martes, 16 de abril de 2019

SEMANA SANTA DE AYER

Walter A. Vidal.
            
      Denominamos así a esta semana especial del calendario, que empezó ayer, Domingo de Ramos, y terminará con la Vigilia Pascual, el Domingo de Resurrección. Es una fecha de meditación para muchos creyentes, especialmente católicos. Lo es para mí también; porque Cristo no tiene sentido sin una profunda reflexión por lo que hizo en vida y por las huellas, que con su muerte, ha dejado en la espiritualidad humana. Mucho más teniendo en cuenta que, entre los más grandes historiadores del mundo, poquísimos son los que se han ocupado de Jesús de Nazaret,  y lo han hecho en pocas líneas solamente. ¿Por qué?
      Yo pienso ocuparme de Él en mis meditaciones, estos días de la Semana Santa.
      Dicho eso, lo que quisiera es remontarme, en alas de mis recuerdos, a mi niñez en una de aquellas semanas santas de mi querida tierra colorada. Quiero traer –recordar es vivir, dicen- al presente sólo dos vivencias, que seguramente me han marcado, en lo personal, un sello intensamente espiritual: El Domingo de Ramos y el Viernes Santo.

Los burritos de Taita Ramos
      El Domingo de Ramos, mi pueblo, también escenifica la entrada de Jesús a Jerusalén, con una ceremonial caminata desde la quebrada de Paqcharacqra hasta la iglesia, que está en la parte más visible de la plaza. Grandes y chicos baten las frescas y hermosas palmas, enteras, acompañando al Taita Ramos en su triunfal entrada a la plaza, sentado en uno de sus dos rechonchos burros.
       Antes de ocuparme de los burritos del Tayta Ramos, quiero decir algo sobre las frescas y verdes palmas, relacionado a su procedencia. Estas hermosas y grandes ramas eran traídas por valerosos jóvenes voluntarios desde las entrañas mismas del Balcón de Judas, un lugar en la ceja de selva. Su extracción la hacían en total silencio, por la amenaza que natura pendía sobre sus cabezas: una feroz tormenta, en caso que no guarden absoluto silencio desde el momento que ingresan al pantanoso terreno. Ya fuera del lugar, cada cual hacía su bulto amarrando una cantidad de ramas para cargar. Después de tres días de caminata llegaban, al fin, al pueblo, cada uno con una cantidad de palmas amaradas con mucho esmero.
      Esas vistosas palmas, hermosas y verdes, la muchedumbre las batía al viento, sin manipularlas para tejer adornos, como hoy se observa,  aquí, en Lima, con las amarillentas y pequeñas palmas, y que son bendecidas en la misa por el sacerdote encargado de celebrarla (Yo en lugar del sacerdote haría que desaten para bendecirlas).
      La entrada de Tayta Ramos montado en su burrito, desde la quebrada de Paqcharacqra a la plaza, y posteriormente en hombros, hasta la Iglesia Matriz,  se llevaba a cabo con  fe y entusiasmo, con incienso por delante, entre cánticos y alabanzas al Señor. Sin embargo el “personaje” típico, pintoresco, era uno de los dos pollinos, que caminaba a las justas por su extremada gordura. Estos pollinos nacieron afortunados para caminar libres por los campos, haciendo “daños” en las chacras con los sembríos, sin que los dueños pudieran botarlos, so pena de ser castigados con una mala cosecha; al contrario, quienes permitían que se alimenten de sus cultivos tenían buenas cosechas. El peso de los dos burros se debía, entonces, a la creencia de no tocarlos cuando visitaban sus chacras de maíz. ¡Provecho!
     Días antes del Domingo de Ramos, el Tesorero y los Mayorales, salían en busca de los pollinos por los alrededores del pueblo, por la parte baja, pues a las partes altas no podían subir por su peso corporal. Una vez ubicados el par de mostrencos, eran llevados a la casa de los responsables de la festividad para ser bañados. El Domingo, temprano, al feliz elegido para que cargue al Señor –se supone el menos pesado- lo adornaban con vistosas flores silvestres y cintas de colores;  este último acto, de ataviar al animal, lo hacían ya en Paqcharacqra, lugar donde la gente ya estaba concentrada para emprender la marcha con dirección a la plaza, acompañando al Señor, con el liderazgo del sacerdote. Tayta Ramos iba encima del burrito sujetado por dos feligreses a los costados del feliz animal, entre cánticos y oraciones y encima de un alfombrado de pétalos de rosa blanca en el camino.
     El trabajo del feliz burrito finalizaba en las escalinatas que subían al atrio de la iglesia, pues a partir de allí, Tayta Ramos entraba a la iglesia en su anda, en hombros,  y con vítores del pueblo, con cohetes y avellanas que retumban en el Pahuacoto, cuyo eco reproducían los otros dos apus: Manrish a Mallallín.
      El burrito, bien aseado y oliendo a incienso, así adornado, era soltado para que vaya en busca del otro mostrenco y seguir caminando hasta el próximo año.

