viernes, 26 de julio de 2013

DE LA SANTA TIERRA A LA TIERRA SANTA

(CONTINUACIÓN... )
La manera informal –de la que pido mil disculpas- como se ha pergeñado esta maltratada crónica de la visita a Tierra Santa y Roma,  urge una síntesis de lo escrito hasta ahora. 


Yafo, balneario de Tel Aviv
Aco, en el Mediterráneo



Decíamos que, recién al cuarto día del viaje, emprendemos la visita a la Tierra Santa empezando por el norte de Israel, casi a orillas del mar Mediterráneo: Jaffa (Jafo o Yafo), Cesárea Marítima, Haifa,  Aco (Acre), de cuyas murallas construidas en la época de los cruzados se domina el mar Mediterráneo y también el Monte Carmelo (supra). 

El siguiente día recorrimos el Monte de las Bienaventuranzas, sobresale la iglesia edificada en el lugar donde Jesús predicó el Sermón de la Montaña, con vista al mar de Galilea. Bajamos por Cafarnaún hasta el río Jordán. En otra jornada (6º día), visitamos la Basílica de la Anunciación (Nazareth) construida encima de los cimientos de cuatro iglesias anteriores (¡cinco pisos históricos!). 

Al día siguiente, a la decápolis greco-romana: Beit Sheán; y continuando por el valle del Jordán entramos a Jericó, una ciudad ribeteada de palmeras,  y seguimos descendiendo hasta el lugar más bajo del mundo: el Mar Muerto (infra).


Capernaum. Mi hermana Elva y P. Reátegui
Sinagoga



Cafarnaun está a orillas del mar de Galilea.
Beit  Shean


El  Mar Muerto. El lugar más bajo de la  Tierra. 

En una siguiente jornada, partiendo ya de Jerusalén, fuimos al Monte de los Olivos y al Monte Sión, donde se impone la tumba del rey David, el Cenáculo, etc. 
Al medio día nos encaminamos a Belén, donde es dominante a la vista la gran Basílica de la Natividad con su Gruta del Nacimiento, que ya describimos antes. 
En la siguiente jornada, último día en Israel, agotadora al máximo por cierto, pero maravillosamente impresionados siempre, visitamos la explanada (de lo que queda del Templo): Muro de los Lamentos (muro occidental), un verdadero laberinto humano del que salimos como hormigas, para recorrer la Ciudad Santa (la Vieja Jerusalén),  siguiendo espiritual y mentalmente los pasos de Jesús hasta la extraordinaria basílica del Santo Sepulcro.  


De rodillas, Señor, de rodillas venimos a tí...
Elva se accidentó faltando tres días para
el viaje. No se desanimó. Hizo muy bien.
¡A  DIOS  GRACIAS!












Al día siguiente estaremos abordando  el vuelo de Iberia a la ciudad de Roma, vía Madrid. 

Ya del del cielo de Israel, con hilachitas de oro tratando de traspasar las errantes nubes rodeando el avión, miramos todavía más abajo... para decir en nuestro adentro...

¡A D I O S!

Nazareth ...




Belén ...




Jerusalén.




El Mundo tiene su Armagedón. Este precipicio está en Jerusalén.


(Continuará...)





jueves, 28 de marzo de 2013

DE LA SANTA TIERRA A LA TIERRA SANTA

(... CONTINUACIÓN)

WALTER A. VIDAL TARAZONA


lado izquierdo de la explanada  a la entrada del hotel, Jerusalén.

Algo así como un suburbio, pero con modernidad

Israel posee tecnología de punta en su agricultura


Belén


Cerca al medio día, nos encaminamos a Belén. Nuestro guía  recuerda que hace 2000 años, era un pequeño pueblo de pocas casas, cuando José y María acudieron a registrarse en cumplimiento de una ordenanza imperial (romana) de empadronamiento; al no conseguir posada se acomodaron en la gruta de un pesebre, donde nació Jesús, rodeado de animales. Antes de llegar a la entrada del muro “de Belen” (El año 2002, Israel “para protegerse de las incursiones de terroristas palestinos” construye  el muro en la frontera con Sisjordania), el guía se baja del carro, haciéndonos la indicación que al otro lado del muro nos va a servir de guía un joven palestino, mientras tanto él esperará allí, afuera (extramuro, nos dice). Pasamos el control con nuestros pasaportes sin problemas, felizmente. Visitamos de primera intención la imponente Basílica de la Natividad, donde está la Gruta del Nacimiento; sobre esta gruta, en el siglo IV, el emperador Constantino  construyó la primera iglesia, conservando –repetimos- intacta la gruta donde nació Jesús; y la actual, por Justiniano en el año 530; junto a la Basílica está la iglesia franciscana de Santa Catalina, sobre las ruinas de otra iglesia de la época de las cruzadas del siglo XII.












