martes, 27 de octubre de 2020

LA PROVINCIA DE ANTONIO RAIMONDI

         Walter Arsenio Vidal

Octubre no es un mes más, algo así como se dice “pasa piola”. Es un mes que tiene escondido muchos hechos de trascendencia cultural. Nacieron en este mes: grandes políticos, científicos, músicos y escritores. Empezando no más el mes (el 2 de Octubre de 1869) nació Gandhi; nacieron, en este mes, Newton, Behair, Bohr; Pavarotti, Liszt, Strauss, Nietzsche, O. Wilde; premios nobel como Porter, Chadwick, y también el creador del “Premio Nóbel” Alfred Nóbel.

            En Octubre, en muchas partes del Mundo, nacen países independientes, mejor dicho, se independizan de sus centros dominantes, como Irak, Noruega, y otros más. El 4 de Octubre de 1957 se lanzó el primer Sputnik, el 12 de Octubre de 1492 C. Colón descubre América con lo cual empieza su exploración y explotación por los europeos. Casi terminando este singular mes, el 29 de Octubre, se envía el primer mensaje por Internet.

            A nivel de nuestro país, Octubre, Mes Morado, mes del Señor de los Milagros, empieza con el Día del Periodista (1° Oct) en reconocimiento del “Diario de Lima”, primera publicación periodística  impresa (1790), y termina (31 de Oct) con el Día de la Canción Criolla, conmemorando la muerte de Lucha Reyes. En el aspecto histórico-cultural, sin embargo, la fecha más importante es el 8 de Octubre, el Combate de Angamos (1879); al empezar aquel día Grau mediante una misiva se despide de su familia. Decía que no regresaría si no es con el Huáscar.

            Finalmente, Octubre, es también denominado tradicionalmente como el Mes de los Temblores. Este hecho telúrico está en la memoria de nuestra historia por fuertes terremotos ocurridos precisamente este mes. Ahí están: el gran terremoto de 1687 que afectó Arequipa, de 1746 que destruye Lima y Callao, después de lo cual se sacó en procesión al Señor de los Milagros, infinidad de terremotos hasta en más reciente el del 3 de Octubre de 1974, que alcanzó la cifra de 7.7° de magnitud.

            En el ámbito geográfico de nuestra Provincia, Octubre es un mes de grandes acontecimientos para recordar y/o conmemorar. El hecho más importante ocurre el 26 de Octubre de 1964, este día fue creada la Provincia sobre el mismo territorio montañoso del distrito de Llamellín, que de distrito pasó a ser provincia, cambiando de nombre de “Llamellín” por “Antonio Raimondi”. Ya el 31 de octubre de 1955 el diputado por Ancash Carlos Gonzales Loli había presentado a su Cámara el proyecto de ley de  creación de dicha provincia, que recién fue firmada como Ley por el presidente Belaunde el referido 26 de Octubre. 

            El 26 de Octubre de 1890 murió Antonio Raimondi en San Pedro de Lloc, en casa de un entrañable amigo y paisano. En Octubre de 1867 había iniciado su último largo viaje, de casi dos años de duración. Recorrió, palmo a palmo, principalmente el departamento de Ancash y otros más del norte.

            La Provincia de Antonio Raimondi está situada en el  regazo del ande ancashino, abrazada por Puchca y Marañón, por Pañoraqra y Shuncuy. Levantando su Pahuacoto hasta el cielo, heredó el ilustre nombre del sabio milanés. Sin embargo “Este pueblo era, como muchos pueblitos de la sierra, un lugar donde vivían solo niños y viejitos, porque los jóvenes se van a las ciudades grandes [decía el P. Jorge Nonni...para añadir luego] cuando yo llegué aquí la iglesia estaba destruyéndose”. Podríamos colegir que no solo la iglesia matriz, sino la ciudad. Y no sólo en su aspecto físico, sino también el aspecto moral y espiritual del pueblo.

            Lo anterior nos podría llevar a formular la siguiente pregunta: ¿La provincialización ha servido para superar esta situación de abandono? Seguramente entraríamos al plano de una reflexión no homogénea, por las diversas opiniones al respecto. En todo caso, para nosotros, no fue ni será una solución que satisfaga la expectativa de los que trabajaron pensando que traería el progreso material y espiritual del pueblo.

Es un pueblo antiguo. Posiblemente donde está ahora (en faldas del gran Pahuacoto) nació como una reducción hecha por los españoles en esta zona. Pues Nuestros antepasados pre incas, cazadores y recolectores, empezaron una vida sedentaria en las cuevas como Torgoj, Puca Gaga, con vista panorámica al río Marañón y fuertes muros de protección. En Cotosh se ha encontrado fragmentos de cerámica de fina arcilla. Antarraga y muchos otros sitios más, se yerguen sobre una cresta con construcciones circulares de grandes piedras calcáreas labradas, lo mismo que las construcciones líticas en montura como Huarmimarca, Yarkán, ésta encima de la confluencia de los ríos Marañón y Puchca.