La Desclavación
     Recuerdo que, aun pequeño, con la carita entre cirios de la fría noche del Viernes Santo, íbamos en procesión con mi madre, al costado de la Virgen Dolorosa, entre matracas y cantos agudísimos de las mujeres devotas de mi tierra colorada, que retumbaban en el Pahuacoto, antes de perderse en la oscuridad de la noche.
    No había entonces luz eléctrica. Por eso mismo la noche era noche; era hermosa, y el Viernes Santo era especial, por el rosario de velas, cirios y ceras que alumbraba sus principales calles. Sin embargo, me entristecían las lágrimas, que rodaban por las mejillas de las piadosas damas, pues gracias al suave viento, que movía las mantillas de luto, me dejaba ver, por ratos, las caras de cera seguramente heladas por el frío. También lagrimeaban los cirios en las manos de todos los acompañantes. Lo mismo pasaba en mis manos.
     Desde el día miércoles, los priostes o responsables de la celebración del Viernes Santo, repartían, entre las familias del lugar, la miel de Semana Santa, preparada de caña de azúcar y melocotones, para comprometerlas a que les acompañen en la procesión del Señor, que salía en la noche, después de la Desclavación que se realizaba en la iglesia.  
En este acto, cuatro “Santo-Varones” salían a desclavar a Cristo de su cruz. Dos de ellos, uno a cada lado de la cruz, subían cada uno con su escalera, con sus martillos para bajar, uno por uno,  la corona de espinas, la túnica, los clavos, todo debajo de la cruz; y los dos varones que ayudaron con las escaleras, eran los encargados de dar esas preciadas prendas a los “angelitos”, niñitos o niñitas vestidos de blanco que recibían dichas prendas para sacarlas en la procesión. Finalizada la Desclavación, el cuerpo del Jesús era llevado por los cuatro Santos Varones a su sepulcro de madera que pesaba un poco más que una tonelada, con los cirios y las flores encima.  El Santo Sepulcro salía primero de la Iglesia; y, a la distancia de media cuadra recién, salía el anda de la Virgen Dolorosa.            Estoy dejando involuntariamente dos actos o hechos importantes: el primero es la realización de las “Tinieblas”, el acto se producía cuando todo el mundo apagaba su cirio, vela, cera, etc. y la iglesia quedaba en oscuridad absoluta; el segundo, venía en seguida: aparecían por allí entre los feligreses, la mayoría damas, unos chicos blandiendo sus cerotes. El cerote consistía en una pelotita de cera hecha en una de las puntas de un hilo fuerte. Esta pelota de cera caía, como por manos de magia, en las cabezas descubiertas o apenas cubiertas por un velo negro, de las damas, en muchos casos hasta sacarles sangre. Recuerdo años más tarde, cuando era ya casi un jovencito, expecté un cerotazo hecho por un amigo en la cabeza de una pobre mujercita, que el dolor la hizo gritar: “Ananauu Diabluuu”, en plena canción del emblemático himno de Viernes Santo.
     Ya fuera de la iglesia, en el recorrido por las calles de las dos imágenes, la más acompañada era   el Santo Sepulcro, cargado por doce personas, que iba por delante de nosotros,;en ambas filas, entre los acompañantes del Señor se notaba la presencia también de uno que otro caballero. Las luces del desfile procesional se podía ver desde Mallallín al norte y Manrish al sur,  y desde el Pahuacoto por el oeste. 
      Pero quién es Jesús, cuya muerte es recordada, cada Viernes Santo, desde hace dos mil años. Muchos se solidarizan con su dolor, haciendo ayuno y abstinencia. ¿Cómo se puede explicar que, pese a la tremenda distancia temporal, hoy más que nunca está vigente su mensaje de amor, está vigente su sacrificio por redimir al Hombre? A muchos, creyentes en Cristo, como que nos dice en nuestros oídos: “no te preocupes Yo voy a morir por ti”.  Está hablando no de la muerte como camino a la nada, como negación de la vida, sino de muerte como continuación de la vida en la eternidad. Gracias a Él,  mejor dicho, al amor, somos merecedores de la vida eterna. Pero para eso tenemos que luchar por destruir el mal, que en nuestro tiempo y lugar, el más pernicioso es la corrupción. Si no luchamos por desaparecer o aminorar es que estamos esperando que nuevamente venga y se inmole. Y los corruptos salgan liberados. No es justo. También nosotros sacrifiquemos un poco nuestras preferencias o prioridades egoístas. La vida es corta, no merece desperdiciarla haciendo daño al prójimo. Hay que vivir en paz y amor.
Wavita

