martes, 1 de mayo de 2012

Un oasis espiritual

De: PEQUEÑO LEBREL DE ESPUMA    (en: “Llamellín. En prosa y en verso”, 2003)

“Como estampita siquiera”

Yo era como otros tantos muchachos que no sabía aún lo que quería ser. Un ingeniero "tiraba (este término no se conocía, me corrige mi pequeño lebrel de espuma) cualquier cantidad de número" y ganaba lo que quería, por eso algunos amigos querían que me presente a la UNI. Para mis hermanos ser un contador, o economista (aún no se sabía lo que era eso), podría ser excelente para mí. Mis padres felizmente no me dijeron nada. Yo trataba de ser condescendiente con mis hermanos, más por que estaba perdido en Lima. Sin embargo, después de “aterrizar” a través de la claraboya  desde la azotea hasta las gradas que conducen al asegundo piso de la casa donde vivía, veinte meses después, estaba caminando un poco encorvado -mi mente más que mi columna-  con las manos en los bolsillos  por los corredores de Escuela Normal Superior (ENS) de La Cantuta. Lo único que quería, todavía  tercamente, era tenerlo a Huaraz cerca de mí, “como estampita siquiera”.
Los estudiantes ancashinos -no he sabido explicarme porqué aún no me sentía integrado a ellos- tenían en la Escuela una asociación y un periódico mural pegado en la pared de uno los corredores principales del edificio de aulas. Me atreví a escribir para aquella vitrina algo sobre Huaraz. Para lo cual, me encaminé al lugar más apreciado de la Escuela, el edificio mejor diseñado y mejor conservado, con sus tres pisos y sus respectivas salas, sin contar el hermoso sótano,  totalmente amueblados y brillando de limpios: la Biblioteca.
La Biblioteca, verdaderamente, era un continente venerable, no sólo por su presentación sino, y básicamente,  por su contenido de libros frescos y maduros; sus pequeños ambientes en el último piso para apreciación musical, pintura, teatro, danzas, etc.  Un pensamiento de Santo Tomás de Aquino, escrito en la pared del primer piso con letras de bronce, te recordaba: “Temed al hombre de un solo libro”. Entonces tú aspiras  filosofía, ciencia o poesía. Estar allí era como estar en un templo. Yo no pedí nada; me senté  con mi block y lapicero... Hoy que recuerdo... (no me saques de aquí todavía, lebrelillo) ¿qué será de Moreno Jimeno, Jaime Cisneros y muchos otros brillantes profesores?. Con Oswaldo Reinoso me encontré en 1996 en el almuerzo de reencuentro organizado por Félix Murillo en el INEI, al Dr. Peñaloza, no recuerdo exactamente dónde, lo he visto bastante canosito,  leo siempre sus artículos en las publicaciones de la ANR, últimamente, su ensayo sobre la educación como proceso de hominización, socialización y culturación, en el que sostiene que nuestra universidad sólo está adiestrando a los muchachos para que sean profesionales o técnicos, no está educando;  pero tampoco desea que sólo se encargue de educar (con la concepción elitista de la edad media), sino que adiestre y eduque, para armonizar la formación de los profesionales que el país requiere. Ahora... con quien mantengo relación amical, así sea por medio del teléfono, es con Walabonso Rodríguez.
(Me veo saliendo de aquel venerable templo, repitiendo “temed al hombre de un solo libro”, con el escrito sobre Huaraz para el periódico mural de la asociación de estudiantes ancashinos. Me detengo en la puerta, antes de bajar las escalinatas, a contemplar el verdor del ambiente universitario y sus pequeños sauces bien parados. Un leve olor a pescado llega con el aire que viene de Lima; pienso en las pulsaciones del hedor de la harina de pescado martilleando la mucosa pituitaria. Un motivo para no ir este fin de semana a Lima.)
Y hablando con mi pequeño lebrel de espuma, pero teniéndolo “cogido” todavía a Walabonso en mi mente, se filtra un discurso de “bienvenida a los cachimbos” que yo habría pronunciado talvez cuando era Director de Escuela de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAC. Está referido a su simpático libro (El trabajo intelectual universitrio, 1997).

