martes, 15 de septiembre de 2009

Prospectiva UNAC - boletín Nº 9





Nº 9 - Noviembre del 2006
COMISIÓN DE CALIDAD ACADÉMICA Y ACREDITACIÓN UNIVERSITARIA
Juntos para un mundo mejor

EDITORIAL
UNAC EN PROCESO DE AUTOEVALUACIÓN RUMBO AL AUTOMEJORAMIENTO

La Universidad, por principio y definición, no debe reducir su rol sólo a la formación profesional. Su misión es continuar educando (y ya en el nivel más alto). No es un simple instrumento al servicio exclusivo de la productividad. Por eso, la UNAC en particular, como lo establece su Estatuto, es “una institución de educación superior, democrática, autónoma, científica y humanista, dedicada a la investigación, innovación tecnológica, a la difusión de la ciencia y cultura, la extensión y proyección universitaria y la formación profesional, para contribuir al proceso de desarrollo económico-social independiente de nuestra Patria [; a] formar integralmente humanistas, investigadores, científicos, docentes universitarios y profesionales de alto nivel académico, en función de las necesidades, recursos y objetivos nacionales".

Sin embargo, aquello que debe ser un excelente pre supuesto de su rol, ¿por qué nos suena a discurso? ¿No se proyectó su rol con un adecuado realismo?, ¿o no se ha desplegado el suficiente esfuerzo para aproximarnos a esa visión y misión implícitos en aquel “discurso”?. Si ocurrió esto último la pregunta crucial es: ¿Qué aspectos habría que fortalecerse en la gestión educativa para que aquella función trascendente de la UNAC se cumpla a cabalidad y deje de ser una intención loable?. Sólo hay una forma de saberlo: La evaluación integral y permanente.

¡Eso! -la importancia de la autoevaluación para la acreditación- es lo que el Estado ha llegado a entender, aunque tardíamente, al dictar una norma referida al sistema nacional de evaluación, acreditación y
certificación educativa (SINEACE).

El Anteproyecto de su Reglamento define la autoevaluación como el “proceso de evaluación llevado a cabo por las propias instituciones educativas o programas con la participación de los actores sociales; es decir, estudiantes, egresados, docentes, administrativos, autoridades y padres de familia (éstos últimos cuando corresponda), orientado hacia la autorregulación de la calidad de la gestión educativa. Permite que las instituciones educativas identifiquen sus fortalezas y debilidades a fin de tomar decisiones, estableciendo medidas correctivas y/o programas de mejora continua”.

Toda institución educativa que quiera mejorar la calidad del servicio que ofrece a la sociedad tiene que detectar sus errores de gestión y hacer las correcciones necesarias en un proceso de mejoramiento continuo. Por eso, cuando se da la citada Ley, la UNAC, como muchas otras universidades, ya se encontraba en proceso de sensibilización. Aunque al principio este proceso fue recibido y apoyado con poco entusiasmo por las autoridades y muchos docentes, hoy nuestra universidad ya cuenta con un modelo elaborado por la Comisión de la Calidad Académica y Acreditación Universitariaución.

La UNAC es una institución de educación superior comparativamente nueva entre las universidades nacionales -creada por D. L. 15225 el 2 de setiembre de 1966- recién en 1984 se promulgó su Estatuto con aquella visión integral y con pertinencia a la que se ha hecho referencia (supra). Lo que ha sucedido es que aquella quedó en el papel. Las Facultades no la curricularizaron como visión y misión. Hoy resulta un tanto compleja una autoevaluación cuando no se ha tenido en cuenta en los currícula. A priori un juicio de valor sobre la institución arroja un producto final distante de aquella visión y misión implícitas en su Estatuto.
Pero lo que interesa es, sin embargo, su automejoramiento, lo cual pasa por señalar y superar nuestras debilidades. El Proyecto del Primer Proceso Experimental de Autoevaluación de Programas de Formación Profesional de las Facultades de la UNAC (Res. 041-00-CU) solicitó a las Escuelas designar sus comités de autoevaluación y sus comisiones de calidad educativa y acreditación universitaria, lo que se cumplió aunque no oportunamente y a cabalidad por algunas Facultades.

Ahora cada Escuela Profesional, gestora de su respectiva carrera, emprenderá su propio proceso de mejora. Por eso se denomina de automejoramiento; proceso que será casi imposible si antes no se lleva a cabo una autoevaluación integral. Las Escuelas deberán adoptar o adaptar dicho Modelo como instrumento básico para dirigir el proceso de autoevaluación respectiva. Ciertamente, ya está en manos de los Comités de Autoevaluación llevar a cabo un proceso eficiente y eficaz con miras a generar un automejoramiento continuo de las carreras con visión de dotarles una formación integral e integradora a los alumnos. Integral porque ha de ser una formación en todos los aspectos humanos, científicos, profesionales, culturales; e integradora porque ha de tener pertinencia con el desarrollo económico y social de su Región, su país y el mundo.
WAVITA


NUESTRA PROPUESTA

El Modelo de Autoevaluación con fines de mejora de las Carreras Universitarias de la UNAC, que la Comisión CAAU ha presentado a la comunidad universitaria, considera cuatro (4) áreas o aspectos a evaluarse que se denominan dimensiones.
Ellas serán evaluadas a partir de las correspondientes características que deba tener la carrera para responder adecuadamente a lo que hoy se requiere y se requerirá y, a criterio del Comité de Autoevaluación de la carrera, sean pertinentes. A esas características se les ha denominado Variables. Las variables con características comunes han sido agrupadas por Factores dentro de cada dimensión.
Para establecer el cumplimiento o nó de cada variable, éstas cuentan con los respectivos Indicadores, que son las que van a permitir medir, en última instancia, en qué nivel de cumplimiento está la carrera en evaluación.
¿Cómo se podrá estar seguro de que el indicador está midiendo realmente el grado de cumplimiento?
Pues el indicador se basará en informaciones documentadas; informaciones que serán, además, resultado del cruce de varias Fuentes de Información.

Prospectiva UNAC - boletín trimestral Nº 8










Nº 8 Agosto 2006
COMISIÓN DE CALIDAD ACADÉMICA Y ACREDITACIÓN UNIVERSITARIA
Juntos para un mundo mejor

EDITORIAL

¡ Por fin una Ley para mejorar la calidad de la educación peruana !