sábado, 19 de enero de 2019

Por mi Huaraz querido

Walter A. Vidal

 Gracias al vocero virtual de nuestro amigo y libertano Olimpio Cotillo Caballero acabo de enterarme  que las autoridades recientemente elegidas, han emprendido la “Faena Comunal de Limpieza del Río Quillcay”, de Huaraz. ¡Bravo! ¡Esto sí que es una noticia muy buena! Felicitaciones.

A propósito del singular hecho, permitirme recordar que el 16 de Agosto del 2010, los ex alumnos del Colegio de La Libertad, Promoción “16 de Agosto” 1956, residentes en Lima y otros lugares, en coordinación con nuestros compañeros libertanos residentes en Huaraz, viajamos  a esta ciudad para festejar el aniversario de nuestra huelga (de alumnos) que estalló el 16 de agosto del año señalado, fecha importante para nosotros porque la tomamos como nombre de nuestra promoción. 

Llegamos a Huaraz. Después de reencontrarnos con nuestros compañeros y saludar juntos a nuestra alma máter, nos concentramos en la plaza de armas para marchar al puente del Quillcay, donde cada uno de nosotros recogimos los deshechos que el río los mantenía  en sus orillas; luego, como para cerrar con broche de oro nuestra actividad ecologista,  el compañero, Corl  E.P (r ) Federico Zímic Ames, se bañó en sus aguas “limpias” (Ver imágenes en p. 26 de “Alma Libertana” No. 6). 

Es digna de nuestro recuerdo la participación de las alumnas de primaria de nuestro Colegio en este acto  dirigido a sensibilizar a la población; tal actitud de las niñas y sus profesoras, que realzó nuestra actividad  y nos hizo honor a nuestro gesto de desagravio al siempre recordado río Quillcay, merece nuestra gratitud. Lamento no decir lo mismo de la sección Secundaria del Colegio, menos de su Director de aquel entonces.