 Entramos también a la blanquecina Iglesia de la Gruta de la Leche, construida sobre una cueva donde apreciamos una roca enteramente blanca, que según la tradición, en ella cayó gotitas de leche del seno de la Virgen, cuando amamantaba a su hijo la noche que pernoctó allí, en la gruta, durante su huida a Egipto. 

Belén hoy es una ciudad relativamente grande, con sus calles bien empedradas y limpias, de subidas y bajadas, llenas de tiendas con artesanía del lugar, como los tallados de madera de olivo; ha dejado de ser “pastoral” como antaño pero sigue siendo todavía “tranquila”.  Belén también es el lugar donde nació David. Visitamos algunos lugares de la ciudad, acompañados por el joven guía palestino, pudiendo comer algo, pues la comida en estos lugares dista demasiado de las exquisiteces de la nuestra (hay que probar aquello para descubrir la excelencia de nuestra comida peruana, en especial de nuestro jaka pichu cotino).

Después de recorrer sus callecitas empedradas, retornamos hacia donde está el muro con la entrada parapetado de soldados de ambos lados. Nuevamente pasamos el control, y afuera, reencuentro con nuestro guía que no quiso  o no pudo entrar con nosotros por razones de nacionalidad. De retorno, visitamos dos iglesias juntas, una ortodoxa  griega y otra franciscana, conmemorando ambas, la anunciación a los pastores del nacimiento de Jesús. Según una tradición posterior, en el lugar estarían enterrados  tres pastores.  Se conserva una gruta, sobre la que se ha construido la Iglesia ortodoxa del Campo de los Pastores.

Ya al anochecer llegamos al hotel, cansados como de costumbre, justo estando por terminar la cena.


Jerusalén una vez más



Una vista de la parte moderna de Jerusalén, desde el  hotel ( 8vo. piso)

Desayuno. Nuestro experimentado guía nos indica que en la mañana visitaremos la explanada del Muro de los Lamentos, Vista de las Mezquitas del Domo de la Roca y el Aksa, luego, recorremos la Ciudad Santa (Jerusalén) y seguimos los pasos de Jesús en su pasión por la Vía Dolorosa, Lithostrotos, Calvario y Santo Sepulcro. En la tarde recorreremos la maqueta en el Museo de Israel, donde se distingue la réplica exacta en miniatura de Jerusalén en la época de Herodes, en el periodo del II Templo. Por último iremos a Ein Karen, para visitar la Iglesia de la Visitación.

El año 996 aC, Jerusalen fue proclamada Capital de Israel por el rey David. Salomón construyó lo que hoy se conoce como el Primer Templo que fue destruido por Nabucodonosor  el año 587 aC. Herodes reconstruyó el Segundo Templo 40 años aC.;  los romanos lo incendiaron el año 70 dC.  Pero todavía está de pie el muro occidental de la plataforma sobre la que fue erigida. Cada uno de nosotros nos sentimos la millonésima parte de la mancha de peregrinos que unos hacen cola, otros frente al muro se lamentan con llanto tendido, o leen la Biblia... en fin, otros observan absortos con sus máquinas fotográficas colgadas en el cuello o en la mano tostándose con el sol. Salimos de aquel laberinto humano como hormiguitas, para seguir marchando por Jerusalén, pero por la Vieja Jerusalén, y recorrer el camino de Jesús por sus 14 estaciones en la Vía Dolorosa, al Calvario. En cada estación hay una capilla o una señalización que indica el episodio doloroso por el que Cristo pasó. Las cinco últimas se encuentran dentro de la Basílica del Santo Sepulcro. Esta construcción corresponde a Constantino (este emperador romano y su madre Elena erigieron  iglesias en todos los lugares relacionados con Cristo). El lugar, en pocas palabras, hoy, es extraordinario.    