Decíamos en el número anterior que se había llegado a una sensación de que la universidad pública resultaba ser algo así como una "universidad del Estado pero sin la presencia del Estado"; es decir, una universidad creada por el Estado donde éste no se preocupaba de la calidad de su enseñanaza ni de la adecuada dotación de recursos básicos para que ella brinde una educación que satisfaga a las exigencias sociales con pertinencia. Pero podemos ya decir: ¡ por fin una Ley que va a a impulsar la calidad de la enseñanza universitaria!, la Ley del Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (SINEACE). También decíamos que era importante tener en cuenta que el problema de la baja calidad universitaria, no sólo se debía al abandono del Estado, problema que no es reciente, sino además que la propia universidad no estaba cumpliendo sus fines. Que, revertir su anacrónica e interesada administración, en función a visiones, misiones, fines, objetivos y estrategias en respuesta a las exigencias del proceso de desarrollo nacional, pasaba básicamente por la calidad de su pedagogía (el qué y el cómo se enseña-aprende), y eso competía básicamente a la voluntad y el esfuerzo de sus propios docentes y discentes.

Muchas instituciones y personalidades que no hicieron tardar su saludo al SINEACE, entre ellas el señor Ministro de Educación (el Ejetutivo no promulgó la Ley) que mediante un artículo escrito en El Comercio nos decía "Por fin una Ley sobre la Calidad Educativa", no reparan en que la mencionada Ley, en efecto, norma la "calidad educativa"; pero por cierto la calidad, per sé, no educa; es decir, no existen en términos ontológicos la "calidad universitaria", en lato, lo que sí hay es una calidad de una determinada o singular actividad educativa.

Esto es importante manifestarlo, porque es un indicio de que, en términos conceptuales, la Ley aún dista de ser educativa; pero tampoco está educando -educación es desarrollo pleno y formación integral- cuando en el artículo 11(este artículo junto al 18 son básicos en el análisis de la Ley) define la evualuación en términos de medición de los resultados y dificultades en el cumplimiento de las "metas previstas en términos de aprendizajes, destrezas y competencias [...]"; ¿sólo realmente interesan competencias y destrezas?; ¿qué hay de las experiencias sociales, culturales, de las vivencias valorativas?. Ellas también son propósitos de la educación, o se piensa que no son objetivos o metas de la educación superior.

Por cierto, que la Ley nace -tarde compartivamente- en respuesta a muchas exigencias; la más importante: la univeridad no está educando, sólo está adiestrando o nstruyendo y esto básicamente en términos cognoscitivos y nada más. No es un dichi científico ni filosófico, pero tiene su verdad el siguiente: nunca es tarde. En todo es demasiado tarde para revertir la calidad de nuestra enseñanza. Ya era hora también de que el Estado respondiera al clamor social por impulsar la mejora de la calidad de la educación peruana. Calidad teriorada por cierto, entre otros factores, por la política que contribuyó a la masificación de la oferta con una "logica comercial" que "tomó un ascensor hacia arriba mientra que la calidad se embarcó al sótano" (Ministro Sota nadal, art. cit.), sin tener en cuenta las linmitaciones de los recursos y el capital humano para atender la demanda que dicha oferta creaba en términos de expectativa.

Que la Ley del SINEACE se reglamente con sapiensa para que sea una ayuda efectiva para quienes conducen el proceso E-A por el camino correcto de la mejora continua de la calidad de la educación universitaria. Lo que finalmente interesa es mejorar la calidad de la educación que impartimos. Y si estamos convencidos que para mejorar esta calidad no hay otro camino que la evaluación externa (lo ideal hubiera sido que no se destierre el principio de la coevaluación en la Ley mencionada) en busca de una acreditación y una posterior certificación, pues, tendremos que emprender este camino; pero empecemos autoevaluándonos. Y mientras se reglamente la Ley, nosotros tenemos concluído nuestro modelo de autoevaluación; además una Escuela Piloto ha emprendido con este proceso, tres Escuelas más ya cuentan con sus currícula listos; finalmente, no hemos parado con el proceso de sensibilización.
WAVITA

SINEACE: ¿CUÁNTO COSTARÁ SU APLICACIÓN?

Ing. Roberto Quesquén Fernández

En los últimos días, diversas personalidades e instituciones se han pronunciado en medios escritos, televisivos, conferencias y otros tipos de certámenes, respecto a la Ley del SINEACE. La mayoría de las opiniones han sido favorables a la Ley, aunque con cierta reserva en espera a que se publique su reglamento. Respecto al objetivo de la Ley, creo que muy pocos estarán en contra, pues busca alcanzar una educación de buena calidad en el Perú. Pero muy poco se ha hablado del costo para alcanzar la tan ansiada calidad.

En una exposición, en la Asamblea Nacional de Rectores, la señora Mercedes Cabanillas, promotora de la Ley del SINEACE y miembro prominente del partido que nos gobernará en los próximos años, indicó que existe actualmente un fondo de cuatro millones de soles para cubrir el gasto de la evaluación por instituciones especializadas y que para los próximos años se irá incrementando. Esta bien que sea así, pero hasta ahora nadie ha hablado del costo de la autoevaluación, ni qué decir del proceso de autoregulación, es decir, el levantamiento de las observaciones. Por ejemplo, si se ha encontrado que la institución educativa no cuenta con una buena biblioteca ¿de dónde saldrá el dinero para implementarla?. Si no cuenta con suficientes profesores capacitados, ¿cómo financiará la contratación y/o capacitación de ellos? Si no cuenta con adecuado servicios higiénicos ni con el mantenimiento debido, ¿con qué fondos se subsanará esa deficiencia.

Tengamos presente que existen mas de 83.000 instituciones educativas en el país y de toda modalidad, de los cuales unos 64.000 son públicas. ¿Los autores de la Ley del SINEACE han calculado cuánto costará el mejoramiento de la calidad de todas esas instituciones? o su propósito es que al no poder modernizarse las cerrarán o pasaran a manos privadas?

NUESTROS DESAFÍOS

Lic. Zoila Díaz Tavera
Nuestra lección inaugural se enmarca en las reflexiones que, como universidad, venimos desarrollando desde hace algún tiempo en torno a los desafíos de la acreditación universitaria, es decir, de la práctica de la mejora continua y del reconocimiento pùblico de nuestra excelencia académica.

La UNAC cumple 40 años de vida. Ha llegado a edad madura y la tarea que nos plantea en esta etapa por demás interesante e importante de nuestro quehacer académico, es la de seguir orientando la vida universitaria, seguir destinando los recursos y la dinámica de la universidad a su trabajo en la docencia, la investigación y la proyección social.