Siempre en referencia a la limpieza de la bella ciudad de Huaraz, quiero referirles otro hecho reciente, ocurrido cuando me encontraba dentro de una de esas combis que bajan de Shancayán. Tomé en la puerta de la Facultad de Derecho de la UNASAM. Cuando el carro bajaba por la ancha avenida que pasa por la puerta de la Emergencia del Hospital de Belén, entró al pequeño vehículo una pasajera, comiendo el rico y emblemático chocho con ceviche en un envase de plástico desechable. Antes de la curva para tomar la avenida Luzuriaga, la cobradora abrió la puerta del carro para bajar un pasajero, hecho que aprovechó la pasajera del chocho para tirar su platillo y tenedor a la pista. Pedí con vehemencia que pare  el carro y el conductor frenó. Baje mi pie derecho y alcancé a recoger el plato y tenedor que la susodicha había botado. Nuevamente tomé mi asiento, cuando me di con la sorpresa que todos me estaban mirando asombrados como si esperaban  verme lamiendo el plato. “Hay alguien que tiene una bolsa, por favor”, les dije en voz alta. Silencio absoluto,  con las miradas desorbitadas a mi persona; hasta el conductor bajo la velocidad. Esperé alguna respuesta, y nada. Me dirigí al conductor: “Señor chofer, usted debe tener bolsas de plástico para que no le ensucien su carro y no estén botando desechables, envenenando el ambiente y ensuciando las calles de esta hermosa ciudad”. El chofer, como respuesta, aceleró su carro. Le pedí a la cobradora que me deje en una esquina donde haya un tacho o recolector de basura. El conductor paró en el parque de Belén. Cuando bajé de la combi sentí que seguían mirándome como a un bicho de otro planeta.

            Quiero terminar con otra anécdota esta vez corta, también experiencia de mi último viaje a mi Huaraz querido, está referida  a la contaminación acústica. Más específicamente al claxon innecesario principalmente de los taxis por la avenida Luzuriaga. Pero ¿Qué creerán esos taxistas? Que somos ciegos y ¿quieren hacernos sordos también?

Ojalá aquella primera faena emprendida por las autoridades y comuna huaracina  sea el primer paso para conservar limpio y ambientalmente saludable el emblemático río que alimenta al  Santa, otrora caudaloso y cristalino río. Necesitamos más faenas así, pero también para las calles. Con trabajos  y campañas educativas. Esto es lo que no gusta hacer a muchas autoridades locales: trabajos invisibles. Porque políticamente no son rentables para ellos.



Nuevamente, mi saludo a los nuevos alcaldes y comuna huaracina.


martes, 13 de noviembre de 2018

Mama Maura, novela inédita de WAVITA.

Aquí, un pequeño adelanto...



VOLVER A MI TIERRA


... su dorado trigo


... Reencontrarse con nuestro llorado P. Jorge

Circus 

Llévame en tu nube blanca,
cielito ancashino,
dame gotitas de lluvia en tus ichus
y envuélveme con tu verde cabellera
Chocopita llamellino.
Atrápenme en sus espejitos cristalinos,
Tuku huaqaan, Janaypanpa, Carhua
¡Quiero volver a mi tierra colorada!

Inclinen a mí sus copos blanco humo
poblados de jilgueros
colgados de ruiseñores y palomas,
eucaliptos de Ajos Ucro.
Cierra tus cansados brazos en mi cuerpo,
Taita Pahuacoto,
¡Quiero volver a mi tierra colorada!

Quiero mis alas tender en Cajon Raqra,
palpar sus piedras de Qanqanaan,
quiero beber su agua de Santa Ana,
besar su aire, su lluvia, su cielo, su suelo;
quiero morder su dorado trigo
¡Quiero volver a mi tierra colorada!

Volver a recorrer sus colorados caminos
orillados por carnosas pencas y retamas, 
volver a subirme a sus capulíes y aurimelos,
colgar mis sueños en su hermosa historia.
¡Quiero volver a mi tierra colorada!

Volver a nutrirme de su tradición
a beber de su lengua y sus costumbres,
volver a su regazo y a su sentimiento
¡Quiero volver a mi tierra colorada!

No me digan que se volvió arcana mi tierra;
son encantos de sus cochas encantadas

teofanía de sus awilus y sus apus.

Regresaré a su embrión mágico. ¡A su corazón!
¡Quiero volver a mi tierra colorada!

Volveré tierra querida. ¡Volveré!