    Si me olvidare de ti, Jerusalén, pierda 
mi diestra su destreza.
Salmo 137: 5.


Nos despedimos de Jerusalén

Desayuno. A la hora convenida, nos trasladan al aeropuerto Ben Gurión para abordar el vuelo de Iberia, a las 6:10 a.m, hacia la ciudad de Roma, pero vía Madrid.


Hasta siempre Nazareth, Jerusalén, Belén... yarpargka cutimushashi









(CONTINUARÁ...)

jueves, 6 de diciembre de 2012

DE LA SANTA TIERRA A LA TIERRA SANTA - SEGUNDA PARTE


(CONTINUACIÒN)
Escribe  Walter A. Vidal

Nazaret

Luego de un desayuno suculento en el hotel, salimos a recorrer la ciudad de Nazaret; en el ómnibus, el guía nos recuerda que aquí el ángel Gabriel anunció a María que concebiría un hijo, y aquí también Jesús pasó su niñez junto a sus padres cuando Nazaret estaba poblada solamente por judíos; hoy está sembrado de muchísimos monasterios, conventos, iglesias, hospitales y albergues administrados por las distintas confesiones religiosas. 



Iniciamos  nuestro recorrido por el Monte de las Bienaventuranzas, para lo cual regresamos un poco hacia el norte a Sefat. En el Monte de las Bienaventuranzas visitamos la capilla (iglesia) que guarda el recuerdo del Sermón de la Montaña (Tabgha), aquí Jesús multiplicó los panes y los peces para la muchedumbre. ¡Qué lugar tan bello Dios! con vista espectacular al Mar de Galilea; a la sombra de unos frondosos árboles el P. Reátegui celebra la misa. 







Después de alimentar nuestro espíritu bajamos a Cafarnaum, donde visitamos la Casa de Pedro y nos embarcamos al Mar de Galilea por el lugar donde se realizó la Pesca Milagrosa. Saliendo del barquito nos encaminamos al río Jordán; en su orilla (Yardenit, una tienda-restaurante y alojamiento judío) muchos confirmaron sus votos bautismales sumergiéndose al agua. Después del baño emprendemos el retorno al hotel para cenar y descansar. Fue un día incontrastable.




El río Jordán

Al día siguiente salimos temprano a Caná, donde Jesús hizo su primer milagro; vemos dos iglesias, una griego-ortodoxa y otra franciscana, llamada del Milagro. El guía nos informa que, al realizar excavaciones hallaron una inscripción en arameo, que demuestra que esta iglesia (del Milagro), construida en 1879 sobre las ruinas de un santuario del siglo VI, está en el lugar donde estaba la sinagoga de la aldea Caná de Galilea; en la cripta vemos un cántaro que, se cree, es una copia antigua de las seis jarras originales (que Jesús usó para su milagro en el contexto histórico de una boda).





Antes del medio día, regresamos a Nazaret para visitar la Basílica de la Anunciación, la Carpintería y la Fuente de María, a la que la Virgen acudía diario para sacar agua. La Basílica de la Anunciación, construida en el lugar donde el Ángel se apareció ante María,  imponente por su belleza y su Gruta interna, es un sagrado portento histórico. Su construcción (de la actual) recién fue terminada en 1969, siendo ésta la quinta iglesia construida encima de cuatro anteriores cuyos restos aun se pueden apreciar debajo. 

Basílica de la Anunciación, en Nazaret




Boquiabiertos todavía, de paso por Naim, visitamos el Monte de Tabor, en el interior de Galilea. La naturaleza aquí hizo mucho por la belleza del lugar; en su cumbre está la iglesia de la Transfiguración, desde donde se divisa el bello panorama de toda Galilea baja, al ocultarse el sol. Bajamos lentamente para incorporarnos a “nuestro” carro y regresar al hotel. Antes de acostarnos, cumpliendo la indicación del guía, alistamos maletas para madrugar al día siguiente.




Nos despedimos de Galilea

Después del desayuno, con nuestras maletas en las manos, desfilamos a “nuestro” carro, rumbo a Beit Sheán. Continuaremos –anota nuestro guía- por el valle del Jordán hasta Jericó, para bajar a la zona más baja del mundo y flotar en las aguas saladas del Mar Muerto; pasaremos por la posada del buen Samaritano y, al anochecer, entraremos a la ciudad de Jerusalén, donde nos alojaremos. Son días muy intensos los que estamos viviendo, comentamos en el carro; “nada comparable todavía con los que les tocará vivir mañana en Jerusalén”, acota el guía.

