido por mucho tiempo a ella, por amor como fue el caso del imperio incásico que la adoró (Mama Pacha). Pero tan pronto como fue “civilizándose”, el hombre, cambió su conducta con la naturaleza; hoy día, pese a su racionalidad, resulta ser el animal más cruel y pernicioso, no sólo con la naturaleza, sino, también con los animales, muchos en extinción. 

¿Cuándo fue que el hombre decidió someter a la naturaleza a sus caprichos,  olvidándose del poeta salmista que cantaba “[…] los mansos heredarán la tierra/ Y se recrearán con abundancia de paz” (37:11)?... 
Vivimos tiempos de grandes cambios, de avances en la ciencia y la tecnología, a los cuales el hombre se ha puesto a su servicio con toda su cultura, es decir, con todo ese conjunto de patrones (prácticas, obras, costumbres, reglas, creencias, conductas, códigos, modelos de gobierno, etc) con los cuales la sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman. Cuan lejos está, sin embargo, esta cultura de hoy, servil al pragmatismo (competencia, desprecio por la vida), del concepto de cultura que UNESCO planteaba 1982: “[…] la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden” (UNESCO. Declaración de México, 1982). 

Desamparado por su lucidez, hoy, el hombre, se ha puesto a adorar la sensualidad, el egoísmo, la competencia; se ha olvidado de otros conocimientos más humanos, como la axiología, la teleología, la moral y otras armas que posee la filosofía y la educación. Edgar Morin en su “Siete saberes necesarios a la educación del futuro” (2007: 87) escribe: “La comunicación triunfa; el planeta está atravesado por redes, faxes, teléfonos celulares, módems, Internet. Y sin embargo, la incomprensión sigue siendo general. Sin duda hay grandes, múltiples progresos de la comprensión, pero los progresos de la incomprensión parecen aún más grande.” 
Decíamos también en nuestro Aspectos teóricos para un estudio curricular (2008: 49): “la falta de la comprensión humana por parte de la educación de nuestro tiempo está conduciendo a la población del mundo al deterioro de la calidad humana en términos de valores […]” Hemos llegamos a la primera década del tercer milenio sin comprender aún ¿quiénes somos?, ¿dónde estamos?, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?; y, sobre todo, sin muchas esperanzas para mejorar nuestra conducta con el medio ambiente. 
A pesar de las advertencias de los sabios sobre los peligros del calentamiento global para nuestra vida, nuestra cultura sigue sin comprender este problema. La Cumbre de Copenhague de diciembre del 2009, para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, no a partir de ahora, que sería lo humano y lógico, sino, para el periodo entre 2012 y 2020, se perdió en enfrentamientos y discursos. Barack Obama, presidente de EE.UU señaló que la amenaza del cambio climático aumenta, que los países desarrollados que han causado tanto daño tienen la responsabilidad de ser líderes, que los países en desarrollo y de rápido crecimiento que producirán casi todo el aumento en las emisiones mundiales de carbono en las próximas décadas también deben poner de su parte,.etc, etc. Hu Jintao, presidente de China, dijo que su país intentará la reducción de emisiones de CO2 para 2020 con respecto al nivel de 2005 y desarrollará energía renovable y nuclear y bla, bla, bla.[] E India, uno de los mayores emisores entre los países en vías de desarrollo, no estaba dispuesto a firmar objetivos vinculantes de reducción de emisiones “para combatir un problema –decía su ministro de medio ambiente- que crearon los países ricos”. Leía a una periodista de la especialidad, en “El Comercio”, que decía que tal vez si esta cumbre hubiese tenido por sede algún lugar en las faldas del Huascarán habría sido otro el resultado (seguramente al ver que se están derritiendo los nevados y que Pastoruri ya no existe). Creemos que peca por optimismo. Sabemos que el Perú está entre los cinco países más afectados por el calentamiento global y apenas su emisión está por 0.4% del total emitido (EEUU y China emiten el 41%). Esto es algo que sabe, y debe pesar en su conciencia, el mundo desarrollado. 

Si nuestras autoridades centrales, regionales y locales ignoran este problema,  es porque hay mediocridad en algunas esferas gubernamentales. No necesitamos mayor análisis, de más hechos y fenómenos, para llegar a la conclusión que nuestra cultura es indiferente con el estado deplorable de la naturaleza. 
Si a nivel global esta cultura es, como acabamos de calificar (con honrosas excepciones de segmentos culturales en algunos puntos terrestres como Finlandia y otros europeos), a nivel de Huaraz, ella no es menos adversa frente a su “paraíso natural”. Las autoridades, quienes deben de velar por la conservación del ambiente en general, están más interesados en trabajos visibles como grandes edificaciones, parques, a fin de asegurarse la re elección; las instituciones educativas, convertidas en instituciones de instrucción y adiestramiento, no están preocupadas en el desarrollo pleno del ser humano ni en su formación integral; la población en general ignora o “prefiere ignorar” lo que está sucediendo con el medio ambiente; el campesino pobre y los marginados en la ciudad, que son los que más están expuestos al aire contaminado de las mineras, de los vehículos de transporte que emiten C02, del basural cerca de sus narices (Quillcay), no tienen la educación adecuada porque ésta jamás fue incluyente. 

