sábado, 10 de agosto de 2013

De la santa tierra a la Tierra Santa


(CONTINUACIÓN)
WAVITA
Roma
Piazza Porta Maggiore donde está
ubicada el hotel. 
                   

Una bella y amable guía nos recibe en el aeropuerto de Italia y nos traslada al hotel. Esta vez  nuestra espera en el aeropuerto de Barajas-Madrid  no fue muy larga; antes del medio día ya estábamos en Roma. Aquí pasamos el resto del día cómodamente alojados en el Hotel Porta Maggiore. Podría decirse que tuvimos “medio día libre”. Caminamos por los alrededores con soltura y nos comunicamos con mayor facilidad con la gente del lugar que en Tel Aviv. 

El día siguiente, después del desayuno en el hotel, abordamos el carro que nos conduce a El Vaticano, a la plaza de San Pedro precisamente. 
“Piazza San Pietro”, como dicen -muy orgullosos- los  italianos, porque está considerada como una de las más grandes y bonitas del mundo. Allí se levanta la Basílica de San Pedro, sobre la tumba de Pedro. 
Asombrados -por la belleza del lugar y la cantidad de turistas- continuamos a pie hasta un ambiente cerrado algo así como un coliseo cuadrangular techado con una tribuna donde apareció Benedicto XVI tras unos  40 minutos de espera de una multitud, de más o menos dos mil personas vitoreando, cantando y chillando. Finalizado el encuentro –“audiencia papal”- un tanto lejano con el papa, salimos del gigantesco recinto para almorzar, por allí cerca. En la tarde nos embarcamos en el bus  con dirección a la basílica Santa María La Mayor,  de allí a  la de San Juan de Letrán,  la Escalera Santa, luego Vía Appia Antigua y basílica de San Pablo Extramuros; finalmente nos dirigimos al hotel, ya un tanto agotados. “Mañana nos espera un día  mucho más agotador”, nos anticipa nuestra bella acompañante y guía.


A paso ligero a la "audiencia papal"


En espera ...




Por fin con el P. Benedicto XVI











Basílica de San Pablo 








Iniciamos el tercer día de nuestra visita a Roma con un recorrido panorámico. Desde la colina del Gianicolo, por el Coliseo, el Arco de Constantino, el Foro Romano, por la Plaza Venecia, Campidoglio, las termas de Caracala, la Basílica Santa Cruz de Jerusalén, la Plaza de la República con su fuente de las Naiades, pasando por la Puerta de San Paolo, la Pirámide Celsia, la Av. Lungotevere con la sinagoga judía de estilo babilónico, llegamos a la  Isla  Tiberina, pasamos el castillo de Santo Angel y  el Tribunal de Justicia a vuelo de pajaritos. Nos damos tiempo para un refrigerio casi a la carrera.
Después del almuerzo, nos encaminamos para la gran visita a los museos del Vaticano. Recabamos nuestras entradas y nos disponemos a las órdenes de los guías, agrupados siempre. Todo se nos presenta a la vista en forma fabulosa. La Capilla Sixtina posee su especial resplandor por el arte tachonado allí desde siglos atrás; igualmente la Biblioteca Vaticana por su contenido espiritual, moral y físico. Sin embargo la parte débil de todo este “desorden” administrativo del turismo, pareciera estar en el orden estructurado que dificulta detenerse más de la cuenta admirando un cuadro, una pintura, un mural, una vajilla, en fin, la belleza cristalizada en el objeto a nuestra vista. Pero la cantidad humana no empeña la calidad del arte que no se mueve, como sí las colas.  

(La Sixtinama es la capilla más famosa del Vaticano, la historia nos dice dice que fue construida  por orden del papa  Sixto IV con el afán de restaurar la antigua Capilla Magna, hace 530 años. La pared izquierda muestra pinturas sobre la vida de Moisés y la de la derecha la vida de Jesús.  Miguel Angel  pintó en la bóveda (1.100 m²) escenas del Génesis (Creación ...  Caída del Hombre), entre 1508 y 1512. En 1515 León X le encarga a Rafael diseñar diez tapices para la parte inferior de las paredes. Nuevamente, entre 1536 y 1541, Miguel Ángel recibió el encargo de decorar la pared del altar con la estampa El Juicio Final, para lo cual eliminó dos tapices de Rafael, tapiando dos ventanas.
Aquí, teniendo como marco escénico el mural del Juicio Final de Miguel Ángel, hace tres años, en noviembre de 2009, Benedicto XVI en reunión con más de 260 artistas ofreció al Mundo una reflexión sobre el valor de la belleza, centrada en el espíritu del hombre.)