En Beit Sheán, una de las decápolis grego-romanas más grandes y mejor conservadas, observamos vestigios de una “habitación” de hace 4,000 aC.  En Jericó, la “Ciudad de las Palmeras”, tal vez la más antigua del mundo,  que “cayó –dice la Biblia- al sonar las trompetas de Josué”, mientras los israelitas cruzaban el Jordán (1250 aC), Jesús, camino a Jerusalén, pasó entre la gente que pugnaba por verlo; un señor bajito se subió a un árbol sicomoro (planta morácea). El “pata” se llamaba Zaqueo –acota el guía- y al envejecido árbol o tal vez sea su descendiente podemos todavía verlo, señala. Contemplamos también el manantial que Eliseo purificó con sal. 

Pasado el medio día, después del almuerzo, llegamos al fin a las orillas del Mar Muerto, casi achicharrados con el calor. Sin embargo preferimos la sombra a bajar y meternos al mar. Los que vinieron aprovisionados de ropa de baño, intentan entrar; pero pronto se desaniman y optan por regresarse a la sombra, vemos a personas que están flotando al parecer sin esfuerzo, no sabemos si porque sus pechos y pulmones están repletos de aire o el agua no permite tenerlos muy adentro. Estamos pues en la zona más baja del mundo, el calor nos obliga a subirnos al carro y gozar de su aire acondicionado. El guía indica a su chofer que conduzca a una casa de venta de objetos tallados de diamante; en la inmensa tienda algunos, presionados por el coqueteo de sus parejas, se animan a comprar así sea un objeto pequeñito. Pasamos por la posada del buen Samaritano, y relativamente temprano estamos entrando a Jerusalén. Empujando nuestras maletas, bajamos del carro al hotel (al parecer del mismo grupo económico que encadena a los hoteles anteriores). Apenas nos asignan las habitaciones, metemos nuestras maletas a ella y bajamos al comedor, porque las tripas están vacías (nos recuerda el jugo gástrico).

Jerusalén

Después del suculento desayuno subimos a “nuestro” carro. El guía nos indica que comenzando por el Monte de los Olivos, visitaremos el lugar de la Ascensión, la Gruta del Padre Nuestro, el Huerto de Getsemaní y la basílica de la Agonía. Después visitaremos lugares santos del Monte Sión: la tumba del rey David, el Cenáculo, Basílica de la Dormición y San Pedro en Gallicanto. Al medio día nos encaminaremos hacia Belén en Palestina, donde podremos ver la Gruta del Nacimiento y la Basílica de la Natividad. Ya afuera (extramuros), visitaremos el Campo de los Pastores, y retornaremos al hotel. 


El lugar donde Jesús permaneció más tiempo en Jerusalén, fue sin duda el Monte de los Olivos. Su cima ofrece una hermosa vista panorámica de la Ciudad Santa  y una bella capilla llamada de la Ascensión; en sus laderas del Monte entramos a Getsemaní, donde Jesús se refugió con sus discípulos más fieles antes de ser arrestado, precisamente en este lugar fue donde Judas entregó a Jesús con un beso, como testimonio hay una Gruta llamada de la Traición; la basílica conocida como Iglesia de la Agonía luce jardines llenos de olivos antiquísimos.




En el Monte Sión visitamos la tumba de David, este lugar se conocía con el nombre de Ciudad de David, en la época de Jesús fue trasladado aquí el sepulcro de este rey y se hizo un monumento a él; en 1158 accidentalmente fue descubierta su tumba, y hoy es venerada por judíos, cristianos y musulmanes. Cerca está Gallicantu (canto del gallo), lugar donde estaba situada la casa de Caifás. Dice la Biblia:

                       “Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sión... la ciudad del gran Rey. Salmo 48:2.

(CONTINUARÁ)





jueves, 4 de octubre de 2012

DE LA SANTA TIERRA A LA TIERRA SANTA

Escribe Walter  A. Vidal

 
Hotel de Tel Aviv a orillas del Mediterréneo.


















