viernes, 22 de junio de 2018

A MI PADRE ARSENIO EN SU CUMPLEAÑOS

Allshy

WAVITA

            
            
Como cóndor de las gélidas alturas,
envejecido, melancólico y cansado,
baja al río con su soledad y sus alas,
bajas al río por la muerte acosado.

Como el río andino que no llegó al mar
por darle, a la tierra añorada, de beber;
por amar el trabajo y caminos desbrozar,
a tu suelo tu cuerpo no pudo llegar.

Preguntamos al río, como presagiaste,
si te vio pasar a la luz de la luna llena.
El río nos dice que caminabas sudoroso,
con algo de sed y un trigo en la mano.

Y cuando preguntamos a las estrellas
si llegaste a tu hermoso fundo adorado,
ellas nos dicen que te vieron recostado
en el río sobre la roca de sus orillas.


"Volando, a seguir volando -como decías-
hasta que se apaguen las estrellas."
No has llegado Allshy al mar de la muerte.
Caminas caminos que abriste a tu pueblo.


miércoles, 6 de junio de 2018

AQUEL 31 DE MAYO

31 DE MAYO
        
                Hondo
                           lejano
                                     sordo
                                              ronco
           bramido  pronto congela
           dos tiernas sonrisas jalquinas 
           ¿Sacude la tierra sus miserias?
           ¿O tal vez algún monstruo rompa el suelo?
           
           Debajo de sus pelados piecesitos de chancaca,
           ahí, dentro del suelo, cerca 
           resopla la bestia,
           y no aparecía nunca. 
           Se zarandean
               rocas
                     chozas
                              ovejas .
        ¡Todo, Taita Dios, todo! 

Sus ojitos clavados al camino
       por donde madrugaron   papá y mamá
       ¡sólo vieron levantarse negras capas de sombra!

¡No te quiebres! 
pero la tierra, ¡ay!, siguió quebrándose a pedazos.

        Aquel 31 de mayo, 
        cuando todo se acababa sin terminar nunca,  
        por fin, de sus gargantas
        se desató un grito  
        ¡Mamiiiita!  Maaa...
         Se estrelló en el negro firmamento,
        ahogándose en las rocas
        donde ya no estaban
         ni los cóndores más machos
         ni los awilus más sabios.

         Sólo entonces, y solo, 
         con su sombrero bajo el brazo
         de rodillas cayó sin saber si su puna
         había parido una fiera
         o los Andes reñían con el cielo.
         Sin saber si moría su sueño 
          o si soñaba su muerte.

        Sólo entonces, y sola,
        en la noche más callada que nunca 
        derramó un puñado de cansancio 
        con olor a muerte.

       Cerraron sus  tiernos ojitos.
       Se hincharon.

       En un nuevo despertar  en las calles de Huarás,
             sus caritas de papa rosada
                     sus piecesitos de chancaca
                                sus tiernas y limpias sonrisas
      se iluminaron al encontrar a papá y a mamá
      envueltos en una bandera de sangre y nieve.   

      Todos  inflaron el pecho,   
      todos levantaron  el puño,
      todos ese puño de Atusparia 
      ¡Basta! gritaron
      ¡No tiembles Huascarán!
                                                       WAVITA.

domingo, 25 de marzo de 2018

Los burritos de Taita Ramos

Escribe Walter A. Vidal

Entre las estampas que engalanaban  el escenario costumbrista del inicio de la Semana Santa en Llamellín, están –aunque tan solo en nuestro recuerdo- los dos burritos de “Taita Ramos”. 
Llegar, entrar, o empezar la Semana Santa, era algo así como acercarse a un oasis espiritual, básicamente para la población femenina adulta. Pues, tras una larga fiesta de ribetes un tanto paganos, como eran los carnavales, estaba la población adulta embriagada con picapicas multicolores, olorosos chisguetes, serpentinas y talcos en manos se mi atrevidas.  Entrar pues a la Semana Santa era un cambiar de luces y colores por el tradicional vestido negro hasta cerca los talones, era sacudirse del talco y cubrirse la cabeza con las mantillas y velos negros hasta debajo de la frente. Era fundamentalmente retornar a los preceptos religiosos de la fe católica, buscando reconciliación con las escrituras sagradas, básicamente con el recuerdo de la pasión de Cristo.

