jueves, 15 de abril de 2010

INTEGRACIÓN FAMILIAR - 4 ABRIL 2010

Con motivo de la visita de Lisset y su familia, así como de Sofía y Josué a Lima, la familia se reunió en torno suyo en casa de Miguel y Consuelo. Tenemos vistas de este reencuentro amoroso. Hubo un discurso con tal motivo del suscrito.












Finalmente...
... La silla vacía, esperando
a la hermana María, que recientemente se ha ido. Su espíritu
está allí con ellas.


PALABRAS DE BIENVENIDA A TIA NATALIA, LISSET, ALAN, SOFÍA Y JOSUÉ RESIDENTES EN CANADÁ.

Tiene sentido decir que este grupo humano está de fiesta. No importa saber ahora si es bueno o malo esta globalización que nos toca vivir y que lo poco que podemos pedirle es que favorezca reencuentros como este. No sé lo que suceda con los cambios de clima que está viviendo nuestro planeta, sólo sé que hoy estamos de fiesta porque hay un incremento del calor humano en esta familia.

El reencuentro a que nos tiene acostumbrado nuestra linda L
ichy no es nada circunstancial. Lo que voy a tratar de decir es que esto es mucho más que un protocolo familiar de bienvenida a alguien que ha estado, un poco más de 15 años, fuera de nosotros.

Los retornos de lisset tienen un alma, este en particular, tiene un mensaje. El reencuentro con lichy marca siempre un hito de integración familiar. En un simple lenguaje se puede resumir así: Lichy viene y nos dice los quiero y nosotros con los brazos abiertos le contestamos te queremos Lisset.

Es decir, el asunto de fondo es el amor, ese calor humano familiar a que hemos hecho referencia. Los seres humanos, a diferencia de otros animales, somos seres reflexivos, actitud que está haciendo mucha falta hoy dia para preservar la vida.

Entonces, pues, quiero seguir desentrañando ese mensaje que trae Lisset cuando quiere, presencialmente, estar, así sea un rato, con nosotros. Vale decir, quiero preguntarme el porqué, o mejor, de dónde viene ese cariño desbordante a la familia como instrumento de integración.

Tengo una hipótesis. Para sustentarla voy a tratar de hacer una breve referencia sólo a la familia que le viene por tia ñata.

Lichy no conoció a su abuelito Ángel, a quien le llamábamos en Huacaybamba, con mucho respeto, Papá Ángel.- tendría más o menos 20 años cuando llegó a Lima, tras un viaje de 30 días desde su Huacaybamba, queriendo abrir camino en su vida, porque la que llevaba en su tierra no le permitía expandir su espíritu de lucha.- Estamos hablando, años menos o años más, de 1880. Lima estaba en caos total y amenazada por los chilenos, no había una brújula para una salida decorosa porque, como está sucediendo hoy, las castas que tenían el poder económico estaban con chile. Posiblemente el abuelo, por entonces un mozo de unos 20 años, entendió a su manera o no talvez, pero el hecho es que se regresó a su Huacaybamba. Pero no descansó hasta abrir otro horizonte, por el lado opuesto geográficamente, esta vez: la selva, donde construyó bellos fundos en base a un trabajo fuerte, y vivió allí principalmente con sus menores hijas, pues los hijos mayores jalaron por la ruta Ancash- Lima.
Sin embargo la que decididamente se lanzó por estos lares en busca de mejor horizonte fue tia Ñata quien finalmente ancló en Pedro Ruiz 278- Breña. Estamos ya hablando de los años 40, 50 y 60 del siglo xx. ¡Pedro Ruiz 278! cómo no recordar esa linda casa hecho hogar en donde hemos vivido casi todos los hijos de los hermanos de tia, de tío Ismael a tia Julia. el principal motivo fue que ni Huánuco ni Ancash tenían universidad en esa época. No había otro sitio que Lima para seguir estudiando. Entonces, pues, aquella casa vio desfilar a los tíos y primos de Lisset, hoy presentes, casi todos aquí.

De modo que, en Lisset, se forma el concepto de familia algo así como un hogar ampliado, con tia Ñata haciendo de madre, de amiga y formadora de nuestras personalidades. Aquí es justo testimoniar nuestro homenaje a tia Ñata, lo hago en nombre no sólo de sus sobrinos que me han encargado hacerlo, sino, también, de sus hermanas presentes y la mayoria ya ausentes, homenaje de gratitud por su amor y entrega a la familia.

Tía Ñata, muchas gracias es poco por lo mucho que nos has dado con cariño y abnegación.

Bien, ahora sí, ya es fácil concluir, que hay algo de esa sangre que fluyó por Angel Tarazona Apéstegui, fluye por tia Ñata y pasa hasta Liset. Posiblemente la ciencia tiene su nombre, pero yo lo llamo sangre, simplemente- Flujo que explica el porqué de ese cariño desbordante que hace que los reencuentros con Lisset tengan corazón y alma.

Amigos, familia, muy querida tia Ñata, queridos Lisset, Alan, Sofía, Josué, quiero cumplir, con el honroso encargo de daros la bienvenida al Perú y a la familia, deseandoles una feliz estadía por el tiempo de permanencia entre nosotros.
WAVITA



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