Walter A. Vidal



viernes, 22 de junio de 2018

A MI PADRE ARSENIO EN SU CUMPLEAÑOS

Allshy

WAVITA

            
            
Como cóndor de las gélidas alturas,
envejecido, melancólico y cansado,
baja al río con su soledad y sus alas,
bajas al río por la muerte acosado.

Como el río andino que no llegó al mar
por darle, a la tierra añorada, de beber;
por amar el trabajo y caminos desbrozar,
a tu suelo tu cuerpo no pudo llegar.

Preguntamos al río, como presagiaste,
si te vio pasar a la luz de la luna llena.
El río nos dice que caminabas sudoroso,
con algo de sed y un trigo en la mano.

Y cuando preguntamos a las estrellas
si llegaste a tu hermoso fundo adorado,
ellas nos dicen que te vieron recostado
en el río sobre la roca de sus orillas.


"Volando, a seguir volando -como decías-
hasta que se apaguen las estrellas."
No has llegado Allshy al mar de la muerte.
Caminas caminos que abriste a tu pueblo.


miércoles, 6 de junio de 2018

domingo, 25 de marzo de 2018

Los burritos de Taita Ramos

Escribe Walter A. Vidal

Entre las estampas que engalanaban  el escenario costumbrista del inicio de la Semana Santa en Llamellín, están –aunque tan solo en nuestro recuerdo- los dos burritos de “Taita Ramos”. 
Llegar, entrar, o empezar la Semana Santa, era algo así como acercarse a un oasis espiritual, básicamente para la población femenina adulta. Pues, tras una larga fiesta de ribetes un tanto paganos, como eran los carnavales, estaba la población adulta embriagada con picapicas multicolores, olorosos chisguetes, serpentinas y talcos en manos se mi atrevidas.  Entrar pues a la Semana Santa era un cambiar de luces y colores por el tradicional vestido negro hasta cerca los talones, era sacudirse del talco y cubrirse la cabeza con las mantillas y velos negros hasta debajo de la frente. Era fundamentalmente retornar a los preceptos religiosos de la fe católica, buscando reconciliación con las escrituras sagradas, básicamente con el recuerdo de la pasión de Cristo.

Hoy como ayer, el Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa en todo el mundo católico, también por su puesto en Llamellín. Las palmas batidas al aire significan la triunfal entrada de Jesús en Jerusalén. 

Las frescas y verdes palmas en manos de chicos y grandes eran llevadas por valerosos jóvenes voluntarios desde las entrañas mismas de la ceja de selva, un lugar denominado Balcón de Judas. La extracción de las palmas los voluntarios hacían en total silencio, de lo contrario empezaba una tormenta en el cielo y en la tierra.

La muchedumbre que acompañaba al Taita Ramos batían al viento las palmas, sin manipularlas, menos para tejer adornos con ella como se observa aquí en la Capital.

La entrada de Tayta Ramos montado en uno de sus burritos desde la quebrada de Paccharaqra a la plaza, y posteriormente, ya en hombros de los devotos hasta el fondo de la Iglesia Matriz, se llevaba a cabo con total fe y entusiasmo.  Sin embargo el “personaje” típico, pintoresco, era pues uno de los dos burritos rechonchos que caminaban soportando a las justas su propio peso. Uno –el menos pesado se diría- de esos dos burritos era el escogido para cargar a Nuestro Señor. Estos pollinos nacieron afortunados para caminar libres por las calles, y campos, haciendo “daños” en las chacras sin que los dueños pudieran botarlos, so pena de ser castigados con una mala cosecha, al contrario, quienes permitían que se alimenten de sus cultivos tenían  buenas cosechas.