Los incas no tuvieron mucha influencia por esta zona, pues casi todo Conchucos les ofreció resistencia muy fuerte como sabe la historia. Vivían relativamente bien dedicados a la agricultura. Con los españoles empezó la gran exploración centrado en el maltrato del indio en la minería y sus propias tierras que le arrebataron.

Cuando Raimondi llega a este pueblo, anotó en su libretita: “Los habitantes se dedican a la agricultura y principalmente al sembrío del trigo, producto que exportan hasta Cerro de Pasco [...] El pueblo de Llamellín tiene bastante terreno cultivado, pero éste no puede producir todo lo que debería dar, debido a la falta de agua, la que en el mes de agosto casi no es suficiente ni para usos principales de la vida diaria. En Llamellín crece buena alfalfa, pero escasa porque son pocos los que la cultivan.”

RAIMONDI admiraba el sistema ecológico de Ancash, que es una síntesis del mundo. Para los conchucanos -habría pensado- su cielo andino más que belleza es un reto y es una esperanza. A los conchucanos de la tierra roja que estoy pisando, no les queda otro camino que sembrar, almacenar y distribuir el agua del cielo y del subsuelo.

Lamentaba la profundidad del Marañón, que no dejaba sacar sus aguas; pero hoy la tecnología hace malabares. Sus tierras eriazas están vírgenes y son fértiles, aprovechar los conocimientos que dan la ciencia, la tecnología y la innovación, rescatando los conocimientos ancestrales sería una forma de vivir de la Patsa Mama.

 Si pues, nuestra principal fortaleza está en la agricultura; ayer el maíz, la papa, después el trigo cuando vino de Europa, hoy nuevamente el maíz en su forma de choclo. ¿Qué hacer con la falta de agua?

  A Raimondi le llamó la atención la presencia de la “deliciosa raspadilla” (Por aquella época en Llamellín no faltaba la “deliciosa raspadilla”), porque no se veía cumbres nevadas cercanas; al averiguar supo que la hacían con las nieves subterráneas  del cerro de Rajush.

Una segunda fortaleza puede ser su Potencial Turístico, por su gran variedad de expresiones culturales, como el folklore, tradiciones festivas, trabajos colectivos basados en el principio de reciprocidad como la minka y el trueque, la gastronomía,  la riqueza arqueológica y paleontológica, su belleza paisajística  principalmente entre los meses de octubre y abril por el período de lluvias que riegan las cementeras. Elemento de atracción turística también es el Taller Artesanal Don Bosco; actividad que puede resultar mejor en la lucha contra la pobreza que los Programas del Gobierno Central que parece ser contraproducentes  (Nélida Silva-PUCP. Tesis de grado en Maestría) porque enseña a la gente a depender de productos que no produce su suelo. Es interesante observar la buena capacidad de gestión del grupo de italianos para emprender la artesanía utilitaria en madera, vidrio, cerámica. Sería saludable que los municipios, liderados por sus alcaldes, aprendieran esa gestión para emprender el desarrollo local. Sería saludable también que hubiera mayor participación de la  ciudadanía para apoyar y transparentar la gestión del gobierno local.

Raimondi tiene mucha y buena documentación sobre su hoy Provincia. En su último largo viaje de Octubre, llegó a Llamellín. Anota por ejemplo que en las inmediaciones de Mirgas está el cerro de donde se extrae la sal para el consumo humano. “En la quebrada de Paras (sic) [...] casi en la cumbre se observa una mancha de terreno cretáceo en estratificación discordante  con la arenisca, donde se encuentran algunos raros equinodermos”. (Qué tal si se quedaba un par de días más... explorando, por ejemplo, las lagunas).

Quiero terminar esta reflexión telúrica, expresando el mucho carriño que tengo por la tierra añorada desde lejos, pero que hoy está cerca gracias a los medios de comunicación. Pero mientras el corazón se empecina a no colaborar con mi soñado viaje, las letras hablan por mi:

Cuando la lluvia lavaba tus calles,

desde tu rostro de papa colorada, 

una leve pachamanca de fragancias 

          sahumaba el aire en los eucaliptos. //

 

        Cómo extraño tu estío de mazorcas 

        trenzadas, hoy colgadas en el tiempo, 

        los sudorosos mugidos en las chacras. 

        andando los rastrojos del recuerdo. 

                                   WAVITA

miércoles, 16 de septiembre de 2020

EL OSO DE CHINGAS

 Continuamos...

EL OSO DE CHINGAS


Autor

Daniel Andrés  CABEZA HARO

IV°I. E. N° 86178- “MICAELA BASTIDAS PUYUCAWA

CHINGAS.


Hace muchos años atrás había en Chingas un oso perezoso que era muy peligroso para la gente porque hacía demasiado perjuicio.

La gente muy cansada de todo lo que sucedía, decidió atrapar al animal. El oso, como era tan astuto y fuerte, se escapó, sin que se dieran cuenta, hacia la laguna de YANACOCHA. Estuvo allí muchos años hasta envejecer.