Con sus inmensos mares, sus inconmensurables desiertos, sus multicolores tierras, llanas o rocosas, con sus montañas con nevados aún perpetuos, nuestro planeta Tierra se ha convertido en una pequeñísima aldea.



 Y todo, gracias a la tecnología de los medios de comunicación y al crecimiento de la riqueza por cierto. Caminar aquellos lugares en menos de un mes, conversando con tus amigos regados en diferentes partes del Mundo, eso es lo que se había llamado globalización. Nos tocó ser testigos de esta bella experiencia.

Aeropuertos de Jorge Chávez - Barajas - Ben Gurión

Espera para abordar el avión de Iberia.
Llegando al suelo español. La crisis económica
se refleja en su aeropuerto de Barajas. Foto: wavita
Sumando el tiempo de permanencia en avión a las largas horas de cautiverio en el segundo aeropuerto (Barajas) en espera del vuelo a Israel, pasaron las primeras 24 horas del viaje. El siguiente tramo de Madrid a Tel Aviv, otro día perdido, entre el avión y el hotel de esta ciudad israelita.

Tel Aviv es una ciudad moderna como Lima, pero se ve un poco más ordenada. La gente que maneja respeta el semáforo, hasta se da el lujo de cederle el pase al peatón. Sus parques, pocos al parecer, están más cuidados porque no se ve perros como en el parque Mochica de Surco, donde hay más excretas que plantas.

Inmediaciones del Marina Hotel en tel Aviv. (wavita)

Salimos a caminar por los alrededores del hotel, y después de sufrir para hacernos entender que queríamos almorzar, con algo en el estómago, nos regresamos a encapsularnos al hotel, cansados de caminar. Aprovechamos el tiempo libre para revisar la historia de Israel.

Israel es un pequeño y angosto país asiático recostado en el Mediterráneo, más o menos del tamaño de nuestro departamento de Ica, pero con mayor densidad poblacional que Perú (15 veces más, aprox.). El 78% de su población es judía, 20% musulmana, los católicos no llegan al 1%. Su economía se basa en el uso intensivo de la tecnología de punta, promovida por capitales externos (electrónica, informática, armas, tallado de diamantes); el segundo renglón de sus ingresos posiblemente sea el turismo. Por bendición de Dios, su subsuelo es pobre, no como el nuestro que está tachonado de oro y plata en su región andina, para maldición nuestra, como afirman algunos economistas. Como nación, nace recién en 1947-48, resultado de la partición de la antigua Palestina; en 1949 fue proclamada como capital la ciudad de Jerusalén. Hoy su capital ipso facto (económico-política) es Tel- Aviv; pero el Kënésset (Asamblea Nacional) proclamó a Jerusalén como capital de Israel. Se llama Tierra Santa este gran pequeño suelo porque aquí (en Belén) nació Jesús, el nazareno o Jesús de Nazaret  (“de Nazaret” porque aquí vivió).


El mar Meditérráneo, desde la parte moderna de Jaffa. (wavita)

Recién, al cuarto día, un bus nos recoge del hotel a las 6.45 a.m, el guía –muy informado de la historia y geografía de su país- en un correcto y fluido español nos dice que nos espera un día agitado y que “pernoctaremos en Nazaret”. Empezamos el recorrido por Jaffa (Jafo o Yafo), un barrio de Tel-Aviv, antiguo puerto y estación de los mercaderes que viajaban por la “Vía Maris” uniendo Mesopotamia con Egipto y el norte de Israel; aquí visitamos la iglesia de San Pedro, el guía cuenta que Pedro estuvo aquí algún tiempo en casa de Simón el Curtidor (entramos). En 1909 muchas familias salieron de este lugar y fundaron la ciudad de Tel-Aviv, hoy metrópolis e importante ciudad cosmopolita de Israel.


Callejuela sin vereda y pulcramente
empedrada (wavita con su hermana). 
                  
Jaffa es el barrio más antiguo de Tel Aviv.  (wavita).




Entrando a Cesárea. A pagar se ha dicho.