La acreditación universitaria nos plantea desafíos importantes: la estabilidad docente, con un creciente claustro de profesores de dedicación exclusiva; la orientación de la investigación científica y tecnológica; el impulso de nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje; la oferta de carreras profesionales ajustadas a las demandas del momento y a futuro; el desarrollo de un sistema de la evaluación del impacto universitario al interior de la institución y socialmente; el planteamiento de reformas necesarias; el fortalecimiento de la cooperación técnica nacional e intenacional; el fortalecimiento de una cultura universitaria que se identificque con nuestras raíces, la proyección multiplicada de nuestros programas de extensión; la promoción de una universidad vinculada a los diferentes sectores y actores sociales y, fundamentalmente, la búsqueda de una perfecta armonía y coherencia entre el proyecto educativo unacino puesto en práctica. Ya iniciamos el proceso de acreditación con la uatoevaluación de un conjunto de Escuelas de nuastra universidad. este es el primer paso para la acreditación, que esperamos llevar a cabo pronto. Los desafíos de este proyecto nos llevan al compromiso de todos, a la inversión de los recursos y a desarrollar y establecer una cultura sólida de mejora continua.


Prospectiva UNAC - boletín trimestral Nº 7










Nº 7 Junio 2006
COMISIÓN DE CALIDAD ACADÉMICA Y ACREDITACIÓN UNIVERSITARIA
Juntos para un mundo mejor

EDITORIAL

EDUCACIÓN CON EQUIDAD, CALIDAD Y PERTINENCIA

Casi todos los candidatos a la presidencia reconocieron que la educación adolece de graves problemas; entre otras promesas, al respecto, el electo presidente García ha enfatizado la educación rural. Sin embargo, en el mejor de los casos, todas las propuestas y promesas que se han escuchado son medidas de mejora que no tocan los problemas de fondo de la educación nacional.

Para muchos la educación ha tenido avances, aunque revirtiendo su calidad, y por eso proclaman mejorar la calidad de la educación mediante mecanismos de libre competencia (SINEACE); otros (PROYECTO EDUCATIVO NACIONAL) proclaman la equidad y cohesión social para superar la desigualdad y la discriminación como problemas fundamentales. Así, en esta misma línea, el Acuerdo Nacional declara: “Afirmamos que el desarrollo humano integral, la superación de la pobreza y la igualdad de acceso a las oportunidades para todos los peruanos y peruanas, sin ningún tipo de discriminación, constituyen el eje principal de la acción del Estado”.

Un diagnóstico integral de la situación de la educación peruana revelaría la ausencia de equidad y calidad en la educación actual, básicamente en la educación superior. La pregunta es: ¿hay necesidad de una reforma profunda en educación para revertir estos dos males (que principalmente son males de la educación universitaria)?

Si hacemos un pequeño esfuerzo de memoria hallamos hasta tres “reformas educativas” que se implantaron en el país: la de los años 20 de Villarán que sirvió para robustecer la acumulación de excedentes de la oligarquía, la de los años 70 de Velasco que se quedó en documentos como muestra de buenas intenciones y la de los 90 de Fujimori que colocó a la educación en su nivel más bajo de calidad. Dichas reformas, en lugar de, por lo menos, aumentar la inversión por alumno en el país, desmejoraron a niveles inferiores a los de la región latinoamericana: De 450 dólares americanos a mediados de los 60, pasó a 340 el año 1972, a 198 en 1981 y 160 en los 90. “[…] en las postrimerías del fujimorato, una prueba internacional escondida por la dictadura, revelaba que los escolares peruanos se encontraban en la cola de la comunidad internacional” (J. Linares Gallo). Un dato estadístico adicional: El gasto del sector educación está alrededor del 3% del PBI ( en 2006), inferior a la gran cantidad de países de la región (4%).

Existe la sensación de que la universidad pública (nacional) hoy es algo así como Universidad del Estado pero sin la presencia del Estado, es decir una universidad creada por el Estado donde éste no participa en la conducción de la misma. Pero es importante tener en cuenta que el problema de la baja calidad universitaria, no sólo se debe al completo abandono del Estado, ni es reciente; el logro de la calidad académica y la investigación científica (productora de ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo), es decir, el cumplimiento de la misión universitaria, pasa no sólo porque el Estado y la sociedad pongan interés y proporcionen recursos destinados a su mejora, sino, y sobre todo, por revertir su anacrónica y poco transparente e interesada administración autónoma; pasa por accionar, con autonomía sí, pero en función a visiones, misiones, fines, objetivos y estrategias en respuesta a las exigencias del proceso de desarrollo nacional. Pasa básicamente por la calidad de su pedagogía (el qué enseñar-aprender y cómo enseñar-aprender), es decir, por la voluntad y esfuerzo de sus docentes.

Felizmente al interior de la mayoría de las universidades, ya se ha tomado consciencia de este hecho, y se ha comprendido, entonces, que si nosotros mismos no empezamos evaluando nuestras actividades micro educativas, no podremos continuar con las mejoras que se deben de hacer en el centro donde enseñamos-aprendemos. Equidad, calidad y pertinencia en la educación unacina es lo que la región del Callao, el país y el mundo reclaman hoy, no mañana.