Un día de verano, cuando hubo demasiado calor, el oso se acercó a la laguna a tomarse un baño refrescante; para su mala suerte vino un remolino y lo llevó hasta las profundidades de la laguna. Pasaron muchos años y el oso quedó sumergido en  el lodo y las friolentas aguas.

Un día, los chingasinos fueron a la laguna de YANACOCHA en busca de agua para sus sembríos; cavaron y cavaron para sacar el agua y se dieron con la sorpresa: ¡El  esqueleto de un oso perezoso!, sacaron todos los huesos y llevaron a Chingas con cánticos,  gritos de alegría y orgullo. Armaron el esqueleto en uno de los ambientes de la municipalidad.

El oso se había convertido en un ser misterioso porque había vivido en lugares legendarios; tenía poderes mágicos. En la temporada del choclo, salía para robar y alimentarse del choclo de Vilcabamba, Chicreypón, Colcabamba, Chahuarcón, Patarín y Chingas mismo.

Los pobladores no sabían quién robaba el choclo y así que empezaron  a vigilar por turnos hasta que sorprendieron al oso con el choclo en la mano. Tocaron la campana y reunieron a toda la gente. Atraparon y llevaron al enorme perezoso al centro de la plaza de armas para torturarlo y matarlo.

Los chingasinos lamentaron de haber recogido los restos de aquel animal y decidieron matarlo para siempre. El misterioso animal dio un último suspiro y quedó petrificado con el choclo en la mano así como se aprecia en el parque del distrito Chingas.

MORALEJA:  “El amor a nuestro pueblo hace que volvamos y nos quedemos en nuestra tierra”.


domingo, 6 de septiembre de 2020

LA MUJER ENCANTADA

Continuamos... Del: CONCURSO DE CUENTOS Y RELATOS ORGANIZADO POR EL EQUIPO DE REDACCION DEL LIBRO DE ORO DE LA PROVINCIA DE ANTONIO RAIMONDI CON COLABORACIÓN DE LOS PROFESORES DE LOS CENTROS EDUCATIVOS. 

LA MUJER ENCANTADA


AUTORA: ANA LUZ OLÓRTEGUI GAMARRA 
I.E “JULIO C. TELLO” CHINGAS 
CICLO: VII



Cuenta la leyenda que en la laguna Yanacocha hay una piedra inmensa que tapa el agua para que no pueda rebalsar. 
Una mujer tenía un huerto que producía muchos vegetales, ella vivía junto a sus tres hijos, dos mujeres y un varoncito y al lado de su esposo. Eran muy ricos con el biohuerto en ese pueblo. 
Una tarde, su esposo y ella coordinaron para que uno de ellos se quedara cuidando y regando el huerto mientras que uno de ellos se vaya con los animales a la puna. Por su naturaleza de mujer , tenia  que ir la mujer con los animales por unos meses. 
Ella confiaba en su esposo que trataría bien a sus hijas y que cuidaría su huerto. Su esposo se quedó con sus dos hijas y todos los días vendía los vegetales que producía que producía el huerto, las regaba con el agua que bajaba de la laguna de Yanacocha y así producía muy bien. 
Su vecina del lado iba siempre a comprar verduras donde el señor y pasaban un largo rato hablando y hablando, luego se iba; en muchas ocasiones él ya no le vendía sino que le regalaba. Ella satisfecha se llevaba el producto. Un tiempo después se volvieron amantes y empezaron a convivir, sus dos hijas pasaban llorando porque su madre no volvía y pensaban que algo malo le habría sucedido y así pasaron los días. 
Un mes después la mujer volvió de la puna con su hijito y sus animales, pero se dio con la sorpresa que su esposo estaba conviviendo en su casa con otra mujer que era su vecina. Ella, se fue sin pedir explicaciones. Sus hijas trataban de impedirla y la madre les dijo: “Cuídense y estén con su padre”. Cargó a su hijo y se fue sin saber a dónde iba. Llegaron a la laguna de Yanacocha, había llegado la oscuridad y ella lloraba y lloraba, no sabía qué hacer o hacia dónde dirigirse, cómo pasar la noche. La tristeza la consumía. Un momento después la mujer vio algo muy brillante dentro del agua, se dirigía hacia ella y cada vez que se acercaba se iba volviendo en una persona y cuando estuvo frente a ella se volvió en un sireno hermoso con unas aletas brillosas y los cabellos radiantes igual que el fuego. Ella se asombró y tenía miedo a la vez. Él le preguntó el por qué lloraba tanto hasta que la despertó de sus sueños y ella le contó todo lo que había pasado y que se dirigía a un pueblo cercano. Él le dijo: Vente conmigo, yo te protegeré y te ayudaré. La mujer aceptó irse con él. El sireno tomó a su hijo y lo votó al costado del lago por donde bajaba el agua para regar a los vegetales y el niño fue convertido en una inmensa piedra que tapó toda el agua. La mujer y el sireno entraron en el agua y vio todo el oro que había dentro de ella y también fue convertida en sirena y así vivieron por mucho tiempo. 
El esposo de la señora estaba en escases de agua, porque el agua ya no bajaba para regar su huerto y poder vender sus verduras. Su amante le había dejado, él pasaba gran parte de su día llorando por su esposa y por haberla engañado. La mujer sirena le pidió al sireno que visitase a sus hijas porque las extrañaba mucho y él aceptó. Fue así que ella salió con unas ropas de oro para sus hijas. Al llegar frente a su casa las llamó sin que la notara su ex esposo. Les ofreció ropas, también les contó dónde vivía y con quien. Les prometió que volvería la semana siguiente; les dijo que no avisasen a nadie sobre ella ni a su padre. El padre de las niñas les preguntó sobre las ropas de oro; pensó si estarían robando, pero ellas inventaron una mentira para no recibir castigos. De esta manera pasaban semanas y el padre de las niñas les decía que extrañaba mucho a su esposa. Ellas dominadas por las palabras de su padre le avisaron sobre su madre y que ella venía siempre a visitarlas y justamente al día siguiente iba a venir. 
Al día siguiente el padre de las niñas se escondió para poder verla y así fue que cuando las niñas la estaban esperando apareció. Era más bella que antes, el hombre se quedó asombrado y al no controlarse más salió del escondite para pedirle que volviera con él. Ella decepcionada de sus hijas fue convertida en un sapo y se fue hacia la laguna de Yanacocha y desde ese día nunca más se volvió a saber de ella. FIN 