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Queridos alumnos:
Tenéis aquí una nueva casa de formación  para ser un profesional de alto nivel, capaz de liderar acciones destinadas a solucionar los problemas que surjan de la realidad.
Para hilvanar unas palabras de bienvenida, no encuentro más adecuadas que las magistralmente escritas por mi maestro y colega Walabonso Rodríguez en 1997, quien, con un coloquial estilo, te dice: “Tú, joven, ahora que inicias tu preparación en la universidad, has de notar  pronto que el trabajo intelectual universitario abarca varios aspectos”. Uno: “escuchar y tomar apuntes”. Es importante poner mucha atención a la exposición y extraer las ideas básicas usando palabras claves para recordar el núcleo del mensaje y redactar una nota o resumen. Al escuchar y hacer tus apuntes estás usando tus ideas preexistentes para trabajar la información nueva, es decir la estás “asimilando”; o bien estás modificando o sustituyendo tus conceptos preexistentes por la información nueva, es decir estás “acomodando” tu mente al nuevo conocimiento, tal como lo afirma Piaget.
El segundo trabajo que tienes que hacer es: “leer bastante”, básicamente para mejorar el hábito de lectura y el aprovechamiento del tiempo libre. El tercero: “estudiar”, es decir “tu trabajo de construcción más importante”; en efecto, aprender es descubrir o construir saberes, una tarea ardua pero también la que da la más dulce y gratificante satisfacción por su fruto inmediato que te ofrece: el conocimiento. Cuatro: “fichaje”, que todavía no ha desaparecido.“Cuántas ideas, cuántas críticas, citas, opiniones, etc., se pierden para siempre porque no las registramos en el momento oportuno” nos dice Esteban Ocampo Rodríguez. Cinco: “rendir exámenes”, revisarlas y compararlas sus respuestas para ver qué errores tuvieron y por qué. Seis: “trabajo personal de producción”, como hacer experimentos, escribir ensayos; para producir traes un potencial fabuloso labrado a lo largo de tu vida preuniversitaria que será el aporte humano, libre y espiritual a nuestra universidad. Siete: “trabajo en grupo”, integrando equipos y poniendo en práctica las distintas técnicas de dinámica grupal. Ocho: “intervenciones orales”, cuando hagas tus informes, debatas ponencias, participes en charlas. Nueve: “Aprendizajes específicos diversos”, como manejo de la computadora, equipos de filmación y grabación, trabajos de laboratorio, trámites administrativos, prácticas pre-profesionales, las que van a mejorar tu ventaja competitiva de tu accionar. Diez: “liderazgo”, en actividades como organizar certámenes, trabajar en comisiones, con la comunidad. Once:  oratoria”, como elocuencia académica. Doce: “uso de los centros de documentación” como archivos, bibliotecas, hemerotecas, pinacotecas, museos, banco de datos. Trece: “elaborar una monografía”, como consecuencia de tus investigaciones bibliográficas, y que supone “el primer esfuerzo por producir algo propio.” Catorce:  Iniciación en la investigación científica (...)”; yo agrego otro trabajo, especial, a los 14 que señala Walabonso. Quince:  Preparar y sustentar la tesis universitaria, que significa culminar con la preparación teórica y práctica de todo un proceso que ha significado acercar al ingresante universitario al perfil profesional que la universidad ha diseñado como una forma de lograr la excelencia educativa. Es algo así como el último examen que tienes que aprobar.
En fin, amigo, vienes con muchas cosas buenas que nos vas a enseñar también, pero básicamente traes disposición para aprender y un espacio interior limpio para recibir nuevos saberes. En este sentido, quiero terminar estas palabras trasmitidas con afecto con un pensamiento de W. Dyer que espero te haga reflexionar: “Cuando estás verde creces y cuando estás maduro te pudres. Permaneciendo verde, evitarás la maldición que representa ser un experto”.