Para concluir con el tema de la cultura frente a la naturaleza, es significativo referirnos a la reciente información que nos ha llegado, como la maravilla de la ciencia en miniatura (nano ciencia), de un dispositivo -“el médico más pequeño del mundo” dice el cable- que viaja por el interior del cuerpo, rastreando enfermedades y administrando medicamentos en órganos específicos. La pregunta es : ¿Y para la salud del planeta, qué avances tiene la ciencia?. La ciencia sólo nos dice que el calentamiento global es una realidad, que estos cambios climáticos son el resultado de las actividades antropogénicas; pero su tecnología no hace nada rápido para curar la salud de la Tierra. ¡Qué egoísmo del Hombre, por Dios! Pero falla el Hombre esta vez, porque su salud dependerá de la salud de la Tierra, pues hay una interrelación entre Cultura que es su creación y Naturaleza que es su hábitat. 

Interrelación entre Cultura y NAturaleza.

Veamos el caso del ya famoso calentamiento global, para tener una idea de esta interrelación. El 70% de la energía que envía el sol a la Tierra atraviesa la atmósfera para calentar la superficie de nuestro planeta. La tierra calentada devuelve esta energía bajo la forma de radiación infrarroja. Hasta allí todo es natural (es trabajo de la Naturaleza). Pero los gases de efecto invernadero (C02, CH4, etc), que se concentran en la atmósfera, cada día aumenta más, y esto impide que la radiación infrarroja (caliente y tóxica) escape al espacio (fuera de la Tierra). Aquí entra en juego la mano del hombre, es decir su cultura. ¿Por qué? Veamos con calma, en seguida. El efecto invernadero sigue siendo un fenómeno natural, importante para la vida en la Tierra, pero resulta que a partir básicamente de 1900 la intensificación de las concentraciones de estos gases, al impedir que escape al espacio las radiaciones infrarrojos, está produciendo el calentamiento global (de todo el globo terrestre). Ahora bien, el aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero se debe al uso de la energía en centrales termoeléctricas, industrias (de las mineras en Huaraz por ejemplo), circulación de vehículos, basurales, hasta el humo del cigarrillo, todo aquello que libera gases que suben a la atmósfera a impedir que el planeta se libere de sus rayos infrarrojos. 

Este caso, es sólo un aspecto de la cultura que ha puesto al borde de la guerra la relación (que debía ser amistosa) entre la Naturaleza y el Hombre. Hay otras atrocidades que están causando daño a la naturaleza. Ellas son, a nivel global, por ejemplo, el adelgazamiento de la capa de ozono, cambio climático, desertización; otras más selectivas a nivel local, como contaminación (ver nuestro artículo sobre el río Paria en “La Primera”, 22/9/08). 

¿Habrá una respuesta natural, es decir de la Naturaleza, a todas estas majaderías y daños que el Hombre ha emprendido contra ella desde hace varios siglos atrás?¿Habrá otro aluvión como predicen muchos esrudiosos?¿tuvo que ver el terremoto de 1970 con las constantes explosiones (experimentos del hombre buscando supremacía y poder) nucleares en el Océano Pacífico? ¿Tiene escondidas, la ciencia, respuestas a estas interrogantes o no hay investigaciones científicas cuando se trata de temas que develan intereses poderosísimos?.

Riachuelo de Paria - Huaraz -Foto W.V.T.

Algunas respuestas a modo de conclusiones.

Dejemos, para finalizar, opinar a los expertos con mayor conocimiento del asunto. María Elizabeth Morales, investigadora graduada en la UNI, en un excelente artículo (“Cambios Climáticos…, en Actualidad Universitaria-UNAC) sostiene que las actividades económicas cambiaron el equilibrio de los gases que forman la atmósfera ocasionando el aumento de la temperatura promedio de la superficie de la Tierra, fenómeno que causa la fusión de porciones del hielo polar; por consiguiente –dice- el nivel del mar sufrió un aumento de 4 a 8 pulgadas en el siglo pasado, y se estima que seguirá aumentando; añade que la magnitud y frecuencia de las lluvias también han aumentado, debido a un incremento en la evaporación de los cuerpos de aguas superficiales ocasionado por el aumento de la temperatura. 

Walter Vergara, ingeniero principal del Departamento de Desarrollo Ambiental para A. L y el Caribe del Banco Mundial (Entrevista. “El Comercio”, 31 de enero del 2009), sostiene que el ecosistema de montaña se calentará mucho más rápido que como se está calentando el planeta en promedio; que “La Cordillera Blanca en algún momento no será blanca y posiblemente el proceso sea irreversible, quedarán remanentes pequeños de glaciares cuando se estabilice la temperatura”. Añade el especialista del BM, que el agua para las ciudades de altura será difícil de obtener. Leíamos en la clásica revista “Atalaya” -que llega gratis siempre y cuando acudimos a la puerta y mostramos algún gesto de asentimiento a lo que nos “predican” las damas de los Testigos de Jehová- una gran verdad archiconocida: Nuestro planeta tiene “fiebre” ¿Será posible detenerla?. Sí, pues, la revolución industrial modificó la relación entre el Hombre y la Tierra, la cultura empezó a desarrollarse en base a la ciencia, tecnología, mercado, valor del dinero y fue perdiendo la ética como “brújula” de sus actos, mientras que la naturaleza empieza a sufrir los embates de esta moral de la libertad económica. 