lunes, 31 de agosto de 2020

PSICOTERAPEUTA INFANTIL

Los niños fueron los que me impulsaron a emprender este camino de aprendizaje, conocer ese mundo de fantasías e ilusiones, que a veces la adultez lo va borrando poco a poco. Aprendí que la niñez no siempre puede ser hermosa, puede tener espinas como también rosas, traumas, heridas y no solo en las rodillas... Aprendí que la niñez es como la nieve pura pero también es fría, con carencias, colores, crayones mezclados con lágrimas, columpios, juegos, pero también miedo y frustraciones... Aprendí en este camino que la niñez es más que una etapa, es algo que siempre está contigo, que puedes curarla si hay heridas, puedes abrazarla si no recibió amor y puedes volver a cantar, reír y soñar, recuperar esa blancura, con tu ternura que no debe morir en el corazón. Este camino me enseñó también que aceptarse es amar, es ver más allá de lo visible; y aunque no brille quiero dejar una huella de esperanza y amor en cada corazón infantil. SILVIA ROMERO SANCHEZ

sábado, 22 de agosto de 2020

VOCES INCONTRASTABLES. Walter Arsenio Vidal Tarazona

 LUIS IDELSO ALBITRES MENDO


- Tu espíritu jovial, con un estupendo humor, te salva por suerte, de las melancolías y depresión que podrían traerte las limitaciones del cuerpo, pero exactamente, Walter, ¿Cuál es tu secreto para mantener ese espíritu jubiloso y a la vez crítico, que te caracteriza, ya en las redes sociales, en revistas culturales, en tus libros o en reunión de amigos?

- Hemos nacido no para sufrir siempre, ni estar deprimidos toda la vida. Estamos en este mundo para estar alegres de lo que somos y tenemos. Sin embargo, el cotidiano vivir no es fácil, más cuando quieres vivir en paz sin molestar, ni sin que te molesten, o cuando no puedes evitar que los encargados de cumplir y hacer cumplir las normas de convivencia social son los primeros en infringirlas. Es que el(los) otro(s) no piensan como uno; es cuando te nace la indignación. Así como se nos ha dado el derecho/obligación de vivir en paz y feliz, también tenemos la obligación/derecho de indignarnos: la indignación es pues un arma que se nos ha dado en forma natural y tenemos que usarla para exigir el respeto mutuo para la buena convivencia social y humana. 

La indignación tiende a desbordarse cuando se echa de cabeza todo valor humano. Nos indignamos también porque no está a nuestro alcance superar las limitaciones personales físicas, mentales como espirituales. 

Es en este contexto socio psíquico que tengo que equilibrar, buscando el justo medio aristotélico: mi preocupación, a veces melancólica y hasta depresiva, con mi necesidad de rabia (resultado de mi espíritu crítico- reflexivo y atento a la indignación); o sea, equilibrar la alegría de vivir y la indignación natural. Pienso que no necesariamente tenemos que estar acompañados de la melancolía por nuestras limitaciones y otros motivos; aunque necesitamos  una pizca de melancolía para  hacer que nuestra indignación no se violente tanto, o sencillamente para seguir produciendo. 

-Esa actitud festiva que seguramente te viene de tu linda tierra, de tus ancestros andinos... ¿No crees que también ayuda para mantener a raya las limitaciones corporales que podrían aquejarte?