San Francisco de Asís


El gran Coliseo Romano en ruinas

A pie a los museos. Extramuros... 

... Hasta la puerta para entrar al Museo del Vaticano



Elva, flanqueada por amigas de viaje






Viernes 29 de junio. Día de San Pedro y San Pablo. “Día libre” –de despedida y fin del tours- para hacer lo que uno desea. Muchos se fueron a la Plaza de San Pedro a escuchar la misa de San Pedro y San Pablo celebrada por el papa Benedicto XVI(1). Otros -pocos- quisimos quedarnos hasta más tarde en el hotel y salir a caminar por las avenidas y calles de la cercanía; y escuchar la misa en la Basílica Santa María Maggiore a pocas cuadras del hotel.
(Continuará)
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viernes, 26 de julio de 2013

DE LA SANTA TIERRA A LA TIERRA SANTA

(CONTINUACIÓN... )
La manera informal –de la que pido mil disculpas- como se ha pergeñado esta maltratada crónica de la visita a Tierra Santa y Roma,  urge una síntesis de lo escrito hasta ahora. 


Yafo, balneario de Tel Aviv
Aco, en el Mediterráneo



Decíamos que, recién al cuarto día del viaje, emprendemos la visita a la Tierra Santa empezando por el norte de Israel, casi a orillas del mar Mediterráneo: Jaffa (Jafo o Yafo), Cesárea Marítima, Haifa,  Aco (Acre), de cuyas murallas construidas en la época de los cruzados se domina el mar Mediterráneo y también el Monte Carmelo (supra). 

El siguiente día recorrimos el Monte de las Bienaventuranzas, sobresale la iglesia edificada en el lugar donde Jesús predicó el Sermón de la Montaña, con vista al mar de Galilea. Bajamos por Cafarnaún hasta el río Jordán. En otra jornada (6º día), visitamos la Basílica de la Anunciación (Nazareth) construida encima de los cimientos de cuatro iglesias anteriores (¡cinco pisos históricos!). 

Al día siguiente, a la decápolis greco-romana: Beit Sheán; y continuando por el valle del Jordán entramos a Jericó, una ciudad ribeteada de palmeras,  y seguimos descendiendo hasta el lugar más bajo del mundo: el Mar Muerto (infra).


Capernaum. Mi hermana Elva y P. Reátegui
Sinagoga



Cafarnaun está a orillas del mar de Galilea.
Beit  Shean


El  Mar Muerto. El lugar más bajo de la  Tierra. 

En una siguiente jornada, partiendo ya de Jerusalén, fuimos al Monte de los Olivos y al Monte Sión, donde se impone la tumba del rey David, el Cenáculo, etc. 
Al medio día nos encaminamos a Belén, donde es dominante a la vista la gran Basílica de la Natividad con su Gruta del Nacimiento, que ya describimos antes. 
En la siguiente jornada, último día en Israel, agotadora al máximo por cierto, pero maravillosamente impresionados siempre, visitamos la explanada (de lo que queda del Templo): Muro de los Lamentos (muro occidental), un verdadero laberinto humano del que salimos como hormigas, para recorrer la Ciudad Santa (la Vieja Jerusalén),  siguiendo espiritual y mentalmente los pasos de Jesús hasta la extraordinaria basílica del Santo Sepulcro.  


De rodillas, Señor, de rodillas venimos a tí...
Elva se accidentó faltando tres días para
el viaje. No se desanimó. Hizo muy bien.
¡A  DIOS  GRACIAS!












Al día siguiente estaremos abordando  el vuelo de Iberia a la ciudad de Roma, vía Madrid. 

Ya del del cielo de Israel, con hilachitas de oro tratando de traspasar las errantes nubes rodeando el avión, miramos todavía más abajo... para decir en nuestro adentro...

¡A D I O S!

Nazareth ...




Belén ...




Jerusalén.




El Mundo tiene su Armagedón. Este precipicio está en Jerusalén.


(Continuará...)





jueves, 28 de marzo de 2013

DE LA SANTA TIERRA A LA TIERRA SANTA

(... CONTINUACIÓN)

WALTER A. VIDAL TARAZONA


lado izquierdo de la explanada  a la entrada del hotel, Jerusalén.