WAVITA

martes, 8 de septiembre de 2009

Prospectiva UNAC - boletín trimestral Nº 6














Nº 6 - Febrero 2006
OFICINA DE CALIDAD ACADÉMICA Y ACREDITACIÓN UNIVERSITARIA
Juntos para un mundo mejor
EDITORIAL
El desarrollo económico y social del país, sin la educación superior, es algo que no cabe en la imaginación de nadie. Tal vez sólo en la mente de los sucesivos gobiernos que, incluso congresos y demás poderes, han considerado siempre a la educación universitaria como asunto de poca importancia.
Visto este problema más de cerca, éste no es de ahora ni se debe solamente al desinterés del Estado y la sociedad en la asignación de recursos, sino también a su administración anacrónica, burocrática, ineficiente y poco honesta; a una "gerencia" en función de intereses personales o de grupo y no en función a su visión, misión, objetivos y estrategias de desarrollo. No sabemos en qué magnitud este problema endógeno es causante de la baja calidad académica y la escasa investigación científica en nuestras universidades.
Sin embargo, ha llegado a vastos sectores universitarios la serena preocupación de poner fin a esta forma de inercia que parecía no tener cuándo acabar. Al fin se entiende que, la educación universitaria es "superior", cuando profesores y estudiantes comprendemos nuestra praxis cotidiana en las aulas, cuando tomamos una posición crítica de nuestra pedagogía.
Si esto no sucede, ¿cómo queremos formar profesionales exitosos en su desempeño, con altos valores morales y sólidos principios sociales para que lideren la sociedad a la que servirán con sus conocimientos?
Esta preocupación, que ya no es ajena a nosotros, nos conduce ineludiblemente a la autoevaluación. No podemos seguir inactivos observando que una universidad del Estado, abandonado por él, siga a su suerte. Docentes, estudiantes, egresados, administrativos somos parte de este Estado peruano, y como tal tenemos capacidad de autorregularnos. Para ello tenemos que empezar por algo elemental y lógico: autoevaluarnos con la visión certera de ir mejorando de manera continua. No podremos llegar a lograr la calidad académica deseada ni la investigación científica productora de ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo, si no nos proponemos como misión de nuestra tarea la forja de un nuevo tipo de profesional que la región Callao, el país y el mundo requieren. Bajo esta línea de acción es que la Facultad de Ingeniería Química ha iniciado ya el proceso de autoevaluación. La Comisión CAAU continuará con la formación de los comités de auto­evaluación en las demás Facultades de nuestra universidad y también con el proceso de sensibilización.
WAVITA
PORQUE NOS RESISTIMOS AL CAMBIO
Mg. José Portugal Villavicencio
Las organizaciones son influidas por el medio en que se desenvuelven y ciertamente ellas influyen en su entorno. De tal modo que una y otro son producto de esas interacciones. La Velocidad de los acontecimientos y su complejidad hacen que todos. sintamos el impacto de su magnitud. La globalízación y las nuevas tecnologías de la comunicación hacen todavía más veloz el impacto de lo que ocurre en cualquier lugar del mundo, cambio que lo sentimos también aquí en nuestro medio. ¿Pero qué significa el cambiar? Significa cosas como variar, alterar, mutar, dejar su sitio. En oposición, resistencia significa no clejarse influir, hacer frente. Luego, resistencia al cambio es la acción de oposición a las influencias, sugestiones o persuaciones de alguien que intenta convencer.
¿Por qué debemos cambiar? Pues porque simplemente tenemos la necesidad de hacerla para poder sobrevivir y seguir compitiendo. Ahora bien, ¿por qué no siempre funcionan los cambios sin resistencia? Pueden existir muchas causas y razones, pero la mayOr de todas es el miedo, que paraliza, cierra las mentes, convirtiendo a las personas en autómatas. Miedo por perder algo, perder el poder, el estatus, sociabilidad, beneficios monetrios, etc.
Existen miedos o resistencias al cambio de tipo personal y de tipo organizacional. El de tipo personal imposibilita al sujeto a ver más allá de sus hábitos, impidiendole considerar otras alternativas de vida. Las inseguridades que supuestmente pueden presentarse en las personas con el cambio, y el temor a lo desconocido les obliga a quedarse en el lugar, a seguir en el statuo quo. La resistencia de tipo organizacional mas bien está referida a la supuesta seguridad que plantea una inersia estructural. "Si cambia, nada me afectará". Entonces la oerganización puede experimentar el cambio sólo si aprende de sí misma y sus temores.
Existen cinco habilidades, que intervienen como componentes tecnológicos del cambio efectivo.
1. El pensamiento sistémico, que concibe a la organización como un sistema con elementos de impoctos interdependientes funcionalmente.
2. El dominio personal, capacidad de lograr pericia profundizando la visión personal, enfocando nuestras energías.
3. Trabajar con modelos mentales, con nosotros mismos, mirar en nuestro interior descubriendo nuestras imágenes interiorizadas del mundo para ser concientes de ellas.
4. Construir una visión compartida con plena consciencia de que los cambios profundos y duraderos provienen de la capacidad de compartir con los demás miembros de la organización una imagen clara del futuro que quieran crear.
5. Trabajar en equipo, que por cierto comienza con el diálogo.
Hay que entender que el cambio sólo se logra con una buena comunicación, clara, precisa, sin rodeos. Comunicación con todos sí, pero comunicación con nosotros mismos también, como muestra de auto conocimiento.
Finalmente, la resistencia al cambio no es mala en sí misma, quizá sólo es una demostración de preocupación, temor o miedo. La resistencia al cambio no se vence, se trabaja, se diluye con el diálogo comprometido y sincero. Debemos crear una actitud y mentalidad abierta al cambio, de manera permanente. Entonces los cambios negarán, y serán bienvenidos.
EL MODELO DE AUTOEVALUACION
Ing. Ana Mercado Del Pino
En los últimos años, a nivel mundial y en nuestro país, una corriente propugna la mejora continua en todos los quehaceres, público y privado, en los ámbitos adminístrativos, productivos, educativos, entre otros. En nuestro país, muchas universidades vienen trabajando, desde hace varios años, para implementar un sistema de mejora continua. Las universidades nacionales han comprendido que es necesario entrar en este proceso de mejora de la calidad educativa, con un empeño comprensible, puesto que hay un compromiso social, económico y político con nuestro país. Esta mejora o perfeccionamiento universitario implica conocer, previamente, el estado actual de su organización, sus currículos, sistema de enseñanza-aprendizaje (E-A), de evaluación, investigación, proyección, difusión y otros aspectos más en las distintas dimensiones.
La Universidad Nacional del Callao (UNAC) no se muestra ajena a esta realidad. Está comprometida en una tarea ardua, y muchas veces hay la percepción que cualquier actividad evaluadora se limita sólo al control. En este contexto, la autoevaluación plantea desafíos y posibilidades como, el responder a la forma de autoorganízarse, viabilízar la democracia organizativa y el desarrollo de. actividades académicas, de investigación y de extensión profesional de sus integrantes, todo esto, acorde con las necesidades de nuestra región, del país y del mundo.
El proceso de autoevaluación conlleva a asumir un modelo de autoevaluaci6n. Existen diversos modelos presentados y ejecutados en instituciones y organísmos relacionados al quehacer universitario, tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo éstos no concuerdan con los requerimientos de nuestra UNAC ni se hallan en el contexto en el que desarrollamos nuestras actividades. Por ello es necesario adecuar un modelo a nuestra realidad, sin alejarnos de los cánones de la calidad ni de los referentes que nos permitan desarrollar nuestras actividades con alto grado de calidad de servicio tanto académico como administrativamente.
El establecimiento del modelo de autoevaluación, deberá conducir a un análisis crítico desde el ingreso de los estudiantes, docentes y personal administrativo pasando por el proceso de proyecto académico (currículo, metodología de E-A, extensión, proyección) los recursos con los que cuenta la institución, los procedimientos adminístrativos y del gobierno; relación y correlación con sus diferentes grupos de interés, investigación y desarrollo que promueva y ejecute; hasta el análisis del impacto de sus resultados como egresados, trabajos de investigación y soluciones de problemas regionales, nacionales o internacionales.
SINEACE SI, PERO PARA MEJORAR
Ing.Roberto Quesquén Fernández
Saludamos la aprobación por el congreso del proyecto de "Ley del Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa" (SINEACE). Esta Ley cubre un vacío al establecer un sistema que asegure la calidad de la educación. El SINEACE está conformado por tres órganos operadores. El operador del sistema universitario es el Consejo de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Educación Superior Universitaria.
El aspecto estructural del sistema nos parece interesante. Esperamos que esté en manos de académicos de reconocida trayectoria pedagógica e intachable reputación; seleccionados por concurso público transparente. Un aspecto limitante del sistema es que sólo evalúa la formación profesional, no siendo ésta la única actividad que compete realizar a la Universidad. Justamente, se critica a la universidad su escasa pertinencia y poco impacto en la vida social, esto se debe a que se dedica muy poco a la investigación. Preocupa este enfoque escolarizado de evaluación, cuyo objeto es la medición de los resultados y dificultades en el cumplimiento de las metas previstas en términos de aprendizajes, destrezas y competencias" (artículo 11), que favorece a entidades privadas de reciente creación, a quienes no les interesa la investigación, ni la extensión.
Por otro lado, en la evaluación externa (art. 11, inciso c), no se toma en cuenta la evaluación por pares, mecanismo que funciona muy bien en otros países. Se supone que también las "entidades especializadas" tendrían que traer a los especialistas con experiencia del mundo académico para hacer bien su función, lo que terminaría siendo por pares, entonces ¿porqué no darles a las mismas universidades la responsabilidad para que cumplan esta función extema mediante sus pares nacionales o internacionales?, con asesoría y vigilancia del Órgano Operador, puesto que, de acuerdo con el artículo 18, éste tiene como función "desarrollar las capacidades de los profesionales y técnicos especializados en evaluar logros y procesos educativos". Nos entusiasma que exista un sistema que vele por la calidad de la educación. Invocamos a profesores y alumnos a hacer un análisis de este documento, que esta en la página web de la Comisión CAAU http://es.mayeticvillage.com/calidadunac .