Esta interrelación, cultura-naturaleza, de continuar sin modificarse, nos dice mucho de lo que sucederá con nuestro planeta, en particular con nuestro “paraíso natural”.

Triste, enfermo y, encima, la pobreza. 

La misión fundamental del desarrollo es eliminar la pobreza. En las naciones desarrolladas el consumo medio per cápita, en los últimos treinta años, ha aumentado en términos reales, por tanto la esperanza de vida también se ha incrementado. Si estos increementos se distribuyeran con equidad, gran parte de la indigencia mundial se habría eliminado; pero no, por el contrario, casi la cuarta parte de la humanidad sigue viviendo en pobreza extrema, con un ingreso de de USD 3,20 al día, en los países de ingreso mediano bajo, mientras que USD 5,50 al día en los países de ingreso mediano alto (casi el 50% de la población mundial), según lo señalado por el Banco Mundial (BM)en su último informe bienal (La pobreza y la prosperidad compartida 2018: Armando el rompecabezas de la pobreza). 

El problema es grave, porque el impacto en la salud recae y se concentra en la población pobre y el medio ambiente. Los efectos de la contaminación en locales cerrados se concentran en los pobres. "La pobreza se ha convertido en causa y efecto de la degradación ambiental. El quehacer económico y el ordenamiento ambiental son aspectos complementarios de un mismo programa. De modo que, el crecimiento económico es esencial para disminuir la pobreza. Los efectos negativos causados por este crecimiento, afortunadamente, pueden reducirse si se destinan los recursos para lograr una mejor ordenación del medio. 

Para los pobres la gestión ambiental no debe ser una lejana opción en sus vidas, sino un elemento inmerso en la agenda social de desarrollo. En consecuencia, es importante elaborar propuestas que incluyan el componente “verde”; pero eliminar la pobreza debe ser el compromiso prioritario de losl próximos gobiernos: todos tenemos derechos a disfrutar de un ambiente ecológico saludable y adecuado para la vida. Hoy cuidemos la naturaleza, mañana puede ser tarde.

wavita




sábado, 14 de agosto de 2021

Unas palabras en nombre de Román Obregón Figueroa

 

                                                                Escribe: Abdón Dextre Henostroza
   
   El bullir de la fuente y su recorrido luego libre, cantarina, me dice del frescor, de su ser cristalino, generoso. Así discurrió su vida Román Obregón Figueroa (Rof), ahí en su Caraz de todos los días, obsequiando su presencia, digo su Amistad invadida de transparencia.
   No le son ajenos en su nombre los eucaliptos ni las retamas y tampoco los vendedores o vendedoras de emoliente o de los “calientitos” ahí por su Chiquinquirá al caer la tarde, al llegar la noche, y una lluvia repentina y bullangera cual alumnita traviesa lo acompaña más o menos del Colegio “Dos de Mayo” rumbo a la plaza de Armas persiguiendo al profesor Román obligándolo a entrar apresurada a su casa porque al salir no recordó llevar su paraguas.
   Y Rof se iba a la captura, o sería mejor decir a la aprehensión de las retamas en flor o de las avecillas en su juego de voces al amanecer, o de sus paisanos y paisanas en sus devenires.    Tampoco le serían ajenas las bromas pícaras de su amigo y colega RÓMULO PAJUELO PRIETO a través de su periódico “INKA” o quizá haciéndolo frente a frente, como no le faltarían de cuando en vez las bromas que venían desde Huaraz con el amigo CARLITOS TOLEDO QUIÑONES y se los entregaba personalmente. ¿Quién se habrá liberado de las bromas de Carlitos?....Imagino que ni Efraín Rosales Alvarado, ni don Pepe “Galleta”, o Nelita Villanueva, Néstor Espinoza Haro, ni don Augusto Alba Herrera.
   Ah!, Carlitos, bromista él, generoso, e infatigable impulsor de los Encuentros de AEPA (Asociación de Escritores y Poetas de Ancash), y además de los nombrados líneas arriba, vienen a la memoria los gratos nombres de Macedonio Villafán Broncano, Segundo Castro García, Samuel Paredes Romero, John Montero Flor, además, de otros colegas y amigos.
   Y asimismo imagino que ahora en Caraz, su ambiente habrá amanecido lleno de “Pensamientos” y de “NOMEOLVIDES” y un sonido como de “Roncadoras” y de violines y guitarras acercándose se habrá inundado como un aire tibio ahíto de humanidad (y quizás más aún en estos aciagos tiempos de la Pandemia).
   Y todo ello en nombre de ROF, porque Caraz tenía su poeta grande y elevado y sencillo, y ROF tenía a Caraz, su Caraz, pletórica de Poesía, y ahora, en estos momentos siento que las campanas de Eternidad se echan al vuelo para nombrarlos: a Él, a sus hermanos caracinos en la literatura, a sus paisanos siempre amantes de la cultura y a su pueblo todo de bondad humana llenos. Ahora, pensando en ROF, el alma tiene una extensa pátina de melancolía, más asimismo, otra pátina de alegría porque dentro de la amistad se vinieron hermosos momentos. Y todo esto sencillamente significa que ROMÁN OBREGÓN FIGUEROA estará siempre entre nosotros en su naturaleza de Luz, como el astro Sol, que ilumina y abriga. Como todo amigo, que ilumina y brinda abrigo.
           Lima, mes de Julio del 2021

 



  





viernes, 13 de agosto de 2021

La Universidad y sus profesores intemediarios

Walter Arsenio Vidal

La clamorosa desatención del Estado a las universidades, la globalización y mercantilización de las carreras profesionales, que caracterizan la educación superior en casi toda América Latina, tienen que ver con la calidad de la educación universitaria. En los países de pobreza relativa, además, la presencia de profesores intermediarios, en muchas universidades públicas y privadas de escaso prestigio, añade su cuota a la baja calidad.