Hoy como ayer, el Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa en todo el mundo católico, también por su puesto en Llamellín. Las palmas batidas al aire significan la triunfal entrada de Jesús en Jerusalén. 

Las frescas y verdes palmas en manos de chicos y grandes eran llevadas por valerosos jóvenes voluntarios desde las entrañas mismas de la ceja de selva, un lugar denominado Balcón de Judas. La extracción de las palmas los voluntarios hacían en total silencio, de lo contrario empezaba una tormenta en el cielo y en la tierra.

La muchedumbre que acompañaba al Taita Ramos batían al viento las palmas, sin manipularlas, menos para tejer adornos con ella como se observa aquí en la Capital.

La entrada de Tayta Ramos montado en uno de sus burritos desde la quebrada de Paccharaqra a la plaza, y posteriormente, ya en hombros de los devotos hasta el fondo de la Iglesia Matriz, se llevaba a cabo con total fe y entusiasmo.  Sin embargo el “personaje” típico, pintoresco, era pues uno de los dos burritos rechonchos que caminaban soportando a las justas su propio peso. Uno –el menos pesado se diría- de esos dos burritos era el escogido para cargar a Nuestro Señor. Estos pollinos nacieron afortunados para caminar libres por las calles, y campos, haciendo “daños” en las chacras sin que los dueños pudieran botarlos, so pena de ser castigados con una mala cosecha, al contrario, quienes permitían que se alimenten de sus cultivos tenían  buenas cosechas.

Días antes del Domingo de Ramos, el Tesorero y los Mayoralas, salían en busca de los pollinos para bañarlos y adornarlos para que carguen a Taita Ramos en procesión hasta la entrada a la Iglesia Matriz de la Tierra Colorada. Dudo que hoy estén mostrenqueando todavía, tal vez  por Jira o más abajo. Porque encima de Llamellín ellos no conocen por prescripción de su veterinario (cardiólogo).


viernes, 19 de enero de 2018

Papa Francisco

Walter A. Vidal


Benedicto XVI, renunció porque  “para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu”, y Jorge Mario Bergoglio fue ungido como su sucesor. Y como si lo hubiera estado esperado con el propósito definido de revolucionar la Iglesia, el nuevo papa, toma el nombre de Francisco, es decir de Giovanni di Pietro Bernardone (Asís 1182 – Asís 1226), fraile emblemático de la renovación centrada en el amor y la pobreza, pensamiento y acción  que repercutió no solo en la Edad Media, sino también en nuestros días, principalmente  en el seno de la iglesia católica. Luego el nuevo papa Francisco, en un gesto que lo distingue, y en abierto desprecio a la riqueza material, salió al balcón a dar su primer mensaje como papa, sin la estola bordada y con una cruz de palo. Así empezó su papado, el primer papa de América, el primer jesuita de papa.

Uno de los ´primeros cardenales en acercarse a él será Carlo María Martini S.J., Arzobispo de Milán, para aconsejarle, casi al oído, que tenga cuidado con los que no quieren el cambio. Pero Francisco al parecer no tuvo miedo y como respuesta suponemos que al cardenal le dijo: “Reza por mí, lo necesito bastante. Sacará después a relucir su fino y elegante verbo latino, pero bastante sencillo. En la Jornada Mundial de la Juventud se dirigirá a los jóvenes brasileños exhortándoles: “La juventud es el ventanal por el que entra el futuro en el mundo y, por tanto, os impone grandes retos. […como] tutelar las condiciones materiales y espirituales para su pleno desarrollo; darle una base sólida sobre la que pueda construir su vida; garantizarle seguridad y educación para que llegue a ser lo que puede ser; transmitirle valores duraderos por los que valga la pena vivir; asegurarle un horizonte trascendente que responda a su sed de auténtica felicidad, suscitando en él la creatividad del bien; entregarle en herencia un mundo que corresponda a la medida de la vida humana; despertar en él las mejores potencialidades para que sea protagonista de su propio porvenir, y coresponsable del destino de todos”.

Definitivamente la Iglesia ha encontrado un líder en un argentino seguidor de Cristo. Creo que el eje del mundo está cambiando; ya no es Europa, sino que se ha trasladado a los países emergentes. Francisco trasciende su época; por su actitud renovadora, sus manifestaciones de espiritualidad cristiana y de sensibilidad es valorada, incluso por los que están fuera del gremio religioso del catolicismo.