- Creo que tiene razón Neruda cuando dice: “[...] el desarraigo es para el ser humano una frustración que, de una u otra manera, atrofia la claridad de su espíritu.” Así como los tallos maduros alimentan de su sabia las ramas, flores y frutos, también la  tierra alimenta nuestra mente con su espacio físico, su aire, sus seres en sus tres reinos, incluyendo al hombre: nuestros ancestros que nacieron, vivieron y murieron allí. Por eso nunca nos olvidamos de nuestra tierra, retornamos siempre así sea para contemplarla un rato. 

- Se nota, con albricias, al leer tus brillantes reseñas,  que en ti bulle el amor a la tierra y por ello elogias con muchísima razón a los pioneros de tu ubérrima tierra que la han exaltado o brillan con luz propia en los diferentes campos, como educación, política, economía, cultura, arte, etc. 

- Una forma de amarla, seguramente, es reconociendo y ensalzando a los que entregaron su vida al servicio de su patria chica. Por eso abrigo el deseo de que las autoridades locales perennicen sus nombres dándoles a las calles y sitios del lugar donde  nacieron. Antes de que el pueblo se olvide de ellos. 

-Leyendo algunos de tus sesudos comentarios en las redes sociales se nota a las claras las reflexiones del catedrático universitario que nunca dejas de ser. ¿Esperas algo bueno de la sociedad y de este sistema que nos oprime?

-La docencia como medio de vida –desde primaria a niveles de postgrado- y las ciencias económicas como conocimiento, son aspectos a los cuales tengo que agradecer. Mis lecturas, mis reflexiones críticas sobre ellas, y mis aprendizajes que recibo en las reuniones con amigos, a quienes sé escucharlos felizmente, han sido y son muy útiles en las aulas y hoy fuera de ellas para expresarme y seguir reflexionando hasta que se apaguen   mis facultades mentales.

Como no hay nada que no cambie, y esta sociedad y este sistema que, en teoría, se basa en la democracia, pretende no evolucionar o mejorar continuamente, como parece suceder por temporadas, entonces yo no espero nada bueno, al contrario me pongo en determinadas circunstancias al lado de los que están con el anti sistema

-Siendo un maestro como tú, en breves palabras, ¿Cuál es el planteamiento para mejorar la educación en el Perú, rubro tan venido a menos últimamente por causas políticas que no tienen nombre, siendo la educación tan esencial para el desarrollo y prosperidad de un país?

-No me canso de afirmar que la educación es la única tabla salvadora  que le queda al hombre para supervivir, si así quiere hacerlo. La educación implica mejorar integralmente al hombre, y se deberá empezar por el docente,  de todos los niveles. La calidad total u óptima calidad  de la educación va a depender básicamente del maestro.  Hagamos primero del docente un líder de primera calidad. (No “profesor de calidad”: término ambiguo que está de moda en la boca hasta del ministro de educación). Después diseñemos los currículos para todos los niveles y regiones  con contenidos sabios, finalmente dotemos de la infraestructura física como se merecen los docentes, loa alumnos y padres de familia. 

-Me parece que uno de los puntos débiles de la izquierda peruana es el hecho que viene repitiéndose a través de los años: la división, los infinitos liderazgos autoproclamados. ¿Por qué están ausentes la unión y la disciplina, factores de tanta trascendencia en la construcción de la democracia y el cambio social?

Lo que existe hoy día es la ausencia de la moral y la ética en nuestras actitudes y comportamientos.  En este entido no hay mucha diferencia, salvo en grado de culpabilidad, con otras agrupaciones de derecha. Jamás habrá unión mientras prevalezcan los apetitos de poder personal, y para que haya orden y disciplina se necesita un liderazgo (no en la cabeza del grupo político sino al medio) y normas de cumplimiento obligatorio. 

 -Para ti, Walter, a tus ochenta y tantos, ¿Ya has descubierto el verdadero sentido de la existencia?

-Creo que el verdadero sentido de la vida nos dan: la educación, la filosofía, las ciencias, pero básicamente la fe; pues pedir estos conocimientos sistematizados, para el 90% de la población humana en el mundo, es utópico; pero sí se puede pedir la fe, tal vez también, los valores axiológicos, estéticos y sociales. Entonces: El desarrollo  y la formación, al buscar esa calidad de excelencia, primero en uno mismo, y después en el conjunto social,  son elementos que te ayudan a hacerte feliz y hacer feliz a los demás. Creo que allí está el verdadero sentido de la vida.

 

martes, 18 de agosto de 2020

LA OTRA EFIGIE DEL AMOR

AUTORA:HEIDY JHUDITH RODRIGUEZ TILIRIO 
I.E: “JULIO C. TELLO” – Chingas 
GRADO: CUARTO CILCLO: VII 

Milenios siglos ya han pasado, tiempos donde las creencias y costumbre eran reales. Y eso que les voy a contar no es real ni ficticio más real es para el imaginario, más ficticio para el incrédulo. Contar podré, pero privar tal vez no. Dejémoslo a tu criterio. 