Algo así como un suburbio, pero con modernidad

Israel posee tecnología de punta en su agricultura


Belén


Cerca al medio día, nos encaminamos a Belén. Nuestro guía  recuerda que hace 2000 años, era un pequeño pueblo de pocas casas, cuando José y María acudieron a registrarse en cumplimiento de una ordenanza imperial (romana) de empadronamiento; al no conseguir posada se acomodaron en la gruta de un pesebre, donde nació Jesús, rodeado de animales. Antes de llegar a la entrada del muro “de Belen” (El año 2002, Israel “para protegerse de las incursiones de terroristas palestinos” construye  el muro en la frontera con Sisjordania), el guía se baja del carro, haciéndonos la indicación que al otro lado del muro nos va a servir de guía un joven palestino, mientras tanto él esperará allí, afuera (extramuro, nos dice). Pasamos el control con nuestros pasaportes sin problemas, felizmente. Visitamos de primera intención la imponente Basílica de la Natividad, donde está la Gruta del Nacimiento; sobre esta gruta, en el siglo IV, el emperador Constantino  construyó la primera iglesia, conservando –repetimos- intacta la gruta donde nació Jesús; y la actual, por Justiniano en el año 530; junto a la Basílica está la iglesia franciscana de Santa Catalina, sobre las ruinas de otra iglesia de la época de las cruzadas del siglo XII.












 Entramos también a la blanquecina Iglesia de la Gruta de la Leche, construida sobre una cueva donde apreciamos una roca enteramente blanca, que según la tradición, en ella cayó gotitas de leche del seno de la Virgen, cuando amamantaba a su hijo la noche que pernoctó allí, en la gruta, durante su huida a Egipto. 

Belén hoy es una ciudad relativamente grande, con sus calles bien empedradas y limpias, de subidas y bajadas, llenas de tiendas con artesanía del lugar, como los tallados de madera de olivo; ha dejado de ser “pastoral” como antaño pero sigue siendo todavía “tranquila”.  Belén también es el lugar donde nació David. Visitamos algunos lugares de la ciudad, acompañados por el joven guía palestino, pudiendo comer algo, pues la comida en estos lugares dista demasiado de las exquisiteces de la nuestra (hay que probar aquello para descubrir la excelencia de nuestra comida peruana, en especial de nuestro jaka pichu cotino).

Después de recorrer sus callecitas empedradas, retornamos hacia donde está el muro con la entrada parapetado de soldados de ambos lados. Nuevamente pasamos el control, y afuera, reencuentro con nuestro guía que no quiso  o no pudo entrar con nosotros por razones de nacionalidad. De retorno, visitamos dos iglesias juntas, una ortodoxa  griega y otra franciscana, conmemorando ambas, la anunciación a los pastores del nacimiento de Jesús. Según una tradición posterior, en el lugar estarían enterrados  tres pastores.  Se conserva una gruta, sobre la que se ha construido la Iglesia ortodoxa del Campo de los Pastores.

Ya al anochecer llegamos al hotel, cansados como de costumbre, justo estando por terminar la cena.


Jerusalén una vez más



Una vista de la parte moderna de Jerusalén, desde el  hotel ( 8vo. piso)

Desayuno. Nuestro experimentado guía nos indica que en la mañana visitaremos la explanada del Muro de los Lamentos, Vista de las Mezquitas del Domo de la Roca y el Aksa, luego, recorremos la Ciudad Santa (Jerusalén) y seguimos los pasos de Jesús en su pasión por la Vía Dolorosa, Lithostrotos, Calvario y Santo Sepulcro. En la tarde recorreremos la maqueta en el Museo de Israel, donde se distingue la réplica exacta en miniatura de Jerusalén en la época de Herodes, en el periodo del II Templo. Por último iremos a Ein Karen, para visitar la Iglesia de la Visitación.

El año 996 aC, Jerusalen fue proclamada Capital de Israel por el rey David. Salomón construyó lo que hoy se conoce como el Primer Templo que fue destruido por Nabucodonosor  el año 587 aC. Herodes reconstruyó el Segundo Templo 40 años aC.;  los romanos lo incendiaron el año 70 dC.  Pero todavía está de pie el muro occidental de la plataforma sobre la que fue erigida. Cada uno de nosotros nos sentimos la millonésima parte de la mancha de peregrinos que unos hacen cola, otros frente al muro se lamentan con llanto tendido, o leen la Biblia... en fin, otros observan absortos con sus máquinas fotográficas colgadas en el cuello o en la mano tostándose con el sol. Salimos de aquel laberinto humano como hormiguitas, para seguir marchando por Jerusalén, pero por la Vieja Jerusalén, y recorrer el camino de Jesús por sus 14 estaciones en la Vía Dolorosa, al Calvario. En cada estación hay una capilla o una señalización que indica el episodio doloroso por el que Cristo pasó. Las cinco últimas se encuentran dentro de la Basílica del Santo Sepulcro. Esta construcción corresponde a Constantino (este emperador romano y su madre Elena erigieron  iglesias en todos los lugares relacionados con Cristo). El lugar, en pocas palabras, hoy, es extraordinario.    