Recen por mí, lo necesito bastante” ha repetido y lo repite a cada momento. Ciertamente a muchos, incluyendo a muchos de los que lo acompañan en el Vaticano, no creo que les haya agradado escuchar eso de ¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!". No creo que les agrade a los políticos corruptos que hay en el mundo, especialmente en nuestro país, escuchar con claridad  cuando dice: “No traje bajo el brazo ningún proyecto personal” o esto: "Es un deber escuchar la voz de los pobres" (Colombia, 10/9/2017). No creo que se sientan a gusto los propietarios de los medios sociales de información, cuando dice que a menudo la comunicación es "sometida a la propaganda, a las ideologías, a los fines políticos o de control de la economía y la técnica". No creo que puedan controlar su cólera ciertos periodistas entrevistadores o ciertos entrevistados tradicionales en la T.V. cuando el papa reconoce que “los comunistas han robado a los cristianos la bandera de los pobres", "la bandera de los pobres es cristiana", y -dice- la pobreza está "en el centro del Evangelio". No creo que les guste a los negociantes, religiosos o no, de la enseñanza-aprendizaje (privada), que anteponen el dinero al servicio educativo, escuchar a Francisco cuando dice: “Cuando vemos que el primer interés de una institución parroquial o educativa es el dinero, esto es una gran incoherencia".

No sé si en estos tiempos alguien haya emprendido con decisión los grandes desafíos que tiene la fe cristiana, aparte del  actual papa.
¡Bienvenido a mi corazón, Francisco!

viernes, 29 de diciembre de 2017

Niño Manuelito

Walter A. Vidal




nacimiento hecho en el albergue de ancianos en El Bosque- Trujillo

Balan las ovejas
de alegría,
muge el buey,
rebuzna el asno.
Canta el gallo
anunciando 
nacimiento
del Niño Dios.

Chirrían 
las cigarras
en algarabía,
prenden luces

las luciérnagas;
y los pajaritos
empiezan
a cantar.

¡Reyes 
y pastores
venid a adorar
al recién
nacido
en un pesebre
de Belén!

Bufan 
los camellos
 y dromedarios
de los reyes magos
al llegar al portal.
Y se inclinan 
delante del Niño
de María y José.

Niño Manuelito
¿Qué te puedo dar?
No tengo oro,
ni incienso,
ni mirra...
Yo pobre 
y solo...
sólo tengo
para Ti
mi corazón.

WAVITA



jueves, 14 de diciembre de 2017

EN TORNO AL "LIBROS DE LOS ESPEJOS:7 ENSAYOS A FILO DE CATRE."


                                                                          
Humberto Ñaupas Paitán (*).  


      Aunque mi campo de competencia son las Ciencias de la Educación y las Ciencias Geográficas, permítanme comentar la obra provocadora, irreverente ,iconoclasta y desbordante de erudición titulada :"Libro de los Espejos:7 Ensayos a Filo de Catre", escrita por mi compañero de promoción 1962, en la prestigiosa Escuela Normal Superior "Enrique Guzmán y Valle"-La Cantuta, Gregorio Martinez, nacido en Coyungo-Nazca, en 1942.

     Gregorio Martinez, para los que no lo conocen, fue Profesor de Primaria y se doctoró en Lingüística por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.Es autor de numerosas obras :"Tierra de Caléndula",1975; "Canto de Sirena",1977;"La gloria del piturrin y otros embrujos de amor", 1985; "Cajón de Sastre: entre pornógrafos y alta costura",1991; "Biblia de guarango",2001,

          La obra escrita publicada por la editorial PEISA, el año 2004, comprende 7 capítulos a los que ha denominado con el nombre de siete prostíbulos de Lima que funcionaron desde 1920 a la actualidad: Tajamar, Huatica, Colonial, México, San Pablo, Floral y Trocadero.

      En cada uno de los siete capítulos Gregorio Martinez, describe, explica, historia, enjuicia, cáusticamente a los actores de la vida política peruana y mundial ;y encomia a los escritores de su generación del Perú y del mundo. Es un libro polémico, contestarioNotixcias del Ensayo,  y al mismo tiempo divertido y lleno de erudición; por ejemplo es admirable su conocimiento sobre diversos temas frívolos como serios; trata de "prostibulogía" como de ciencias ,tecnología, filosofía, artes y humanidades con mucha maestría. Conoce varios idiomas desde el latín hasta el esperanto, pasando por el griego, el inglés, el francés y  el alemán. Esto explica porque interlínea su prosa con frases en inglés, francés y alemán, e incluso traduce expresiones del quechua.