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- ¿Y qué título le pongo a este escrito, mi fiel y pequeño compañero?.
- “Como Estampita Siquiera”...
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¡La  ciudad de los collares de nieve!... ¿dónde se encuentra y cómo se llega a la ciudad de los collares de nieve?. A Huaraz es mejor ir en compañía del río Santa. Pero antes, la subida: Lima-Pativilca- Conococha. Una delgada cinta de asfalto ribetea las orillas del Pacífico hasta Pativilca. El carro, después, sube, soplando tierra, hasta Conococha. Allí nace el río Santa. Dulce, cristalino, caprichoso, se culebrea en su lecho de ichu.  Cantando su huaynito, baja, uniendo por sus raíces a  la Cordillera Blanca y a la Cordillera Negra y separándolos en el azul firmamento. 
En Ticapampa  le inyectan una suave dosis letal de plomo y basura, pero él asimila y sigue bajando mientras va cantando su huaynito. (río Santa, río Santa/ caudaloso/ quiero que lleves/ todas mis penas al olvido)
Más abajo duerme Huaraz. Duerme con sus soñolientas luces colgadas en cada esquina, con sus eucaliptos salpicados de paca pacas, con sus estrechas callecitas empedradas amorosamente, con sus mujeres que van al cine, con sus campanas que llaman al rezo.
Pero allí mismo, por donde pasa el río Santa, Huaraz también se despierta con sus picachos blancos, con su arado sembrando la semilla dulce en el campo, con sus retamas rezando para que no le enturbien el aire con oscuros metales, para que no le ensucien el suelo con los plásticos y pesticidas y no le echen veneno a sus aguas.

Un oasis espiritual

Viene, regresa, vuelve a venir, siempre corriendo, siempre volando, brincando, el pequeño lebrel de espuma [el recuerdo]; después de haber galopado los recodos desertificados de los últimos años de los cincuenta, ha entrado al camino que se abre ancho en la bruma de los años de los sesenta. Avista un oasis y se detiene en mayo de 1961: un año desde que a la ENS le quitaron su autonomía y le arrancaron su categoría universitaria, mediante una ley que expandió el sistema universitario de manera caótica con la creación desordenada de universidades privadas y sin un cambio racional de la estructura profesional que urgía.
Económicamente, habíamos pasado la cresta más alta de la economía agro-exportadora, basada desde los treinta en la producción y venta del algodón y el azúcar, y daremos paso a una economía minero-exportadora más diversificada. Las cifras macroeconómicas mostraban una recuperación relativamente rápida de la crisis del año 1958, gracias a la subida de los precios del algodón y el azúcar.
Abriéndome paso a una sombra de unos pequeños arbustos, tarareo tratando de buscarle alguna música a unos versos que están teniendo un nacimiento magullado: Hoy que quiero escribirte/ se cubren mis ojos de agua/ tiemblan mis manos/ como suspiros dentro del alma/. Busco algo en mi cerebro, sin saber qué cosa. Un suspiro se escapa al aire, por fin, con unos versos para la madre, en realidad para que recite un niñito del jardín del Colegio de Aplicación, mañana, en el Día de la Madre.

Madrecita querida
hoy buscando estoy
la más linda flor de mayo
para ofrecértela en tu día

También una rosa
para darle a la Madre
de nuestro niñito Jesusito
y que te cuide siempre.

Ha trascurrido exactamente un año de aquel Día de la Madre en que alumnos y profesores, en el Gimnasio de San Marcos,  rendíamos un justo homenaje a la madre chosicana, por su labor en la recuperación de la autonomía y categoría universitaria arrebatada a La Cantuta. La parte más intensa de la lucha por la dignificación del maestro empezó en abril.
°°°