    En nuestra obra "Aspectos Teóricos para un estudio curricular" (Vidal, 2008) introducimos el concepto de profesor intermediario, con el supuesto de que las situaciones de enseñanza-aprendizaje están bajo la dirección profesional de los docentes; ciertamente, son ellos los que determinan, en última instancia, la calidad de la educación, así no tengan preparación formal (como si los tienen los profesores de primaria y secundaria) y cualquiera sea el título que posean (abogado, ingeniero, economista…), a ellos la sociedad les asigna su verdadera profesión: la docencia universitaria.

     Coloníbol Torres Bardales, prologando la obra (cit. insupra), sintetiza el rasgo principal del profesor intermediario, “[…]como aquel, que sólo transfiere conocimientos científicos producidos por los investigadores y no los que él ha generado en la ejecución de su proyecto de investigación; es decir, el profesor [universitario] que está entre los investigadores y los alumnos", cumple la función de un mero trasmisor de saberes producidos por otras personas, por lo general en realidades muy distintas a la nuestra y en circunstancias también diferentes; de modo que, no contrasta la teoría que trasmite a sus alumnos con la realidad que lo circunscribe; lejos de formar profesionales con sentido crítico para enfrentar los problemas que dificultan el desarrollo económico del país, sólo instruyen profesionales que terminan sub ocupados en actividades para los cuales no fueron preparados. Este hecho genera, en buena medida, la crisis de calidad de la educación universitaria y la dependencia cultural y tecnológica de los países pobres.

        La misión del docente universitario ha ido ligada al rol de la Universidad (U). Cuando la industria competitiva exigió a la U nuevas competencias, no sólo “saber hacer” sino “hacer”, la investigación inmigró de la U porque ésta no respondió el reto. Hoy, la investigación y la enseñanza, son actividades complementarias. En países industrializados la U emprende investigaciones muy importantes (evidencian los premios Nóbel alcanzados por los profesores universitarios); sin embargo, en los países subdesarrollados, la oferta de la U no satisface la demanda de la industria de la información, ni las necesidades de desarrollo de su país, con pertinencia.

         La U ha crecido en cantidad más que en calidad. Hace un poco más de cien años, instruía a una élite de estudiantes para las profesiones tradicionales; hoy se ha expandido, transformando la vida académica; antes, la autoridad del docente universitario se basaba en lo que sabía, hoy el docente tiene como reto capacitar, orientar y facilitar al alumno a que encuentre respuestas a sus propias interrogantes. En nuestro país, a la expansión natural de la U, se añade una masificación universitaria, que más tiene de negativo que de positivo. Lo positivo está en la apertura que debilitó la elitización e inició una democratización y modernización (La Reforma Universitaria de 1919). Lo negativo tiene que ver básicamente con el deterioro de la calidad académica.

A partir de los años sesenta (Ley 13417), se crean universidades privadas de manera indiscriminada (se quintuplica el número de U y se sextuplica el de estudiantes universitarios en tan sólo 12 años). Hoy tenemos alrededor de 135 universidades en el país. Es obvio que los docentes requeridos para ocupar las nuevas plazas tuvieron que ser improvisadas; a ello se añadió la crisis económica que a fines de los setenta afectó las remuneraciones de los docentes.

        Otro factor que, en buena medida, está causando el problema que nos ocupa, es la despreocupación del Estado en su obligación que tiene con la formación superior, que, paralelamente a la masificación privatizante y mercantilizadora de la enseñanza superior, ha venido en aumento desde mediados de los años ochenta, y que se agudizó en los noventa.

    En conclusión: Una educación superior humanizada, interesada en la construcción de sociedades sustentables, en comunicación con la Naturaleza, respetándola y respetando a todos los seres que habitan la Tierra, está muy distante; nuestra U, si no mejora su calidad, no podrá responder a la creación de conocimientos nuevos (investigación) para hacer participar al país en el proceso de mundialización con ventajas competitivas; seguirá ausente la relación entre la teoría que enseña y la realidad del país, región, localidad.

         Existen trabajos de investigación científica de mucha valía en varias universidades; pero, la gran mayoría de ellas, está sobre poblada, infradotada, sin apoyo gubernamental, desconectada de las necesidades de desarrollo de su entorno y tiene empobrecida su núcleo mismo: investigación y docencia. El bajo presupuesto de las universidades públicas (El gasto promedio por estudiante de la U pública al año 2000 es inferior al promedio del resto de países de A.L. el mismo año (Educalidad Nº3); la menor dedicación de los docentes, principalmente en las universidades nacionales, al tener que compartir su labor en otras instituciones; las reformas planteadas pensando sólo en “profesionales competitivos”, o en términos de “competencias”, hacen de lado actitudes humanas y valorativas, como las axiológicas y las estéticas. 