martes, 1 de septiembre de 2009

Prospectiva UNAC - boletín trimestral Nº 5









Nº 5 - Octubre 2005

OFICINA DE CALIDAD ACADÉMICA Y ACREDITACIÓN UNIVERSITARIA

Juntos para un mundo mejor


EDITORIAL
Vivimos momentos cruciales para la Universidad. Una crisis universitaria que, en nuestro país, como en la mayoría de los del tercer mundo, se viene arrastrando desde que el modelo institucional entra en desfase con la realidad social. Es innegable que nuestras universidades no responden adecuadamente a los grandes cambios de la ciencia y la tecnología y por ende no generan innovaciones.
Cuando la sociedad haya comprendido enteramente que la Universidad es imprescindible para sosteneer el desarrollo regional, nacional y global, estará segura de su importancia y se interesará por ella.
Las universidades nacionales, han venido sufriendo una sistemática reducción de sus presupuestos (hace diez años, el tesoro público cubría el 85% del presupuesto de las universidades, hoy sólo lo hace el 67%, lo que obliga a estas instituciones educativas a generar recursos propios para subsistir); es en esta circunstancia puntual que se enmarca la lucha del profesorado universitario exigiendo a los órganos competentes una conducta moral que implica el cumplimiento de la ley en el país. La Comición CAAU, que no se siente ajena a este justo reclamo, saluda al profesorado unacino por mantener una actitud solidaria, unitaria y responsable, entendiendo que no habrá calidad académica si los docentes, que constituyen el motor del desarrollo económico y social, no están adecuadamente considerados.
En la Comisión CAAU aspiramos con una universidad que genere y difunda la ciencia, tecnologías e ingenierías con pertinencia, con una alta calidad de sus docentes para la formación profesional. Una universidad con presencia para liderar con sus conocimientos en el mercado profesional. Una universidad cuya misión se sustente en principios y valores éticos y morales, que brinde una formación integral, que ghenere profesionales de alto nivel capaces de aportar al desarrollo regional y nacional y responsable de una cultura de paz, progreso y bienestar. Que "la investigación científica como actividad prioritaria y obligatoria para contribuir a la liberación nacional en la búsqueda de un Perú nuevo [...]", no sea letra muerta (Art. 55 de su Estatuto).
Por eso estamos abocados en establecer mecanismos de auto evaluación para el mejoramiento académico continuo con visión de calidad, desarrollando conferencias, simposios y talleres, a fin de crear conciencia participativa. La cooperación estudiantil en las diversas instancias de evaluación, fiscalización, control de calidad y mejoramiento académico es importante; queremos apoyar la calidad y capacidad académica de maestrías como la de la Investigación y Docencia Universitaria (MIDU), única en su género en el Perú, proponiendo una autoevaluación académica, administrativa y financiera para conocer el cumlimiento de sus objetivos y retroalimentar el aprendizaje continuo.
WAVITA

¿TENEMOS IDEA DEL MODELO DE UNIVERSIDAD QUE QUEREMOS?
Mg. Waller Vidal Tarazona

"Lejos de ser un arma al servicio de la conquista de mercados por la eliminación de competidores, la educación debe de ser un medio eficaz al servicio de la creación de la riqueza común mundial".
Ricardo Petrella.

En el encuentro internacional de Universia (Sevilla, mayo 2005) los rectotes reafirmaron su compromiso con un modelo de enseñanza basado en principios éticos, la transmisión de valores, la adquisición sólida de conocimientos y el desarrollo de actitudes y capacidades que permitan al estudiante integrarse en el mundo laboral; definieron el carácter humanista, científico y técnico de la formación universitaria. La pregunta es: ¿Esta es la educación que queremos para nuestras universidades? ¿Qué modelo de universidad estamos buscando? Con este artículo se pretende generar una reflexión sincera en torno a qué somos y qué deseamos ser como universidad. Primero, se contextualiza el conocimiento al mundo actual, luego se aborda lo que sería la misión de la universidad desde su propio ethos y sus principios, finalmente se intenta delinear algunas consideraciones teóricas para aproximamos a una visión de universidad situada en el puerto más importante del país.