Jueves 21 de abril de 1960. Primera página del diario La Prensa: Encargan Dirección de ENS.  Las fuerzas policiales que rodean la Escuela intensifican medidas para impedir el ingreso de personas y víveres. Ayer se hizo presente el nuevo director con el juez instructor, el agente fiscal y tres miembros de la policía judicial; los alumnos agolpados frente al local central entonaron el Himno Nacional sosteniendo una gran bandera peruana. A las 6.54 p.m. una rechifla general del alumnado despidió a la comitiva. Las madres de los niños y los jóvenes  que estudian en los Planteles de Aplicación de la Escuela burlaron el bloqueo policial e ingresaron a expresar su adhesión al Dr. Peñaloza. El Presidente de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP) anunció que hoy acatarán un paro de 24 horas los diez centros universitarios del país en apoyo a La Cantuta. También los profesores de educación primaria, secundaria y técnica piden la renuncia del ministro de educación y del director de educación normal. El Comercio, informaba que la mayoría de los Centros Federados de la UNMSM había acordado acatar la huelga indefinida decretada por la FUSM, en apoyo a la ENS. De otro lado, la Comisión de Amplia Base se declaraba en sesión permanente y conjunta con los Comités Ejecutivos de los Organismos Nacionales del Magisterio con el objeto de coordinar una acción hasta conseguir la modificatoria del art. 87 del estatuto universitario.
El río hablador le va encandilando en su enmarañado lenguaje a mi pequeño lebrel de espuma, que jadeante observa en el río el discurrir del tiempo. Aquí en la ENS, desde hace varios días nuestra ración en la  bandeja ha disminuido a media tasa de quáker, medio pan untado con algo de mantequilla; el almuerzo adelantado con media ración, en el que no se perdía, sin embargo, como postre, el humor de siempre. Hasta un delgaducho plátano cortado en dos para duplicar la ración era motivo de risa.  Era chistoso, por la forma cómo lo contaban, las ocurrencias cuando el  “Cachimbón” se cayó cruzando el río con un saco de papas en el hombro (era fortificante saber que la gente humilde del mercado de Chosica estaba con nosotros, pues nos obsequiaban papas y otras comidas). El problema era trasladarlos a la Escuela sin que se dieran cuenta los policías. Pero entre ellos había siempre uno que otro “buena gente”, que mirando a su costado se hacían de la vista gorda. Siempre sonrío cada vez que me acuerdo del discurso de Futuri Cuturi cuando en una de las acostumbradas  asambleas en el auditórium dijo: “¡Compañeros, no estamos solos en nuestra lucha; estamos rodeados...!”(cierto, por los policías).
La noche del 21 de abril de 1960, por fin, emprendimos la larga y silenciosa caminata hacia Lima. Acampamos a las dos de la madrugada a la altura de Ñaña. Dirigentes de la FEP, FUSM, de la Asociación de Centros de Ingeniería, de la Universidad Católica y de Agronomía organizaron el campamento. A las 5.15 a.m. levantamos el campamento y seguimos avanzando hasta Santa Clara, lugar donde desayunamos y descansamos media hora. Por Vitarte estuvimos a las  9.15 y a las 11 nos detuvimos a la altura de Santa Anita. En camionetas y automóviles, diversas instituciones nos distribuían bebidas, frutas y otros alimentos. Cuando a las doce del día la caravana llegó a  la altura de Hierbateros, encontró en ese lugar al Coronel Muente y al Prefecto de Lima, quienes permitieron el paso de los profesores, alumnos y madres de familia. Silenciosamente ingresamos a Lima a las 12 y 10 minutos, tomando ambos lados de la pista de la Avenida Grau, hasta Abancay,  donde nos dieron el encuentro los estudiantes de San Marcos, Ingeniería, Agronomía, La Católica y Bellas Artes. Al pasar frente al Ministerio de Educación, las voces de bienvenida de los estudiantes limeños arreciaron contra las autoridades de ese Ministerio. “Cueva de ladrones”, “Sepulcro Blanqueado”, eran los gritos que parecían retumbar los edificios. Después de 16 horas de marcha ingresamos, al fin, al local del Gimnasio de la Universidad de San Marcos, en medio del aplauso de los estudiantes allí congregados. Se entonó el Himno Nacional con bastante patriotismo y fruición humana. El Presidente de la FEP Oscar Espinosa Bedoya, en un impresionante discurso dijo: ...“habéis escrito una página brillante de la historia de las luchas estudiantiles, con lo que acabáis de realizar, hecho que no se había registrado jamás en el Perú. El estudiantado de todo el país se encuentra firmemente solidario con los estudiantes de la Cantuta, para poder conseguir juntos su autonomía, la dignidad del maestro y su categoría universitaria”.  