Días antes del Domingo de Ramos, el Tesorero y los Mayoralas, salían en busca de los pollinos para bañarlos y adornarlos para que carguen a Taita Ramos en procesión hasta la entrada a la Iglesia Matriz de la Tierra Colorada. Dudo que hoy estén mostrenqueando todavía, tal vez  por Jira o más abajo. Porque encima de Llamellín ellos no conocen por prescripción de su veterinario (cardiólogo).


viernes, 19 de enero de 2018

Papa Francisco

Walter A. Vidal


Benedicto XVI, renunció porque  “para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu”, y Jorge Mario Bergoglio fue ungido como su sucesor. Y como si lo hubiera estado esperado con el propósito definido de revolucionar la Iglesia, el nuevo papa, toma el nombre de Francisco, es decir de Giovanni di Pietro Bernardone (Asís 1182 – Asís 1226), fraile emblemático de la renovación centrada en el amor y la pobreza, pensamiento y acción  que repercutió no solo en la Edad Media, sino también en nuestros días, principalmente  en el seno de la iglesia católica. Luego el nuevo papa Francisco, en un gesto que lo distingue, y en abierto desprecio a la riqueza material, salió al balcón a dar su primer mensaje como papa, sin la estola bordada y con una cruz de palo. Así empezó su papado, el primer papa de América, el primer jesuita de papa.

Uno de los ´primeros cardenales en acercarse a él será Carlo María Martini S.J., Arzobispo de Milán, para aconsejarle, casi al oído, que tenga cuidado con los que no quieren el cambio. Pero Francisco al parecer no tuvo miedo y como respuesta suponemos que al cardenal le dijo: “Reza por mí, lo necesito bastante. Sacará después a relucir su fino y elegante verbo latino, pero bastante sencillo. En la Jornada Mundial de la Juventud se dirigirá a los jóvenes brasileños exhortándoles: “La juventud es el ventanal por el que entra el futuro en el mundo y, por tanto, os impone grandes retos. […como] tutelar las condiciones materiales y espirituales para su pleno desarrollo; darle una base sólida sobre la que pueda construir su vida; garantizarle seguridad y educación para que llegue a ser lo que puede ser; transmitirle valores duraderos por los que valga la pena vivir; asegurarle un horizonte trascendente que responda a su sed de auténtica felicidad, suscitando en él la creatividad del bien; entregarle en herencia un mundo que corresponda a la medida de la vida humana; despertar en él las mejores potencialidades para que sea protagonista de su propio porvenir, y coresponsable del destino de todos”.

Definitivamente la Iglesia ha encontrado un líder en un argentino seguidor de Cristo. Creo que el eje del mundo está cambiando; ya no es Europa, sino que se ha trasladado a los países emergentes. Francisco trasciende su época; por su actitud renovadora, sus manifestaciones de espiritualidad cristiana y de sensibilidad es valorada, incluso por los que están fuera del gremio religioso del catolicismo.


Recen por mí, lo necesito bastante” ha repetido y lo repite a cada momento. Ciertamente a muchos, incluyendo a muchos de los que lo acompañan en el Vaticano, no creo que les haya agradado escuchar eso de ¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!". No creo que les agrade a los políticos corruptos que hay en el mundo, especialmente en nuestro país, escuchar con claridad  cuando dice: “No traje bajo el brazo ningún proyecto personal” o esto: "Es un deber escuchar la voz de los pobres" (Colombia, 10/9/2017). No creo que se sientan a gusto los propietarios de los medios sociales de información, cuando dice que a menudo la comunicación es "sometida a la propaganda, a las ideologías, a los fines políticos o de control de la economía y la técnica". No creo que puedan controlar su cólera ciertos periodistas entrevistadores o ciertos entrevistados tradicionales en la T.V. cuando el papa reconoce que “los comunistas han robado a los cristianos la bandera de los pobres", "la bandera de los pobres es cristiana", y -dice- la pobreza está "en el centro del Evangelio". No creo que les guste a los negociantes, religiosos o no, de la enseñanza-aprendizaje (privada), que anteponen el dinero al servicio educativo, escuchar a Francisco cuando dice: “Cuando vemos que el primer interés de una institución parroquial o educativa es el dinero, esto es una gran incoherencia".

No sé si en estos tiempos alguien haya emprendido con decisión los grandes desafíos que tiene la fe cristiana, aparte del  actual papa.
¡Bienvenido a mi corazón, Francisco!