Adentro, el  Anfiteatro romano (en Cesárea  del Mar).
Destaca nuestro guía (de sombrero blanco)
Continuando el recorrido por el norte, llegamos a Cesárea Marítima,  fundada por Herodes el Grande en nombre de César Augusto; se aprecia todavía las ruinas de un Anfiteatro romano, el hipódromo, la Fortaleza y el Acueducto; fue residencia de los gobernadores romanos, por cierto también de Poncio Pilatos. En este lugar sucedió la revuelta de los judíos contra los romanos que terminó con la destrucción de Jerusalén y su Templo, también de este lugar fue enviado preso el apóstol Pablo a Tarso, porque como a ciudadano romano le asistía ese derecho de comparecer allá.

Aco, otro puerto en el Mediterráneo.
El pueblo actual, encima de  las ruinas que lo resisten

Continuamos nuestro viaje por Haifa, vistosa ciudad en las laderas del Monte Carmelo, con sus Jardines de Bahai, y un gran templo con una cúpula dorada; es uno de los puertos más modernos de Israel, hace gala de una industria de tecnología avanzada gracias a su Universidad de Haifa; en la cima está el monasterio de los carmelitas edificado sobre los templos de la épocas bizantina y cruzada; cerca del faro Stella Maris (estrella del mar), en el jardín, se encuentra la Cueva de Elías, donde, según la tradición cristiana, habría vivido el profeta.

Otro puerto en el Mediterráneo es Aco (Acre), pequeña ciudad antigua (4 000 años) que floreció básicamente en la época de los cruzados, quienes crearon en estas tierras un reino con su capital Acre, que duró hasta 1 291, hoy yace subterránea conservando aún los enormes aposentos con techos arqueados; aquí visitamos la Sala de los Caballeros, la Mezquita de El Jazzar (llamado “el carnicero”), el muelle de los pescadores y las murallas de la época de los cruzados, de donde se domina el mar Mediterráneo y el Monte Carmelo. Mientras nos paseamos por esta parte de la alta Galilea se fue el día, aunque no el sol. De retorno, por otro camino, llegamos a un valle precioso en la parte sur de Galilea. Aquí está Nazaret. Nos alojamos en un hotel (sit. Monte del Precipicio). Después de una reparadora cena, el cansancio nos empuja a la cama; pero antes de la una de la mañana, el canto del gallo nos despierta con una suavidad que suena familiar. A las cinco de la mañana se vuelve a repetir, esta vez en cadena. Nos hace recordar los amaneceres de nuestra santa tierra. Asomada a la ventana, la vista de un hermoso amanecer nos invita a una fresca contemplación física y espiritual.

Decimos, en nuestro adentro, “recién aquí empieza la Tierra Santa”.

(CONTINUARÁ)


domingo, 26 de agosto de 2012

El MAGISTERIO ESTÁ DE DUELO. HA FALLECIDO WALABONSO RODRÍGUEZ, EL AMAUTA RAIMONDINO


Escribe: Walter A. Vidal Tarazona

Lo que consideras como muerte,
es en realidad la vida
En: El Bhagavad Gita


               La quebrada de Chambara

“Amauta”, grado con el que las Palmas Magisteriales distinguen a los maestros destacados, no debiera ser producto de un expediente, el resultado victorioso de un seguimiento en mesas de parte de la perezosa administración educacional. Debiera tener el sector, como antaño, sus Tukuy rikaq sabios y justicieros.

Por encima de este dolido comentario, el Maestro Walabonso, Ubachu en la intimidad familiar y amical, ha sido es y será siempre un Amauta. Y parafraseando a Julio E. Noriega podríamos decir con orgullo “caminan los amautas andinos”. Walabonso fue uno de los primeros.

Nació en una andina aldea, pequeña y bella, llamada Rarpa, con el canto arrullador de un río que riega su linda tierra de Chambara, de la puqka allpa de Antonio Raimondi. Desde muy tierno dio rienda suelta a su inclinación de maestro, enseñando las primeras letras a los niños y jóvenes del lugar, hasta ser llamado al pueblo de Aczo, distrito de Llamellín, como auxiliar en la escuela primaria que funcionaba del primero al tercer año. Estando trabajando en Uchupata, fue invitado a la ciudad de Huari, capital de la provincia del mismo nombre, para ponerlo frente al cargo de la parte administrativa del sector, donde entró en contacto con el magisterio huarino y también pudo terminar su educación secundaria, hecho que le valió para postular a una beca en la entonces Escuela Normal Superior “Enrique Guzmán y Valle" de la Cantuta.