Francois Lyotard (La Condición Post Moderna, 1987) decía que el saber es producido para ser vendido y es consumido para valorarse en una nueva producción; es, y lo será aún más -decía- "un envite mayor, quizá el más importante, en la competición mundial por el poder". No cabe duda que hoy "el saber" y "el saber hacer" son factores claves en la producción: es insumo y producto. ¿Qué implica esto? Que la universidad, como centro productor de conocimientos, se ha visto obligada a conectarse con los cambios en la ciencia y tecnología. En países desarrollados esto se cumple; pero en la mayoría de países del tercer mundo todavía. La universidad, especialmente en nuestro país, atraviesa una situación crítica que sensibiliza incluso su propia identidad.
Se tiene que pensar, para bien de todos, que el conocimiento que nuestro planeta necesita es uno con pertinencia a su desarrollo ecológico; que se genera y distribuya con eticidad, regulado con normas de moral pública. El ethos universitario, por principio y definición, es servir al hombre con la cultura que crea, recrea, conserva y transmite, y esto no sólo implica una profesionalización, fría sino una educación que no se reduce a ser un instrumento al servicio exclusivo de la productividad como muy piensa Amartya Sen. Centremos nuestra atención a esta parte, que tiene que ver con la esencia misma de lo que es universidad y su misión desde su propio ethos.
Cuando la universidad fue creada, sus sueños eran ciencia y autonomía, y enarbolaba como principio básico el humanismo; pasó el tiempo hasta obtener su configuración moderna y ser tentada por la industria competitiva empeñada en devorar a la pequeña artesanía de auto subsistencia. Hoy la universidad es ya científica: produce ciencia y tecnología y lo trasmite también con autonomía. Pero ha perdido mucho de su humanismo. La crisis de las universidades en el mundo occidental tuvo que ver básicamente con la masificación que provocó el cambió de los objetivos pedagógicos (qué enseñar y cómo enseñar) redefiniendo su relación con la sociedad en la cual la universidad queda como principal proveedor de capital humano para la industria, cuyo auge la volvió competitiva ligándola a su desarrollo económico y obligándola a que redetermine sus roles básicos: la investigación y la docencia.

En América Latina la reconversión fue mucho más crítica por el problema de calidad de su enseñanza. En nuestro país, la universidad es aún casi verbalista, informativa, poco sensible al acontecer social, no está considerada como factor de cambio, no produce conocimientos todavía en cantidad ni calidad adecuada, su pedagogía aún no es una actividad reflexiva que le permita, más allá de sólo adiestrar o instruir (Peñaloza, 1998), brindar a los alumnos una formación integral.

Así, se supone que la Universidad Nacional del Callao (UNAC), como encargada de preservar, transmitir, recrear el legado cultural e impartir los conocimientos producidos y reproducidos por ella para el desarrollo social y económico de la región y el país, "[ ... ] es una institución de educación superior, democrática, autónoma, científica y humanista, dedicada a la investigación, innovación tecnológica, a la difusión de la ciencia y cultura, la extensión y proyección universitaria y la formación profesional, para contribuir al proceso de desarrollo económico-social independiente de nuestra Patria" (Estatuto, Art. 1), a "[ ... ] formar integralmente humanistas, investigadores, científicos, docentes universitarios y profesionales de alto nivel académico, en función de las necesidades, recursos y objetivos nacionales" (Ibid, Art. 6). Pero, la UNAC, como la mayoría de las universidades nacionales del país, no produce ciencia ni tecnología con pertinencia para ser motor de desarrollo de su región.

Precisar una visión universitaria en concreto, desde su esencia misma de lo que es universidad, pasa por un análisis profundo de la actual crisis universitaria, especialmente de crisis de valores que invade el mundo de hoy, en particular a nuestras universidades, crisis que lleva a sensibilizar no sólo sus principios, sino su propio ethos y talvez su propia identidad como institución de educación superior. ¿Podemos hablar ya, entonces, de una segunda reforma universitaria?
Cornejo Polar decía que "la reflexión de la universidad peruana sobre sí misma se ha congelado" (Alma Máter,1992). Por cierto que la Ley Universitaria establece que la universidades -profesores, estudiantes y graduados- se dedican al estudio, la investigación, la educación, a la difusión del saber y la cultura, a su extensión y proyección social; sin embargo se sabe que eso no se cumple. Quedó en el papel. Probablemente Agurto Calvo, tenía razón cuando decía que "las universidades estatales están condenadas [con la actual ley] a ser entidades de tercer orden, resignadas a una mediocridad académica" (Perspectiva Universitaria, 1994).
Podemos asegurar entonces, que si nuestra universidad no cambia ... o el cambio no garantiza una mejor calidad de su producto, en el actual entorno competitivo de re conversión de las economías hacia un nuevo tipo de producción basada en el conocimiento, en un escenario además de globalización que impone su dinámica, se irá alejando cada vez más de la preferencia del mercado; y sin pertinencia para el desarrollo de su entorno, del país y global, seguirá instruyendo o adiestrando técnicos de baja calidad que terminarán en ocupaciones para los que no fueron preparados.

No existe pues otra alternativa que revertir esta situación. Necesitamos un modelo de universidad que brinde enseñanzas pertinentes al desarrollo prioritariamente de la Región Callao y del país, que permita la educación de profesionales competentes, emprendedores, solidarios, animados por valores éticos y de servicio a la comunidad; un modelo que permita un activo diálogo cooperante con la sociedad y estreche vínculos con las instancias sociales, políticas e intelectuales que lideran la Región del Callao y el país, un modelo que fortalezca la capacidad emprendedora de nuestros docentes y estudiantes para que apliquen sus conocimientos en la ejecución y desarrollo de unidades empresariales, que alcance una gestión eficiente, eficaz, transparente, profesional, participativo y democrático, para que cumpla cabal y óptimamente con sus funciones de investigación, docencia, extensión y difusión.

Y a nivel nacional se requiere una política de educación superior que sea coherente con el desarrollo del país, y que: "Una Universidad que se ha de crear tendrá que demostrar que es buena. Y no con sus currículos (porque el papel aguanta todo) sino con la calidad de sus investigaciones, de sus publicaciones, de sus tesis". (Palabras del actual ministro de educación Javier Sota Nadal que, se espera, no se queden en papel). Resumiendo, creemos que la educación no es un instrumento ni un medio (pensamiento de Petrella, supra), es un fin. No deseamos sólo modelos de enseñanza (rectores de Universia, supra), queremos un modelo de educación universitaria, no de pura de competencia ( competente y competitivo), sin capacidad crítica y creadora; sino, una universidad con la autonomía responsable para considerar también el poder, como poseedora del saber, al servicio de la hominización y humanización plena, con una visión que no pierda como objetivos el óptimo desarrollo del saber, la dignidad humana, la solidaridad colectiva, la conciencia social y ecológica.
¿ES POSIBLE ENTRAR EN LA RUTA DE LA CALIDAD?

Mg. José L. Portugal V.

El título del artículo es una pregunta que puede tener varias respuestas, todo depende dónde nos encontremos, quiénes somos y cuál sea nuestra situación. Si somos docentes, nuestra visión de cambio y de mejoramiento puede quizás ser diferente a aquella otra que manifiesten estudiantes o empleados. Para cada quien, la ruta de la calidad puede tener un significado, objetivos, estrategias, herramientas y procedimientos diferentes; esto responderá a las necesidades, expectativas y condiciones de naturaleza estamentaria, funcional, operativa y regulatoria de cada uno.