       Cada capítulo de su obra, está conformado por varios ensayos, ese genero literario corto, donde el autor analiza y enjuicia un hecho, una obra literaria o problema de la vida. Por ejemplo hay uno titulado:"Noticias del ensayo", en el que demuestra su vasto conocimiento sobre Michel  de Montaigne, su obra paradigmática, "Ensayos" y las relaciones con sus amigos y escritores contemporáneos.

     Por el título de los capítulos uno podría esperar que en ellos se presenten historias sobre prostitución, prostitutas, gígolos, proxenetas y clientes prostibularios, pero no. Es una escritura de estilo nuevo, combina la procacidad o la irreverencia con  el conocimiento de la situación y lo expresa sin tapujos, sin puritanismo pero también con mucha pasión. En este libro se traduce sus ideales progresistas, sus luchas, su modus vivendi, sus trajines por muchos escenarios; ha vivido en Estados Unidos, Francia, Inglaterra, México y otros lugares del mundo, ha compartido con muchos escritores como  Roland Forgues, su pata del alma, que él llama: "el Arcipreste de Coyou Hameau", notable estudioso del universal José María Arguedas y su obra .

        Si nos preguntáramos cuál de los ensayos escritos es el mejor, sería difícil seleccionarlo, porque todos ellos son escritos con mucha enjundia, y con mucho arte Sin embargo haciendo un esfuerzo podríamos señalar los siete  mejores artículos. A mi parecer serían: Noticias del Ensayo, Danzante de tijera, Partal’s Arcades Project, Mariscal Miller borrado de la Enciclopedia Británica, Mambo N°5, Poto, Tres palabras distintas, la voz del malleus maleficarum.

        Comentario aparte merece la referencia irrespetuosa que hace, en el ensayo Fellini & Feini, del más grande maestro viviente de nuestros días: el Dr. Walter Peñaloza Ramella, quien fue entre 1953 y 1960 Director de la gloriosa Escuela Normal Superior "Enrique Guzmán y Valle", La Cantuta. En efecto Gregorio es un intelectual contradictorio, por un lado cita y reconoce que" la Normal Superior de la Cantuta es la mejor institución de América Latina, en su género, tanto como concepción como por la organización y rendimiento" y por otro regatea los méritos del Dr. Peñaloza, cuando dice:"La Cantuta......fue calco y copia del College norteamericano, jamás creación heroica de algún educador o filósofo (Walter Peñaloza), como luego lo pintó la leyenda".(Martinez,2004:82).!Dad al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios.! 
                                                                                                                      
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(*). Doctor en Ciencias de la Educación y Profesor Principal de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades, de la UTEA.

      

miércoles, 13 de diciembre de 2017

COYUNGO LA CANTUTA Y GOYO

“Negrito yo soy tu tío”.   
pichinguito chivillo          


      La gloriosa Promoción “Walter Peñaloza”–1959, de la ENS “Enrique Guzmán y Valle” de La Cantuta cuenta entre sus integrantes a un ilustre escritor coyungano, que ya no está entre nosotros. Él, Gregorio Martínez Navarro, ciudadano del mundo, como otros notables peruanos, murió fuera de su país. Nació en Batanes, caserío del caluroso distrito de Coyungo–Nazca, un 12 de marzo de 1942. Fue uno de los más destacados representantes de la Generación del 70. 

     Su paso por La Cantuta -entre 1959-1961- lo hizo como alumno de la sección Superior de Educación Primaria. Como tal, hoy lo recordamos un tanto introvertido, pero de fácil coloquial conversación y sin dificultad para expresar espontáneamente su pensamiento. En lo personal, recuerdo sus visitas en el cuarto que compartía con otros cuatro compañeros de distintos lugares del Perú profundo; y me buscaba más de las veces para mostrarme sus pergeños de prosa o verso, escritos en una hoja suelta o a veces en un cuaderno. “¿Qué te parece esto… es un borrador. Yo lo leo”, -solía decir siempre. En una de aquellas visitas retrató a su tierra, con “su población quemada, porque ha recibido también a la gente andina -lo decía mirándonos de reojo con cierta intencionalidad- que bajaba en busca de trabajo en las haciendas algodoneras…  aunque no recuerdo si algún paisano tuyo”, concluía dirigiéndose a mi persona. 