    Es hora de pasar a un proceso de aprendizaje ético, nuestro país lo pide a gritos, porque ha entendido que la U. es motor del desarrollo regional y nacional. Hoy, que se habla tanto de "acreditación", debe auto emprender la "autoevaluación" para mejorar de calidad, y luego buscar la acreditación para dar fe pública de la mejora continua.     En cuanto a la docencia pura, la U ha crecido en cantidad más que en calidad. Hace un poco más de cien años, instruía a un élite de estudiantes para las profesiones tradicionales, hoy se ha expandido, transformando la vida académica; antes la autoridad del docente universitario se basaba en lo que sabía, hoy la autoridad del docente tiene como reto capacitar, orientar y facilitar al alumno a que encuentre respuestas a sus propias interrogantes. 


martes, 27 de julio de 2021




SALUDO A MI HUARAZ QUERIDO, LA DE LAS CALLECITAS EMPEDRADAS… 
 Walter Vidal Tarazona ... 

 Al recorrer, mi pequeño lebrel de espuma, los cansados senderos del recuerdo, ¡Oh bendito pensamiento!, se ha asomado, ágil, por aquellas callecitas estrechas tersamente empedradas, a la plaza de mi Huaraz querido… A aquella iluminada pálidamente en noches de emoliente, ponche de canela y coco. 

¡Cómo aroma aún, humeante y delicado, el frío nocturno del parque, con la melodiosa música de Atusparia por radio Huascarán! ¡Cómo redobla el tambor en mi pecho, cuando, empañado con el sudor salvaje, corría tras aquellos pasitos dulces, que apresurados subían por el jirón Sucre, cada mañana, al Colegio Santa Rosa de Viterbo, mientras muchos lo hacían por la calle Comercio hasta la puerta del Instituto de Mujeres, “cristina al cinto, aire de muchacho, cuadernos bajo el brazo”, como lo recuerda nostálgico mi amigo Néstor Espinoza, en su Carta a un Amigo.

 Pero hoy camina, pequeño lebrel de espuma, camina hasta el Quillcay; pero sin salirte de 1956. Cuando Huaraz era todavía del Colegio de La Libertad (y no al revés como hoy). 

 Quillcay querido, te dejaré con tus piedras blancas tendidas como pañuelos de despedida, con tus nubes de plata y plomo elevándose como incienso a cubrir los senos de cristal de la blanca cordillera; ya no estarán más al alcance de mis ojos aquellas trenzas de alabastro nadando en tus aguas bullangueras, aquellos ojitos de capulí turbados en el azul cielo de ensueño… Mi boca no disolverá más el dulce apetito de sus labios de jora, a la sombra de los pequeños eucaliptos entrando de bajada al río Santa…

No más plazuelas de Huarupampa, de Belén, de la Soledad; no más Alameda Grau con su Iglesia de San Francisco. No más los pocos amigos que salieron por Tacllán, Calicanto o Monterrey. 

 Yo salí por Tacllán, como diría Vallejo: “un día del cual tengo ya el recuerdo”, lebrelillo de espuma. 