Ingresó con la nota más alta. Destacó como estudiante de la primera promoción de cantuteños formados en la Escuela, con categoría universitaria. Al terminar, como ordenaba el Reglamento de la Escuela, tuvo que regresar dos años al lugar de procedencia (Huari-distrito de Llamellín). En esos dos años recorrió, con su pedagogía moderna y los conocimientos que da la academia, Chingas, Rahuapampa y otros lugares más, hasta que cumplido el plazo regresó a Lima, a seguir empapándose de nuevos conocimientos, y como había egresado de la Cantuta con la primera nota, fue incorporado a la plana de profesores, cumpliendo la política de la Escuela de seleccionar a docentes jóvenes entre los egresados más brillantes. Walabonso pertenece pues a esa generación institucional formadora de maestros identificados con la doctrina de Walter Peñaloza Ramella, La Cantuta, Alma Máter del magisterio nacional, que hoy está de luto.

Maestro de maestros, Doctor en educación, Walabonso “pertenece a la estirpe de los chaimantas de la Época de Oro de La Cantuta”, como emocionado lo recuerda un discípulo suyo y compañero nuestro de la promoción 1962 y 1963; fue becario Lasspau en Puerto Rico; obtuvo el título de Profesor de Lengua y Literatura, también el de Abogado, que prácticamente no lo ejerció. Fue Decano de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Nacional de Educación y Rector de la misma.

Docente de las escuelas de posgrado de La Cantuta, UNAC, UNMSM, Garcilaso de la Vega, San Juan Bautista. Venía ejerciendo, hasta poco antes de su deceso, la Vicepresidencia Académica de la Universidad de Ciencias y Humanidades.

Incansable y fecundo investigador de la educación y la pedagogía, ha publicado alrededor de tres decenas de libros, tales como Teoría de la Educación, Dirección del Aprendizaje, Tecnología de la Investigación Experimental en Educación,  Pedagogía General, Lecturas pedagógicas, Programación y estrategias metodológicas para escuelas primarias rurales, Acerca de la Ciencia, Didáctica de la Matemática en la Escuela Primaria, Modelos matemáticos y tecnológicos de Educación, El trabajo intelectual universitario, Juventud su formación en valores y creatividad, entre otros muchos trabajos de corte pedagógico.

Fue objeto de numerosas condecoraciones; la última de ellas, el 28 de febrero de este año, en el Congreso de la República, donde recibió la medalla “El Dios Guari de Chavín”, “en mérito a su ejemplo de vida y a su gran aporte al engrandecimiento de nuestra cultura regional y nacional” y fue declarado “Patrimonio Cultural Vivo de Ancash”. Este gesto de reconocimiento se debe a la confianza del Director Regional de Cultura-Ancash en nosotros, los raimondinos.

Pero... este sábado gris limeño, 25 de agosto a las las 7 de la mañana, se apagó su vida terrenal, cuando caminaba con sus 86 años de edad a cuestas. Sus restos todavía se están velando en  la capilla Vírgen de Fátima / Malecón Armendáriz 915, Miraflores, y reposarán definitivamente en el cementerio Campo Fe de Huachipa a partir de las  5 pm del día domingo 26 de agosto de 2012. La muerte lo sorprende cuando empezaba a emprender un nuevo proyecto: escribir, en coproducción, lo que podría denominarse el libro de oro de la provincia Antonio Raimondi, en homenaje a su 50 aniversario como tal.

Los integrantes del Ingreso-1959 de las Promociones Bodas de Oro 1961 y 962 de La Cantuta, y los que hemos emprendido la tarea de escribir ese soñado libro, lo tendremos siempre en nuestros corazones. “Lo conocimos, sencillo, callado, con un talante provinciano que ocultaba una sabiduría que comenzaba a formar, llegó a prodigarnos –lo recuerda así el Presidente de la Asociación de Egresados de esta promoción colega Manuel Valdivia- una confianza que, todavía muy jóvenes, necesitábamos mucho”.

Para nosotros, sus paisanos y discípulos, no ha muerto, está en la Gloria de Dios Padre. Y no ha muerto, Walabonso, porque cuando muere un maestro se abre el camino de su recorrido en la vida, cuando muere un maestro termina de tejerse en el horizonte del tiempo su pensamiento liberador, cuando muere un maestro,  amigos, vive eternamente.

 
         Con Nélida Silva en el Congreso, Lima.