    Si me olvidare de ti, Jerusalén, pierda 
mi diestra su destreza.
Salmo 137: 5.


Nos despedimos de Jerusalén

Desayuno. A la hora convenida, nos trasladan al aeropuerto Ben Gurión para abordar el vuelo de Iberia, a las 6:10 a.m, hacia la ciudad de Roma, pero vía Madrid.


Hasta siempre Nazareth, Jerusalén, Belén... yarpargka cutimushashi









(CONTINUARÁ...)

jueves, 6 de diciembre de 2012

DE LA SANTA TIERRA A LA TIERRA SANTA - SEGUNDA PARTE


(CONTINUACIÒN)
Escribe  Walter A. Vidal

Nazaret

Luego de un desayuno suculento en el hotel, salimos a recorrer la ciudad de Nazaret; en el ómnibus, el guía nos recuerda que aquí el ángel Gabriel anunció a María que concebiría un hijo, y aquí también Jesús pasó su niñez junto a sus padres cuando Nazaret estaba poblada solamente por judíos; hoy está sembrado de muchísimos monasterios, conventos, iglesias, hospitales y albergues administrados por las distintas confesiones religiosas. 



Iniciamos  nuestro recorrido por el Monte de las Bienaventuranzas, para lo cual regresamos un poco hacia el norte a Sefat. En el Monte de las Bienaventuranzas visitamos la capilla (iglesia) que guarda el recuerdo del Sermón de la Montaña (Tabgha), aquí Jesús multiplicó los panes y los peces para la muchedumbre. ¡Qué lugar tan bello Dios! con vista espectacular al Mar de Galilea; a la sombra de unos frondosos árboles el P. Reátegui celebra la misa. 







Después de alimentar nuestro espíritu bajamos a Cafarnaum, donde visitamos la Casa de Pedro y nos embarcamos al Mar de Galilea por el lugar donde se realizó la Pesca Milagrosa. Saliendo del barquito nos encaminamos al río Jordán; en su orilla (Yardenit, una tienda-restaurante y alojamiento judío) muchos confirmaron sus votos bautismales sumergiéndose al agua. Después del baño emprendemos el retorno al hotel para cenar y descansar. Fue un día incontrastable.




El río Jordán

Al día siguiente salimos temprano a Caná, donde Jesús hizo su primer milagro; vemos dos iglesias, una griego-ortodoxa y otra franciscana, llamada del Milagro. El guía nos informa que, al realizar excavaciones hallaron una inscripción en arameo, que demuestra que esta iglesia (del Milagro), construida en 1879 sobre las ruinas de un santuario del siglo VI, está en el lugar donde estaba la sinagoga de la aldea Caná de Galilea; en la cripta vemos un cántaro que, se cree, es una copia antigua de las seis jarras originales (que Jesús usó para su milagro en el contexto histórico de una boda).





Antes del medio día, regresamos a Nazaret para visitar la Basílica de la Anunciación, la Carpintería y la Fuente de María, a la que la Virgen acudía diario para sacar agua. La Basílica de la Anunciación, construida en el lugar donde el Ángel se apareció ante María,  imponente por su belleza y su Gruta interna, es un sagrado portento histórico. Su construcción (de la actual) recién fue terminada en 1969, siendo ésta la quinta iglesia construida encima de cuatro anteriores cuyos restos aun se pueden apreciar debajo. 

Basílica de la Anunciación, en Nazaret




Boquiabiertos todavía, de paso por Naim, visitamos el Monte de Tabor, en el interior de Galilea. La naturaleza aquí hizo mucho por la belleza del lugar; en su cumbre está la iglesia de la Transfiguración, desde donde se divisa el bello panorama de toda Galilea baja, al ocultarse el sol. Bajamos lentamente para incorporarnos a “nuestro” carro y regresar al hotel. Antes de acostarnos, cumpliendo la indicación del guía, alistamos maletas para madrugar al día siguiente.