miércoles, 7 de julio de 2021

SOMOS UN PAÍS BIODIVERSO

NUESTRA ACTIVIDAD ESTRELLA DEBIA SER EL AGRO LIMPIO Y EL ECOTURISMO. Escribe Walter A. Vidal La mayoría de los campesinos indígenas en el Perú ya están enterados de lo que son los cultivos transgénicos; y, por su puesto, ellos rechazan esos cultivos; y defienden la biodiversidad porque –valga la redundancia- la diversidad, de especies vegetales y animales, en un ámbito espacial de cultivo determinado (en la sierra, costa y selva), se contrapone a los monocultivos de especies transgénicas. Estos pueblos, andinos y amazónicos, han aportado conocimientos y tecnologías para la domesticación y cultivo del maíz, la papa, la yuca, el algodón, la quinua y tantos otros cultivos menos difundidos; son los gestores de una gastronomía que apunta a ser Patrimonio de la Humanidad. Somos herederos de la cultura de un Imperio, cuya fortaleza fue la agricultura. “En Ayacucho promovemos una propuesta de mejora nutricional en base a productos andinos, que permitió a las comunidades quechuas de Vilcashuamán recuperar 125 variedades de papas nativas, 13 de olluco, 12 de mashua, 17 de oca, 20 de maíz, 86 de frijol, 44 de haba y 185 tipos de plantas medicinales y aromáticas. Sin embargo, la entrada de semillas transgénicas favorece la instauración de un sistema de producción orientado a la dependencia de semillas y alimentos que desplazará a nuestra cultura, conocimientos y tecnologías tradicionales”, dice Tarcila Rivera Zea. Esta promoción ayacuchana, explicada categóricamente por Rivera Zea, directora de CHIRAPAQ1, significó/significa para los peruanos una mejora nutricional, en base a productos andinos que permiten a las comunidades, de paso, recuperar variedades que están en peligro de ser extinguidas. Siendo así, ¿Qué falta para que nuestro agro, en las tres macro regiones arriba indicadas entre paréntesis, propenda el cultivo biodiverso, aprovechando cada una de las variedades climáticas que el país posee? Como casi siempre, sin embargo, al final, se impondrá el poder económico de unos pocos. Se autorizó el cultivo de transgénicos (Reglamento Sectorial sobre Biotecnología, 15/04/ 2011). Como casi siempre, lo real, es que, siendo ricos potencialmente en la actividad agrícola biodiversa, somos todavía un país dependiente del sector externo. La importación de semillas transgénicas favorece la producción orientada a comprar más semillas y alimentos transgénicos, en desmedro del cultivo autóctono y en desmedro de nuestra cultura; o sea, de los conocimientos y tecnologías tradicionales que asumimos como la mejor alternativa (Rivera Zea). No queremos -mejor sería decir- no esperamos producir cantidades en masa para satisfacer el mercado mundial; pero sí lo suficiente para satisfacer la demanda interna, y competir con el producto importado ofreciendo mejor calidad y mejor precio. Lo fundamental, como objetivo, es dar una buena alimentación a nuestros pueblos, y si después de alimentar bien a la población, queda algo de la producción (sobra), el sector agrario puede aportar también con el ingreso de divisas mediante la exportación. Más que una meta esto es un sueño; pero con posibilidades de realización. - ° - Otro sector humano que puede sacar provecho de nuestra biodiversidad es la población de nuestras pequeñas ciudades, pueblos y villorrios con capacidad de invertir, y ofrecer servicios facilitadores al turismo ecológico (movilidad, restaurantes, hospedajes, instalaciones adecuadas, etc.). ¿Cómo así? Paralelamente a la actividad agraria que se ha explicado, se puede desarrollar el turismo ecológico, que hoy en día constituye una novedad, y es bastante rentable. Dicha actividad tendría enormes repercusiones favorables para la economía local. El turismo ecológico se ha caracterizado por ser un trabajo dirigido a un público que se interesa por la naturaleza, y su objetivo es interpretar la estructura y funcionamiento del medio natural y -de paso- disfrutar de los elementos culturales nativas (básicamente el agrario), étnicos, geográficos, históricos y ambientales de las poblaciones humanas. El calentamiento global ha contribuido para tomar conciencia del valor del ambiente y de las formas de conservarlo, mediante mecanismos inteligentes de aprovechamiento. El ecoturismo, actualmente, es una modalidad de turismo que ha crecido en todo el mundo. Los involucrados en esta modalidad de turismo tendrán una demanda creciente por los recorridos y viajes especializados hacia localidades poco usuales. Es conveniente, sin embargo, el control oportuno e inteligente; pues, como todo quehacer humano, puede causar perturbaciones en las áreas naturales. Un manejo descontrolado puede ocasionar debilidades como suelos maltratados, vegetación aplastada, ciclos de migración y reproducción perturbados, fuentes de agua contaminadas, y muchos otros perjuicios. Y los turistas, por su parte, pueden sufrir iguales efectos devastadores, al reducirse la calidad de su experiencia por congestión, deterioro y alteración del entorno. El turismo ecológico le vendría muy bien, como actividad estrella, a casi todos los pueblitos andinos de Ancash; por ejemplo, en la subregión Conchucos, los poblados de la Provincia de Antonio Raimondi, por su variedad climática desde las cuencas de los ríos Marañón y Puchka hasta las alturas de Rajush; los pueblos del denominado Callejón de Huaylas; en sus vertientes, el departamento de Ancash posee lugares interesantes por mantener sana su patrimonio cultural y la belleza natural, así tenemos a Chiquián, un verdadero “espejito del cielo”. Conviene -repetimos- diseñar una estrategia de desarrollo para no perjudicar a la población, sino, al contrario, engrandecerlos con el progreso económico local; una estrategia que armonice las exigencias de la demanda con la oferta existente, buscando, además, que las poblaciones locales para quienes esta actividad represente una alternativa de vida sostenida, que aporte a la economía local, regional y nacional (¿POR QUÉ NO?). A nivel de país, es importante diseñar un plan nacional, no sólo que identifique aquellos sitios significativos para dicha actividad, y promoverlos; también para limitar el turismo indiscriminado, sustentada en evaluaciones de la capacidad de carga, posibilidades de generación de ingresos y oportunidades para la educación ambiental. Es decir, se tiene que conciliar intereses, armonizar políticas, custodiar los exponentes naturales, concertar con los operadores y empresarios para incorporar a la comunidad en el turismo ecológico. En esta actividad tienen que estar comprometidos, con el Estado como promotor y facilitador, los agentes turísticos mejorando e incrementando la oferta y potencializando el tratamiento equilibrado de la zona inmersa en esta actividad. La herencia cultural de los pueblitos puede atraer públicos deseosos de apreciar su pasado histórico y la belleza natural. El citado Plan señalaría la formación de la capacidad de administración y gestión de las poblaciones rurales, incorporarlas al mercado de la oferta turística, aumentar sus ingresos, consecuentemente, su nivel de vida; finalmente, difundir sus riquezas ancestrales y brindarles una herramienta autónoma destinada a alcanzar el progreso colectivo. Podemos y debemos tener presente que, gracias a las agrupaciones rurales, nativas y campesinas, podemos poner en valor el admirable patrimonio “verde”, cuya rentabilidad favorecería a esta población por ser legítimo custodio de nuestro legado ambiental. ----------------------------------------- Fuente: Boletín Cultural No. 191. Universidad Autónoma de Sinaloa Región Norte. CULTURA UAS, MAYO 2, 2011* PERU: Indígenas se pronuncian en defensa de la biodiversidad contra los cultivos transgénicos. (CNR). Lima. Notas: 1 CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú es una asociación indígena que desde hace 25 años promueve la afirmación de la identidad y el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas con miras a la construcción de una sociedad más justa, democrática e intercultural. 2 Rivera Zea, Tarcila. Directora del Centro de Culturas Indígenas del Perú y presidenta del Foro Internacional de Mujeres Indígenas, que agrupa a mujeres indígenas activistas de diversas partes del mundo.

viernes, 2 de abril de 2021

SEMANA SANTA EN EL RECUERDO

 

Walter A. Vidal.