Hasta aquí, y sin mayor esfuerzo, hemos llegado a determinar el problema. ¿De qué se trata? Muy simple, se trata de que desde donde miremos a la universidad y sus problemas, siempre encontraremos explicaciones, razones y argumentos cada vez más diferentes uno del otro. Cada quien piensa que el atraso en que vivimos se debe exclusivamente a la administración siempre de una eterna pobreza; de escasez de asignaciones presupuestarias, insuficientes para el sostenimiento administrativo universitario y por el estilo, otras explicaciones o formas de entender el caos. Siempre hemos visto el, o los problemas, a partir de la búsqueda de culpables o de terceros responsables, pero de ningún modo nos antojamos a creer que nosotros, o más personalmente "yo", seamos los culpables o por lo menos co-autores de esta crisis con consecuencias casi mortales de la Universidad. Retomemos la pregunta: ¿Es posible entrar en la ruta de la calidad? Creo sinceramente que sí. Y la única forma de hacerlo es intentando pensar en conjunto, pero al anísono. Pensando en la universidad y su futuro, teniendo una visión global, identificada corporativa o institucionalmente. Una visión de 360 grados a partir de uno mismo, comprendiendo o involucrando a elementos, personajes, situaciones, circunstancias, deberes y derechos, responsabilidades, actitudes, expectativas, opiniones, esperanzas, costumbres, normas, regulaciones. Pero sobre todo sabiendo y entendiendo nuestra propia y única responsabilidad como artífices de la crisis.

Cabe una interrogante más. ¿Nos hemos preguntado alguna vez cuán responsables somos de la crisis? Con honestidad, somos bastante responsables, ya que siempre, lamentablemente, encontraremos nuestros deberes incumplidos, responsabilidades salvadas a última hora; cumpliendo nuestras tareas sólo porque alguien nos exige; cuando amenazados de alguna forma, entramos forzadamente y a regañadientes en la formalidad, en el cumplimiento, claro que por eso y así estamos felices; pero ¿no creen que nuestra felicidad llegaría a límites casi celestiales si cumpliéramos lo nuestro por decisión propia, por responsabilidad conciente de nuestros deberes, sin esperar un jefe, un supervisor o superior que lo exija?

En resumen, la ruta de la calidad se inicia cuando de manera conciente identificamos el problema, lo observamos, lo describimos, lo explicamos para nosotros mismos, reconociendo sus características. Lo comparamos con los problemas de otros en iguales o similares circunstancias; cuando sabemos cómo ocurre, cuando determinamos con claridad el mecanismo del error, es decir procedemos a analizarlo y a buscar las principales causas del fallo, ya estemos en la ruta; pero sobre todo cuando en la cadena de procesos nos ubicamos jugando un determinado rol protagónico, es decir consignándonos como co-autores del proceso de descomposición.

Un siguiente paso consiste en tomar la acción para eliminar esas causas que producen la no calidad, verificando posteriormente la efectividad de la acción a fin de adoptar el procedimiento como estándar para el futuro, eliminando de manera permanente el error y procediendo a proyectamos proactivamente en una prognosis que nos pondrá en la auténtica ruta de la calidad. Pensamos estar en esta ruta de la calidad con el proceso de autoevaluación que intentamos con tanto empeño poner en marcha en la UNAC. Hagamos el esfuerzo, pero juntos.

Prospectiva UNAC - boletín trimestral Nº 4









Nº 4 - Julio 2005

OFICINA DE CALIDAD ACADÉMICA Y ACREDITACIÓN UNIVERSITARIA

Juntos para un mundo mejor

EDITORIAL

Muchos de nosotros, estando en ejercicio de nuestra profesión particular, fuimos invitados a desarrollar actividades docentes; frente a este nuevo reto nos vimos en la necesidad de capacitarnos, en la medida de nuestras posibilidades, en aspectos de la educación como tecnología educativa, didáctica, métodos de enseñanza-aprendizaje. Sin embargo, aún falta involucrarnos más con la pedagogía universitaria a fin de cumplir a cabalidad nuestra labor docente.

Este detalle, que es fundamental para el proceso educativo, indujo a la comisión OCAAU a iniciar sus actividades del año con un seminario sobre la tecnología de la educación donde se discutieron, con asistencia de prestigiosos expositores, cada uno de los temas de este campo, incluyendo las tecnologías de la Información y comunicación.

Igualmente siguiendo con el programa de sensibilización se llevó a cabo el Seminario Taller “Calidad y Mejoramiento Institucional” dirigido a los trabajadores de la UNAC. Se dio dos turnos y tuvo una amplia respuesta, pues se alcanzó una asistencia de 230 personas.

Estas actividades están enmarcadas en el plan de trabajo de la Comisión OCAAU y dentro de las funciones de una de las subcomisiones formadas para tal fin.

Se han conformado cuatro subcomisiones de trabajo: sensibilización, modelo de universidad, proceso de auto evaluación y de proyecto académico, las mismas que luego de adecuar su cronograma de actividades, están abocadas a cumplir los objetivos trazados. La subcomisión de sensibilización continúa con programar eventos, presentar el boletín, página web, vitrina, entre otras actividades. La subcomisión de proyecto académico está adecuando los indicadores de la ANR a nuestro contexto en forma coordinada con OAGRA. La subcomisión de proceso de auto evaluación está definiendo los indicadores para la auto evaluación en el contexto institucional en una de las carreras de nuestra Universidad. Y la subcomisión del modelo de universidad, está coordinando con a algunos expertos para iniciar una corriente sobre el modelo de universidad acorde con los requerimientos actuales en los campos de su responsabilidad académico-social y cultural, como un valioso apoyo para su desarrollo.

La Comisión OCAAU

CURRICULARICEMOS VALORES EN LA UNIVERSIDAD

Por Mag. Walter A. Vidal Tarazona

Resulta ser una necesidad apremiante hoy en día incorporar, en los currícula de las universidades del país, contenidos como la ética y la bioética para rescatar los valores y los principios que en la axiología y teleología se conservan como si intencionalmente hubiesen sido sellados.

Los conocimientos científicos y tecnológicos han alcanzado niveles y cambios inimaginables, pero estos avances no han marchado aparejados con el desarrollo de actitudes que responden al accionar ético y desarrollo de principios humanos. La globalización misma, en las condiciones imperantes en que se está dando, es más una amenaza que un beneficio para los países pobres. A pesar que el poder ya no está centrado en el dinero, sino básicamente en el conocimiento, se incrementa el hambre en extensas zonas del planeta. Esta situación inhumana ha dejado de ser un problema de producción para convertirse en problema de moral pública (Stiglitz). Compete pues a la Universidad, por principio suya, abrir en su interior espacios de reflexión y crítica, en términos filosóficos y prioritariamente humanistas, para ofrecer al mercado profesional personas sólidamente formados, es decir, personas totales antes que competentes tecnólogos.