Hace mucho tiempo en la vida de nuestros antepasados al noroeste del cuzco, el centro del Perú, reconocido por sus riquezas y dominios, había un rinconcito, una pampita, un huequito, digo para la familia real, los hijos del sol que pasaron mucho tiempo buscando tierras fructíferas donde cualquier grano que desee producir se multiplicarían, donde todo ser humano gozaría de una vida cómoda, aprendería a amar cada fragmento terruño de estas tierras benditas. Tierras, plantas, aire, creación de un Dios divino estaban allí al alcance de los ojos para vislumbrarse y de las manos para palparlas y ese rico aroma que en cada amanecer se desprendían estas tierras vírgenes que por primera vez; hombres robustas con la sangre más roja que el rojo carmesí con la piel cosida por los rayos del sol teniendo el valor el trabajo y la lealtad al inca, el gobernante del pueblo, serían ellos los primeros en pisar, en vivir, en cultivar, entregarle sus sueños, respirar su aire, sentir el cantar de los pájaros en cada aurora, sentir los rayos del sol que calientan esas caras, esas manos agrietadas como la tierra seca por falta de agua, sentir la frivolidad de cada noche que era el despertar de esa masa redonda bañada en plata, sentir la garúa de cada estación, de cada invierno que alegran el corazón de un campesino que vive de sus tierras. 

Y allí estaban ellos sintiendo todo lo descrito esperando que el inca ordene acceder a esas tierras. Todos con la alegría de extremo a extremo iban los hatun runas guiados por el Inca, la realeza y la nobleza; y en agradecimiento a su dios sol por haberlos guiado días tras días a este lugar; para ellos era la tierra prometida para los hijos del sol, por ello organizaron una fiesta en su honor, donde hubo ofrendas, ceremonias, todo un festín que llegó a su fin, y ya todos estaban ubicados y distribuidos; los hatun runas, la nobleza y la realeza según el privilegio que tenían dentro de la comarca; pero algo insólito había sucedido durante la fiesta que para muchos es algo hermoso, pero poco a poco ibas dando cuenta cuán triste fue. Pues esto fue a primera a vista, esto fue el encuentro de dos polos opuestos que harían una mezcla heterogénea. 

Eran dos jóvenes, el Auqui se había enamorado de una muchacha del pueblo que no era de su nivel, pero para él era como la flor de su jardín; con el rostro pálido y liso, con los labios rojos como una manzana madura con el pelo que brilla como el fulgor del fuego con los ojos tan profundos y negros como la noche a punto de llover. Eran dos jóvenes que empezaron una relación a escondidas, los campos enverdecidos eran el escondite y testigo del profundo amor que se juraban. Pasaban días, semanas, meses y sus amoríos iban creciendo cada vez más como el fuego que se alimenta del leño para acrecentar su fulgor. Pero llegó el momento de declararle su amor al mundo entero; el valor había entrado en su venas. Se presentaron ante el inca para manifestarle este secreto; al principio no aceptó que el único Auqui descendiente de la clase alta se haya fijado en una muchacha insignificante, pero se dio cuenta que en ellos había florecido una planta llamada cariño y sin más reclamar y juzgar los aceptó. Sin recelo alguno los alejó del pueblo cediéndoles terreno al sur de esas tierras que ellos habían conquistado. Se sentían alegres porque ya tenían la bendición del Inca y tierras para formar su imperio y fue así que edificaron su hogar junto a los hombres que su padre había designado para que los sirvan. 

Ya terminado eso, empezaron a voltear la tierra de extremo a extremo para sembrar sus granos de oro que con la bendición de Mama Pacha se iban a multiplicar. Pero algo inusitado estaba a punto de pasar; los hombres de su padre habían llegado ante él. Fue cogido y llevado a un juicio, donde el Inca le dejó algunas reglas claras; dándole sólo cuatro días de arado para sembrar y no más; diciéndole que todo esto merecía por el mal proceder de sus actos, por haber desprestigiado y humillado a la familia real, por haber cortejado a una mujer indigna de su altura. El joven se preguntaba como haría para alimentar a todos sus hombres ya que con esos pequeños surcos de tierra ni para ellos era suficiente, pero algo en él estaba naciendo; el odio lo cegaba culpando de todos sus infortunios a esa muchacha que sólo en su rostro mostraba la pureza de su corazón. 