          Quiero remontarme, en alas del recuerdo, al tiempo dulce de mi niñez respirando una de aquellas semanas santas en mi tierra colorada. Quiero traer (recordar también es vivir) al presente sólo dos escenarios. Posiblemente esas vivencias marcaron algún sello intensamente espiritual en mí, para siempre.

El Domingo de Ramos y los dos burritos de Taita Ramos

El Domingo de Ramos, mi pueblo, también escenifica la triunfal entrada de Jesús a Jerusalén, con una caminata desde la quebrada de Paqcharacqra hasta la iglesia, cuyo atrio está situado en la parte más visible de la plaza. Grandes y chicos, batiendo las frescas y hermosas palmas, fresquitas, acompañan a Taita Ramos, que ingresa a la plaza, sentado en uno de sus dos rechonchos burritos.

Pero antes de ocuparnos de los burritos del Taita Ramos, quiero decirles algo sobre las frescas y verdes palmas, relacionado sobre todo a su procedencia. Estas hermosas y grandes ramas, frescas y verdes, son traídas por valerosos jóvenes voluntarios desde las entrañas mismas de la ceja de selva, lugar denominado Balcón de Judas. Su extracción la hacen en total silencio, por la amenaza que natura pende sobre sus cabezas de los valerosos jóvenes voluntarios: una feroz tormenta, en caso de que no guarden absoluto silencio desde el momento que ingresen al pantanoso terreno.

Ya fuera del pantanoso lugar, cada cual hace su bulto amarrando una cantidad de ramas para cargar. Después de tres días de caminata llegan, al fin, al pueblo cada uno con una cantidad de palmas amaradas con mucho esmero.

              Esas vistosas palmas, hermosas y verdes, la muchedumbre que acompaña al Taita Ramos, bate al viento, sin manipularlas para tejer adornos, como hoy se observa, aquí, en Lima, con las amarillentas y pequeñas palmas, y que son bendecidas en la misa por el sacerdote.

              La entrada de Taita Ramos montado en su burrito, desde la quebrada de Paqcharacqra a la plaza, y posteriormente en hombros, hasta la Iglesia Matriz, se llevaba a cabo con mucho entusiasmo, con quema de incienso, y avellanas, entre cánticos y alabanzas al Señor. Sin embargo, el “personaje” típico, muy pintoresco, era el burrito, que caminaba a las justas por su extremada gordura. Este par de pollinos mostrencos nacieron afortunados para estar libres en los campos y chacras, haciendo “daños” con los sembríos, sin que los dueños pudieran botarlos, so pena de ser castigados con una mala cosecha. Al contrario, quienes permitían que se alimenten de sus cultivos tenían buenas cosechas. El peso de los burritos del Señor se debía, entonces, a que no los tocaban cuando visitaban sus chacras de maíz y otras plantas forrajeras.

              Días antes del Domingo de Ramos, el Tesorero y los Mayorales, salían en busca de los pollinos por los alrededores del pueblo, por la parte baja, pues a las partes altas no podían subir por su peso corporal. Una vez ubicados el par de mostrencos, eran llevados a la casa de los responsables de la festividad para ser bañados. El Domingo, temprano, al feliz elegido para que cargue al Señor –se supone el menos pesado- lo bañaban y lo adornaban con vistosas flores silvestres y cintas de colores; este último acto, de ataviar al animal, lo hacían ya en la quebrada de Paqcharacqra, lugar donde la gente se concentraba para acompañar a Taita Ramos en su entrada triunfal a la plaza, por su puesto con el acompañamiento también del sacerdote. Taita Ramos iba encima del burrito cuidado por dos feligreses a ambos costados del animal, que iba sujetado con cintas; la gente acompañaba cantando y rezando, encima de un alfombrado de pétalos de rosa blanca en el camino.

              El trabajo del feliz burrito finalizaba antes de subir las escalinatas del atrio de la iglesia; pues a partir de allí, Taita Ramos entraba a la iglesia en su anda, ya en hombros,  y con vítores del pueblo, con cohetes y avellanas que retumban en el cerro de Pahuacoto, cuyo eco reproducían los otros dos cerros (apus): Manrish a Mallallín.

          El burrito, bien aseado y oliendo a incienso, era soltado para que vaya en busca del otro mostrenco y seguir caminando hasta el próximo año.

Cristo. Desclavación  y en su Santo Sepulcro en Procesión la Noche del Viernes Santo

              Recuerdo que, con la carita entre cirios, la noche fría del Viernes Santo, estaba en la Procesión con mi madre, al costado de la Virgen Dolorosa, entre matracas y canciones de las devotas, todas vestidas de negro.  La Virgen María iba a media cuadra detrás del Señor que yacía en su Santo Sepulcro. Los agudísimos cantos de las acompañantes retumbaban en el cerro de Pahuacoto, antes de silenciarse en la oscuridad de la noche.