      Hoy, leyendo alguna de sus obras puedo deducir que aquella tierra calurosa, donde nació y vivió su infancia, lo marcó definitivamente con un sello muy personal y fue ella su principal fuente de inspiración. En casi todas sus obras consagradas está presente Coyungo, lo está de manera especial en su novela Canto de Sirena (Lima: Mosca azul, 1977), en la que Coyungo es el principal escenario de los hechos narrados allí, aunque, y marginalmente, la obra termina en Lima, en la hacienda de Higuereta y Surquillo. Así, nos cuenta que: “Fracchia y Grondona compraron Coyungo no para sembrío sino para criadero de burros (p.65) [.…] calculando que tendrían Puerto Caballa a libre disposición para desembarcar contrabando (p.67); más adelante rememora: […] Coyungo era solo monte que apenas había cinco casas de carrizo con barro, pero ese mismo año, los socios, Fracchia y Grondona, comenzaron a sembrar algodón" –añade después- “Por donde se le mire, Coyungo es únicamente un filo de tierra arrimado a cada orilla del río [Grande], más arriba solo hay la arena muerta, los médanos, los cerros altos que llegan hasta el mar […] (p.92).

      En uno de nuestros últimos encuentros, siempre en La Cantuta, me mostró un poema, que, apenas terminó de leer, yo, con esa sencillez pero confidencialidad sobre nuestros garabatos literarios, le dije que más me gustaban sus prosas. La primera visita a mi cuarto, se habría debido a una publicación mía, en el periódico mural de los estudiantes ancashinos, sobre un viaje imaginario de Lima a Huaraz, “en compañía del río Santa, que saliendo de la laguna de Conococha nos da la bienvenida, y se pone a bailar reptando entre los ichos en la desolada puna; ya bullanguero, con su waynito, baja acompañándonos hasta Huaraz querido”. Goyo me manifestó que este escrito le había gustado.

      Al margen de estos episodios de escribidor que nos juntaba, también conversábamos, a veces en presencia de mis compañeros de cuarto, sobre otros temas, entre los cuales, los referidos a los cursos que llevábamos. Recuerdo que nos divertíamos haciendo referencia por su apodo al profesor Mendoza. En este y otros casos mostraba una resuelta irreverencia hacia las cosas establecidas, actitud que también nuestro compañero de promoción Humberto Ñaupas Paitán, en su artículo “En torno al libro de los espejos: 7 ensayos a filo de catre”, encuentra en el ensayo Fellini & Fellini, una referencia irrespetuosa que Goyo hace del Dr. Walter Peñaloza “[…] por un lado – dice Humberto Ñaupas- cita y reconoce que " la Normal Superior de la Cantuta es la mejor institución de América Latina, en su género […] y por otro, regatea los méritos del Dr. Peñaloza, cuando dice: "La Cantuta [...] fue calco y copia del College norteamericano, jamás creación heroica de algún educador o filósofo (Walter Peñaloza), como luego lo pintó la leyenda (p.82)”.

      Si bien en su corto peregrinaje por la Escuela Normal, Goyo no publicó ninguna producción suya, al parecer, empero, es en La Cantuta donde empieza a incubar las ideas que fortalecerán, después, su brillante producción literaria. Creo que en esta etapa de su vida como escritor se habría dado cuenta de la necesidad de herramientas para facilitar un mejor cultivo de las letras, instrumental que posteriormente le va a proporcionar la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde estudió Literatura y Lingüística e hizo docencia después. Pero como él mismo lo reconoce, por boca del protagonista de su novela (cit. in supra), don Candelario Navarro: La manía de la escribidera, de llevar apunte, la he tenido desde muchacho, no es que esté disvariando de viejo como alguien dijo al verme aquí en esta mesa, sentado, [Coyungo], con lápiz y cuaderno, anotando y llevando la cuenta de todo lo ocurrido y también de lo que no sucedió en el momento que le tocaba suceder, no por vicio y ociosidad, sino que esa es mi costumbre, porque cada quien sabe cómo pela su higo [papa], no ves que de un molde nomás no hemos salido todos, y a mí me parece, tengo la impresión, que escribiendo a uno se le desatan las ideas que tiene en la cabeza bien amarradas […]” (pp.58,59).