Botando fuera a todas las muchachas que acompañaban a su esposa, le agarró de la cabellera larga que la embellecía y sin dar alguna explicación la arrastró por todo el cuarto dejando grandes huellas de sangre por donde quedaba espacio sin ser ensangrentado. Desde afuera las muchachas abogaban que la suelte ya, pero ni las súplicas ni el dolor doblegaban sus pesadumbres. Fue desde entonces que la unión de esos jóvenes se convirtió en un destino pintado de sangre, dolores, lágrimas y desgracias; para la muchacha, despertar cada mañana era un regalo, una bendición, una esperanza de curar esa culpa que ni ella sabía cuál era y por el cual recibía golpes tras golpes que día a día se convertían más mortales. En un momento de tanta angustia se puso a pensar tratando de resolver las pesadumbres que atravesaba y llegó a concluir que la llegada de un nuevo ser a la familia traería de vuelta el amor que se iba apagando. Más aún en esos meses ni consideración alguna hubo. Fue un milagro que ese pequeño que en el vientre de su madre crecía no sentía los golpes que para su madre ya era el pan del día, soportando todo por ese retoñito que llevaba dentro; hasta que llegó el momento, que para el padre no era de importancia, pero para aquella mujer era como si algo en ella volvería a nacer. 

Todo sucedió en una noche de lluvia, truenos y relámpagos que anticipaban un dolor inconsolable de compasión a un ser indefenso que le dio luz de vida a una niña hermosa. ¡Pues sí! Para el fatal destino de esa mujer trajo al mundo a una niña que su padre no la reconoció ya que en esos tiempos tener el primogénito a una mujer era una desgracia. Cogió a la mujer que apenas daba su primer aliento de madre, la lanzó en medio de los charcos que la lluvia iba llenando, sin entender que él también provenía de una madre que pasó por los mismos dolores. Siguió pegándola y pegándola sin mostrar compasión alguna por ese ser que había perdido todas sus fuerzas trayendo al mundo a un ser. En medio de tanto dolor donde todos ya pensaban que estaba muerta se escuchó unas palabras que decían: “No es mi culpa haberte dejado sin tierras, mas mi culpa es no haber conocido la otra cara del amor, sólo pido ver a mi hija”, exclamó cuanto pudo esta frase, hasta que con un último golpe que recibió se apagó esa dulce voz; fue tanta su lucha que no parecía una mujer recién parida más aún era una mujer hecha de piedra, difícil de derrocar, pero con un corazón dulce fácil de conquistar. Todos trataban de recoger el cuerpo bañado de sangre. Fue tanta la maldad de este hombre que sin mostrar arrepentimiento alguno dejó que ese cuerpo tan hermoso que aún daba señales de vida yaciera en medio del agua que cada vez se fundía con el chorro de sangre que brotaba de ese cuerpo indefenso. Cerró las puertas, mandó callar el llanto de la pequeña que buscaba el calor de su madre. Algo insólito sucedió en medio de la oscuridad; alguien fue testigo de tan fatal destino, se sintió un pequeño aliento de lucha que salió de en medio de esos labios que expulsaban sangre; se levantó y en un impulso quiso entrar en busca de su hija, pero algo en ella decía: Huye, escapa…Con dolor que cualquier madre siente al abandonar a su hija tuvo que correr dejando escapar algunas frases que decían: Estas tierras serán bañadas con mi sangre, serán tan rojas y frágiles que se desprenderán tan fácilmente. 

Fue así que siguió su camino. Ya a punto de llegar a la tierra donde su amor empezó se dio cuenta que ahí nadie la había apoyado; más aún enloquecida por el temor de que la venían persiguiendo escapó y caminó por medio de una profunda callejonada, subía y subía hasta que ya no pudo más. El dolor de haber dejado a su hija la venció, se tiró a las orillas de una pequeña laguna en medio del prado; lloró y lloró, e impensadamente sus lágrimas se convirtieron negras que se iban juntando con el agua cristalina. En medio de la oscuridad se escuchó una voz de consuelo dirigiéndose a la muchacha, le dijo: Desde allá arriba he visto lo mucho que sufres, mira que has llorado mucho y ahora tus lágrimas han acrecentado esta laguna que desde ahora se llamará YANACOHA que bañarán las tierras de tu marido. Pero ella se negó y dijo: KE YACU PEPA MANAM CANGACHU, LLAPAN MURUKININ CHAQUINGA YACUPA REKUR; NUQAPA YACU MARKAPAMI EHUANQA, TSAICHOMI YACU CHINCAN NIYANAMPA, GOYU GOYURA MURUKININCUNA KANAMPA. 

Fue así que con un soplido, la muchacha se convirtió en una piedra como bañada en sangre que impedía el paso del agua a las tierras de su marido que ni al ver que ha desaparecido la buscó. Así pasaron meses, años y en un tiempo una gran sequía había llegado por esas tierras. Todos asustados imploraban a sus dioses que mande la lluvia, pasaron días y noches dando ofrendas para que recibir la bendición de la lluvia; pero nada de nada pasaba, el verde campo iba perdiendo su color y la esperanza de sentir la lluvia que limpian el sudor de esos hombres luchadores se iba acabando. Pero algo, desde allá arriba por la callejonada, desde lo más profundo empezaba a fluir; era el líquido que devolvería la vida, el color de todo aquello que iba convirtiéndose en paja. Todos estaban felices; niños, jóvenes y adultos agradecieron a sus dioses sin darse cuenta que si fuera por ellos estarían muertos. Al enterarse de todo esto el muchacho se fue en busca del agua para salvar sus sembríos. 