              No había luz eléctrica. Por eso mismo, la noche, era noche; pero la del Viernes Santo era una noche especial. Era una noche encendida, muy hermosa. No solamente por el rosario de velas, cirios y ceras que alumbraba sus principales calles; y no solamente porque ese rosario de velas, cirios y ceras calentaban nuestros rostros, sino también por el ferviente calor humano que se creaba en el entorno de la Procesión.

Sin embargo, me entristecían las lágrimas que rodaban por las mejillas de las piadosas damas; pues gracias al suave viento, que movía las mantillas de luto, me dejaba ver, por ratos, las caritas bañadas por sus lágrimas, como el lagrimear de los cirios encendidos en las manos de los acompañantes.

              Desde el miércoles, los priostes o responsables de la celebración del Viernes Santo repartían, entre las familias del lugar, la miel de Semana Santa, preparada de caña de azúcar y melocotones, para comprometerlos a que los acompañen en la procesión del Señor, que salía el día viernes en la noche, después de la Desclavación que se realizaba en la iglesia.  

              En este acto, cuatro “Santos Varones” salían a desclavar a Cristo de su cruz. Dos de ellos, uno a cada lado de la cruz, subían cada uno con su escalera, con sus martillos y bajaban, uno por uno, su corona de espinas, su túnica, sus clavos y otras prendas más. Al pie de la cruz, los otros dos varones ayudaban recibiendo las preciadas prendas del Señor para dárselas a los “angelitos”, niñitas (os) vestidos de blanco, que recibían dichas prendas para sacarlos en la procesión.

Finalizada la Desclavación, el cuerpo del Jesús el Nazareno era llevado por los cuatro “Santos Varones” a su sepulcro de madera que pesaba un poco más de una tonelada, con los cirios y las flores encima.  El Santo Sepulcro salía primero de la Iglesia. Poco rato después salía el anda de la Virgen Dolorosa, que salía apresurada como siguiéndole a su Hijo.

              Estoy dejando involuntariamente dos actos o hechos importantes de la Desclavación: el primero, de las “Tinieblas”, que se producía cuando todo el mundo apagaba su cirio, vela, cera, etc. y la iglesia quedaba en oscuridad absoluta; el segundo, venía en seguida: aparecían por allí entre los feligreses, unos chicos blandiendo sus cerotes. El cerote consistía en una pelotita de cera hecha en una de las puntas de un hilo resistente. Esta pelotica caía, como por manos de magia, en las cabezas descubiertas o apenas cubiertas por un velo negro, de las damas; en muchos casos, hasta sacarles sangre. Recuerdo años más tarde, cuando era ya casi un jovencito, ex pecté un cerotazo hecho por un amigo en la cabeza de una pobre mujer, que el dolor la hizo gritar: “Ananauu Diabluuu”, en plena canción del emblemático himno de Viernes Santo.

              Ya fuera de la iglesia, en el recorrido por las calles, el más acompañado era Jesús en el Santo Sepulcro, cargado por doce personas, que iba por delante.  Los acompañantes, con sus cirios encendidos en una mano, iban básicamente en dos filas, salvo las que sahumaban, que iban delante del anda; detrás del anda del Señor iban los de la banda de músicos. Entre los acompañantes del Señor se notaba la presencia también de uno que otro caballero. Las luces del desfile procesional se podían observar desde las lomas de Mallallín al norte y Manrish al sur, y con mayor nitidez desde el cerro Pahuacoto, por el oeste.

              Pequeña reflexión final. Pero ¿quién es Jesús?, cuya muerte es recordada, cada Viernes Santo, desde hace casi dos mil años. Este hecho, y otros gestos de los cristianos, principalmente católicos, no solamente hacen comprender que, pese al tiempo transcurrido, hoy sigue vigente su mensaje. Por eso el asombro de muchos de nosotros, por descubrir el amor que nos tuvo hasta dar su vida. El Papa Francisco dice al Nazareno: “Señor, ¡cuánto me amas, qué valioso soy para Ti! ”. “[…] la grandeza de la vida no está en tener o en afirmarse, sino en descubrirse amados… la grandeza de la vida está en la belleza de amar”, dijo. Pues La principal explicación del sacrificio voluntario en la cruz fue/es el amor que sintió/siente por la humanidad; consecuentemente, la redención del hombre, que le permite seguir viviendo en la eternidad.

El amor, es una estrategia cristiana de luchar por el bien. Por eso, lo mínimo que debemos hacer es seguir trabajando por destruir el mal, que, en nuestro tiempo y lugar, el más pernicioso es la corrupción. Si no luchamos por desaparecer o aminorar esta lacra es que estamos esperando que nuevamente venga Cristo y se inmole.  

              Debemos, pues, sacrificar un poco nuestras preferencias o prioridades egoístas, buscando siempre la equidad, tratarnos como hermanos de un solo padre. La vida es corta, no merece desperdiciarla haciendo daño al prójimo y al medio ambiente (El hombre es el animal que más ha dañado a la Naturaleza). Hay que vivir en paz. Hay que escuchar a Dios, siquiera por Semana Santa. Él nos está recordando:” Amaos los unos a los otros”

wavita.