      Humberto Ñaupas (cit. in supra) dice que “su vocación por la literatura nace en La Cantuta, bajo el influjo de poetas y escritores, como el profesor Manuel Moreno Jimeno, Washignton Delgado, Luis Jaime Cisneros, Oswaldo Reinoso, Luis Alberto Ratto, Leopoldo Chiappo Galli, Guillermo Daly, Leopoldo Martínez Vidal, entre otros.”

        Sin embargo, Goyo, recién en 1975, nos hace su primera entrega con Tierra de caléndula, un ramillete de cuentos donde retrata la pobreza en Coyungo, con ese lenguaje que hacen gala sus habitantes afrodescendientes; pero a partir de este año su producción se hace abundante. Canto de Sirena, que ya hemos citado, gana el Premio bienal de Novela José María Arguedas. La gloria del piturrín y otros embrujos (1985), Crónica de músicos y diablos (1991), "Cajón de Sastre: entre pornógrafos y alta costura" (1991), Biblia del guarango (2001), La Guitarra de Palisandro (2002), Libro de los espejos. 7 ensayos a filo de catre (2004), Diccionario abracadabra. Ensayos de abecechedario (2009), Mero listado de palabras (2015), entre otros más, son trabajos publicados, en vida, por el autor.

        En sus relatos, Goyo nos sorprende con el lenguaje, por el gran parecido al de la gente andina de Ancash, debido a los giros vulgares y otros peruanismos que usa; por ejemplo en el siguiente pasaje, de su novela Canto de Sirena cuando dice: “Los chinos ahí donde uno los ve son cosa seria, ellos, con esa pachocha que tienen, le sacan los colmillos [a la víbora] con un alicatito fino y luego la meten enterita, con tripa y todo en un frasco de aguardiente, entonces el que está tísico va y compra todos los días en la mañanita una copa de ese compuesto para sanar de la tisiquez y efectivamente ya no se muere” (p.27).

        A Goyo, en honor a la verdad, no volví a verlo desde que salimos de la Escuela. En San Marcos, a pesar de que el principal Patio de la antigua Casona era un sitio habitual donde frecuentábamos tanto los estudiantes de Letras como los de Ciencias Económicas, jamás me encontré con él. Sabemos por referencia, que durante su estadía en San Marcos, frecuentaba con los poetas Cesáreo Martínez, Hildebrando Pérez, Juan Ojeda y otros, el famoso bar- restaurante Palermo. Ahí habría conocido a Martín Adán, a Gálvez Ronceros, Augusto Higa, Miguel Gutiérrez; y también allí se habría reencontrado con nuestro profesor de La Cantuta Oswaldo Reynoso.

        Cuando se fue a Francia, estuvo dos años en la Universidad de Grenoble. Y cuando se fue a vivir a los Estados Unidos, continuó haciendo vida académica. Estaba en Arlington, Virginia, cuando le sorprendió la muerte el 7 de agosto de este año 2017, mientras revisaba su última obra que llevará por título Pájaro Pinto y será presentada en Lima el mes de enero entrante.
              
        En su Dominical, “El Comercio”, titula así la noticia de su muerte: “Gregorio Martínez: el último cantor popular”. El autor de la nota, al hacer referencia a eferencia a Coyungo, señala como una zona de encuentros de andinos y afrodescendientes, como fue el caso de sus padres –indica el periodista- un indio de Lucanas (Ayacucho) y una mulata de Acarí (Arequipa); en seguida se refiere a su familia, diciendo: “Con 11 hermanos la sobrevivencia fue dura para la familia. El mismo Gregorio trabajó desde niño en distintas haciendas algodoneras como asalariado.”

        Bueno, quisiera terminar, manifestando que, el paso de Goyo por esta aldea que es ahora la Tierra, por obra y gracia de la globalización, me ha confirmado que va a ser difícil que la muerte quiera salirse con la suya sorprendiendo a hombres como Gregorio Martínez; sin embargo ya me ha causado un dolor profundo en mi alma, porque se lo llevó antes que yo lo buscara como él lo hizo en La Cantuta. Estoy seguro que en otro lugar de la vida lo buscaré y le ofreceré acompañarlo en su reencuentro con Oswaldo Reinoso, Washington Delgado, Luis Jaime Cisneros, Manuel Moreno Jimeno, José María Arguedas, Miguel Reynel, Javier Sologuren y otros brillantes profesores nuestros que ya no están en este lugar de la vida".
Walter A. Vidal Tarazona.