Pero cuando estuvo ahí admirando cuán grande era esa laguna y tratando de llevar el agua a su imperio, fácilmente se rindió porque había una piedra que impedía que el agua se encamine a sus tierras, era dura y difícil de mover. Sin más que poder hacer se presentó ante su padre para implorarle que lo deje volver y goce de los mismos privilegios; pero el Inca, al enterarse de lo cruel que había sido con su esposa lo maldijo a vivir trabajando su vida entera. 

Fue así que la vida continuó en esas tierras que desde ese entonces esa comarca se llamaría “CHINGAS” ya que toda la gente decía: “TSAYCHOMI YACU CHINCAN”. Gracias a esa palabra deriva este nombre que hoy por hoy es reconocido como “EL PARAÍSO DE LOS CONCHUCOS Y TIERRA PALEONTOLÓGICA” que es envidiado por ser el segundo productor del choclo y teniendo un patrimonio histórico digno de un orgullo y respeto chingasino.

domingo, 2 de agosto de 2020

LA NIÑA DEL DUENDE


Del: CONCURSO DE CUENTOS Y RELATOS ORGANIZADO POR EL EQUIPO DE REDACCIÓN DEL LIBRO DE ORO DE LA PROVINCIA DE ANTONIO RAIMONDI CON COLABORACIÓN DE LOS PROFESORES DE LOS CENTROS EDUCATIVOS.

AUTORA:
MELINDA HUAYANAY GAMARRA
I.E: “JULIO C. TELLO” – CHINGAS
CICLO:  VII

LA NIÑA DEL DUENDE


Una niña era muy solitaria, los únicos amigos que tenía eran sus ovejas. Ella quería tener amigos y poder jugar con ellos y al parecer alguien escuchó sus deseos. Pero esta amistad no le traería nada bueno y cambiaría su vida trágicamente.

La niña solitaria iba a pastear sus ovejitas al campo. Un día fue más lejos de lo que siempre solía, llegó a una montaña muy hermosa llena de rocas gigantes y se sentó viendo cómo pastaba sus ovejas; de pronto,   apareció en la montaña un niño pequeño de cabellos rubios. La pastorcita viendo al niño se asustó porque ese lugar era desolado y muy raro que el niño esté solo por ahí. Pero después se hicieron amigos, todos los días iban a pastear sus ovejas y jugaban mucho con su nuevo amigo. 

Extrañamente las ovejas comían tranquilas en el mismo lugar sin moverse; ella le llevaba comida al niño que ella misma la preparaba y pasado un tiempo el niño de cabellos rubios trajo más amigos iguales que él. Se hicieron amigos de la pastorcita, todos jugaban con la niña y siempre contentos.

Una tarde, con su amigo de cabellos rubios fueron a comprar galletas y dulces a una tienda del pueblo. El niño le dio el dinero para que pagara, pero extrañamente cuando se fueron de la tienda, el dinero se desapareció de las manos del dueño de la tienda. Él se asustó y luego pensó que su mente le estaba jugando una mala pasada. Al día siguiente, la niña regresó a comprar galletas y dulces; nuevamente ocurrió lo mismo que el día anterior. Esta vez el dueño de la tienda quedó aterrado, no entendía lo que sucedía y le contó a una vecina, ella quedó aterrorizada por lo que le contaba.

Le preguntó si la niña iba sola o acompañada. El hombre dijo que iba sola. La señora dijo que la niña estaba encantada por un duende y que es peligrosa. Fueron a avisar a la mamá de la niña para que la salvara y la única solución era que los duendes coman ajo molido con sal. 

A la mañana siguiente la niña se encontraba preparando una mazamorra, lo mezcló bien; la niña sin probar se lo llevó  y cuando llegó le dio la mazamorra al duende, pero éste era tan astuto y primero los hizo probar a sus amigos. A penas  ellos probaron se convirtieron en piedra. El  amigo de la niña salió corriendo y ella desconsoladamente se quedó llorando, mirando a la montaña, pidiendo que volviera. 

Ya de noche, todo el pueblo preocupado fueron [sic] a buscar a la niña y la encontraron sentada en una piedra de la montaña con las estatuas de piedras de los duendes. Los pobladores destruyeron esas estatuas; buscaron al otro duende, pero no lo hallaron. Llevaron a la niña a su casa y ya en su casa la niña culpaba a su madre y decía por qué había hecho porque ellos eran amigos y eran los únicos niños con quienes jugaba. Comprendía que nunca volvería a ver a sus amigos y la madre le dijo: Hija ellos no son tus amigos, son duendes. A la niña no le interesó lo que decía su madre.

Al atardecer fue a buscar a su amigo de cabellos rubios, cuando su mamá la encontró la niña había enloquecido completamente hablando con las  rocas y árboles en el bosque.

Al cabo de tres días la niña falleció, los vecinos le decían a la mamá de la niña que no esté triste porque su hija estaba encantada y que de todas maneras se iba a morir.
FIN