Hoy, la Universidad, en el mundo ya es científica, produce ciencia y tecnología, y lo trasmite con cierta libertad, pero ha perdido mucho su humanismo y eso nos preocupa; porque el ethos universitario tiene sus cimientos en él. De otra parte, en nuestro país, las universidades han dejado de educar, hace ya mucho tiempo (Peñaloza). Están más interesadas en correr tras los cambios que se suscitan en las ciencias y tecnologías, con la intensión de alcanzarlos (en lugar en ponerse a la cabeza de ellos), y no están preocupadas en dotarles al futuro profesional una formación integral. Tampoco, y con honrosas excepciones, están construyendo ciencia y tecnología que son motores del desarrollo autónomo y sustentable del país. Y lo que más nos preocupa es que ni siquiera hacen una adecuada docencia (de docere); la mayría de nuestras universidades ha antepuesto a su misión generacional la generación de ingresos propios y pareciera que ha tenido la especia precaución de eliminar todo lo axiológico del currículo (Peñaloza).

Siendo así, hay pues la apremiante necesidad de reestructurar los currícula, incorporando, así sea de manera transversal, contenidos axiológicos y teleológicos junto con actividades deportivas y artísticas, para lograr un desarrollo armónico de los educandos y una formación plena como profesionales, a fin de que sean competentes en su labor profesional y al mismo tiempo poseer una actitud humana y moral y un comportamiento ético muy sólido. Pero eso pasa por reconocer a los docentes su calidad de tales y una remuneración digna a su misión.

Prospectiva UNAC - boletín Nº 3

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CALLAO
VICERRECTORADO DE INVESTIGACIÓN
COMISIÓN DE CALIDAD ACADÉMICA Y
ACREDITACIÓN UNIVERSITARIA

Nº 3 -Juntos para un mundo mejor- Marzo 2005

EDITORIAL

Dentro de pocos días se reiniciarán, en forma regular, las actividades académicas en todas las Facultades y con ello se evidenciará la necesidad de reestructurar los currículos de las Escuela Profesionales, entre otros aspectos. Realmente el proyecto académico es fundamental, pero no es el único, pues existen otros factores que determinan la calidad educativa de nuestra institución; esta premisa nos obliga a realizar un diagnóstico crítico de nuestro quehacer, es decir, se precisa la autoevaluación de las carreras formativas de modo que se pueda conocer las debilidades que se tienen y establecer una política de autorregulación para superarlas.

La OCAAU, es consciente que el proceso de autoevaluación es urgente, nuestras autoridades están dispuestas que se continúe, mas aún nos urgen acelerar el proceso. Bajo esta perspectiva, hemos elaborado un plan de trabajo para el presente año que contiene diversas actividades que se resumen en:

  • Continuar con el proceso de sensibilización en todos los estamentos y unidades, difundiéndolos por diversos medios.
  • Realizar una encuesta general para diagnosticar en forma exploratoria la situación académico-administrativa actual, para referirlo al nodelo.
  • Levantar un diagnóstico académico actual con datos de repitencia, periodo de estancia, razón de créditos cursados y programados, entre otros indicadores, a fin de que se tomen las medidas para el mejoramiento, si fuera el caso.
  • Culminar en el modelo del proceso de autoevaluación de la UNAC con sus respectivos instrumentos, basándonos en los estándares aprobados por la ANR y conjugándolas con las experiencias de otros países.
  • Realizar la autoevaluación de una de las cuatro dimensiones en una unidad académica incluyendo todos sus aspectos y elevando el informe a las autoridades competentes para los fines del caso.

Considerando que para una excelente formación académica es muy importante la didáctica universitaria, estamos iniciando las actividades de sensibilización con un foro sobre este punto los días 16, 17 y 18 del presente. El siguiente evento será el marco epistemológico del currículo que quedó pendiente luego del seminario que se dictó el año pasado.

El Presidente de OCAAU

Responsable de la Edición

Lic. Jorge Camayo Vivanco

Digitación : Jessica Felipe

AÑO DE LA CALIDAD EDUCATIVA

El desarrollo del ser humano en el último siglo ha sido tal que ya no sólo se conformó con obtener los recurso necesarios para vivir, sino que comenzó a exigir calida en los productos y o servicios que hace uso. El sector educación y en él la Universidad, no ha escapado a esta tendencia.

En los países industrializados desde hace unos 50 años, la Universidad ya se rige sobre parámetros de calidad. En América Latina lleva dos décadas esforzándose por seguir este camino, aunque este esfuerzo es muy heterogéneo. En efecto, países como Méjico y Brasil han avanzado bastante en este proceso, teniendo universidades con estándares de calidad de primer nivel; entre otros, como Colombia y Chile, que han tenido avances significativos, en la que al menos tienen una universidad muy competitiva. Sin embargo otros, como el Perú, su reacción ha sido muy tardía; y dentro de este contexto, la UNAC ha sido la última en constituir una instancia (aun como Comisión) dedicada a encaminar a la UNAC en este proceso. Por lo visto es muy largo el camino que tenemos que recorrer.

Por esta razón, no debemos perder el tiempo, debemos dedicar todas nuestras energías, recursos y tiempo para acortar distancias con otras universidades inicialmente del país y luego del extranjero.

Frente a este imperativo se propuso que este año sea declarado “Año de a Calidad Académica”, con el fin que marque todas las actividades de la UNAC y quede en cada una de nuestras mentes la importancia de la calidad. Sólo si nos comprometemos a contribuir en esta camino podremos aspirar a que la UNAC sea el motor de desarrollo de la región Callao.

SEGUNDA EDICIÓN DEL LIBRO “ASPECTOS TEÓRICOS PARA UN ESTUDIO CURRICULAR”.

El profesor Econ. Walter A. Vidal Tarazona presenta una segunda edición de su libro “Aspectos teóricos para un estudio curricular”, esta vez, enriquecido con temas que involucran la calidad de la educación universitaria y, como proyecto de ella, el currículo. Entre los aspectos teóricos de la obra destaca la curricularización del desarrollo económico y social, en un contexto de planificación nacional.

En el aspecto práctico, el modelo de currículo integral e “integrador” que el Profesor propone es una alternativa bastante sencilla, para la ejecución de una evaluación como etapa final del proceso curricular. Finalmente, el autor ensaya una apreciación evaluativo del currículo vigente de la Escuela profesional de Economía de nuestra Universidad, enfatizando en el perfil profesional con el propósito que éste reuna sus rasgos básicos de pertinencia local y regional y la calidad académica total. Felicitamos al profesor Vidal por el gran esfuerzo desplegado y su dedicación al importante tema pedagógico.