Nos despedimos de Galilea

Después del desayuno, con nuestras maletas en las manos, desfilamos a “nuestro” carro, rumbo a Beit Sheán. Continuaremos –anota nuestro guía- por el valle del Jordán hasta Jericó, para bajar a la zona más baja del mundo y flotar en las aguas saladas del Mar Muerto; pasaremos por la posada del buen Samaritano y, al anochecer, entraremos a la ciudad de Jerusalén, donde nos alojaremos. Son días muy intensos los que estamos viviendo, comentamos en el carro; “nada comparable todavía con los que les tocará vivir mañana en Jerusalén”, acota el guía.

En Beit Sheán, una de las decápolis grego-romanas más grandes y mejor conservadas, observamos vestigios de una “habitación” de hace 4,000 aC.  En Jericó, la “Ciudad de las Palmeras”, tal vez la más antigua del mundo,  que “cayó –dice la Biblia- al sonar las trompetas de Josué”, mientras los israelitas cruzaban el Jordán (1250 aC), Jesús, camino a Jerusalén, pasó entre la gente que pugnaba por verlo; un señor bajito se subió a un árbol sicomoro (planta morácea). El “pata” se llamaba Zaqueo –acota el guía- y al envejecido árbol o tal vez sea su descendiente podemos todavía verlo, señala. Contemplamos también el manantial que Eliseo purificó con sal. 

Pasado el medio día, después del almuerzo, llegamos al fin a las orillas del Mar Muerto, casi achicharrados con el calor. Sin embargo preferimos la sombra a bajar y meternos al mar. Los que vinieron aprovisionados de ropa de baño, intentan entrar; pero pronto se desaniman y optan por regresarse a la sombra, vemos a personas que están flotando al parecer sin esfuerzo, no sabemos si porque sus pechos y pulmones están repletos de aire o el agua no permite tenerlos muy adentro. Estamos pues en la zona más baja del mundo, el calor nos obliga a subirnos al carro y gozar de su aire acondicionado. El guía indica a su chofer que conduzca a una casa de venta de objetos tallados de diamante; en la inmensa tienda algunos, presionados por el coqueteo de sus parejas, se animan a comprar así sea un objeto pequeñito. Pasamos por la posada del buen Samaritano, y relativamente temprano estamos entrando a Jerusalén. Empujando nuestras maletas, bajamos del carro al hotel (al parecer del mismo grupo económico que encadena a los hoteles anteriores). Apenas nos asignan las habitaciones, metemos nuestras maletas a ella y bajamos al comedor, porque las tripas están vacías (nos recuerda el jugo gástrico).

Jerusalén

Después del suculento desayuno subimos a “nuestro” carro. El guía nos indica que comenzando por el Monte de los Olivos, visitaremos el lugar de la Ascensión, la Gruta del Padre Nuestro, el Huerto de Getsemaní y la basílica de la Agonía. Después visitaremos lugares santos del Monte Sión: la tumba del rey David, el Cenáculo, Basílica de la Dormición y San Pedro en Gallicanto. Al medio día nos encaminaremos hacia Belén en Palestina, donde podremos ver la Gruta del Nacimiento y la Basílica de la Natividad. Ya afuera (extramuros), visitaremos el Campo de los Pastores, y retornaremos al hotel. 


El lugar donde Jesús permaneció más tiempo en Jerusalén, fue sin duda el Monte de los Olivos. Su cima ofrece una hermosa vista panorámica de la Ciudad Santa  y una bella capilla llamada de la Ascensión; en sus laderas del Monte entramos a Getsemaní, donde Jesús se refugió con sus discípulos más fieles antes de ser arrestado, precisamente en este lugar fue donde Judas entregó a Jesús con un beso, como testimonio hay una Gruta llamada de la Traición; la basílica conocida como Iglesia de la Agonía luce jardines llenos de olivos antiquísimos.




En el Monte Sión visitamos la tumba de David, este lugar se conocía con el nombre de Ciudad de David, en la época de Jesús fue trasladado aquí el sepulcro de este rey y se hizo un monumento a él; en 1158 accidentalmente fue descubierta su tumba, y hoy es venerada por judíos, cristianos y musulmanes. Cerca está Gallicantu (canto del gallo), lugar donde estaba situada la casa de Caifás. Dice la Biblia:

                       “Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sión... la ciudad del gran Rey. Salmo 48:2.

(CONTINUARÁ)