Juan Alberto Campos Lama, Presidente de la FUSM, manifestó “América en estos días ha contemplado dos cuadros diferentes con relación al movimiento de los estudiantes: en el pueblo hermano de Venezuela el estudiantado ha salido a defender al Gobierno que ellos creen representa genuinamente la voluntad de las mayorías populares; y en el Perú estamos viendo cómo el Gobierno arroja a los alumnos de su propia casa”. Finalmente el Presidente de la FEENS, Rafael Urrunaga, dijo: “hemos tenido que abandonar la Escuela porque ha dejado de existir, y volveremos a ella cuando se le devuelva su autonomía y su categoría que ha perdido”. Finalizada la actuación, fue servido el almuerzo preparado por alumnas de  San Marcos y la Católica, que consistió en una ensalada, huevo duro, fruta y refresco. En la noche,  casi la mitad de los alumnos pernoctaron sobre el piso de madera del Gimnasio, algunos durmieron en el local de la Ciudad Universitaria, otros recibieron ayuda de sus comprovincianos residentes en Lima, quienes pagaron un hotel. En la mañana siguiente tomaron desayuno en el interior del mismo gimnasio donde se improvisó un comedor. Habían cocido papas y preparado avena. La FUSM entregó un número de cupones para que almuercen en el comedor de estudiantes del jirón Cangallo.
Yo me fui a Breña a tocar la puerta de la casa de una tía, en Pedro Ruiz 278. Y me puse a escribir una carta a mi madre.
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Lima, 25 de abril de 1960
Querida mamacita:
Me encuentro aquí, después de una larga caminata desde La Cantuta. En Chosica, la noche del jueves en que partimos, el pueblo nos despidió con una impresionante, multitudinaria y afectiva manifestación de simpatía en adhesión a la lucha que la ENS ha emprendido para rescatar su autonomía y categoría universitaria para la dignificación de la carrera docente.
La gente no entiende que al maestro tenemos que darle el nivel académico que necesita para  orientar la formación y el desarrollo de los niños y jóvenes que son los que mañana van a tomar las riendas del país; acabo de darme cuenta que el principal problema de nuestra nación empieza a ser un problema de educación; ¿te das cuenta de la mentalidad de estos gobernantes?, por un lado están abriendo más universidades y por otro lado están negando esta categoría a una escuela que ahora es una de las instituciones más prestigiadas, piensan que deben tener alta preparación los veterinarios (bien hecho), pero no así los maestros, a éstos sólo hay que darles una preparación mediocre y un sueldo de hambre para que los menos se dediquen a esta profesión. ¡Pobre Perú!.
No quiero cansarte, pero sé que me entiendes bien, como diplomada que eres. He llegado a la casa de mi tía E. Estaré allí hasta que regresemos a la Escuela, dile a papá que tendrá que correr con los gastos de mi estadía. Les quiero y gracias por todo. Tu hijo.
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A mediados de mayo de 1960, el movimiento de La Cantuta, que se había iniciado con la promulgación del Estatuto Universitario, tomaba cuerpo político en todo el territorio y simbolizaba una situación de rechazo cada vez mayor al régimen.  En el Cuzco una manifestación de estudiantes quemó las efigies de trapo y cartón del Premier Beltrán y del Ministro Rubio.  Raúl G., en representación del Comité de Huelga, Eduardo Z., por la Facultad de Letras, ofrecían derramar “la sangre que hemos metido en nuestras ideas para solucionar el problema de la Escuela Normal Superior”, Justo V. y David P. condenaron el abuso con la ENS e hicieron referencia al manifiesto de la juventud cuzqueña el 12 de mayo de 1909, Virgilio V., por el Frente Estudiantil de Reforma, dijo que el Gobierno debe dar educación a más de 20 mil estudiantes que mendigan cultura en el extranjero. Valentín Paniagua, Presidente de la Federación Universitaria del Cuzco, dijo: “Esta noche queremos decir al señor Beltrán que su apellido materno es el sinónimo de la situación espantosa en que debate el país”. Cerca de las siete la gente se movilizó hacia el parque de la Merced, donde habló Aldo E.; finalmente,  Gregorio Berríos, por la ENS de La Cantuta.
También en Trujillo, los estudiantes frente al local de la Prefectura, a los gritos de “Huelga”, “Abajo Beltrán”, y acres discursos sobre el problema de la Cantuta, quemaron ejemplares de  La Prensa” y “La Crónica”, luego se dirigieron hacia la plazuela “El Recreo” y finalmente a la Plaza de Armas, donde fueron recibidos por un contingente policial que disolvió el grupo a varazos.
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            Diciembre de 1961. Llegó el día de la graduación. Un escueto programa se cumple fríamente: Himno Nacional, entrega de títulos, juramentación de los egresados, palabras del Director de la Escuela (por cierto no es Peñaloza). Pero terminábamos con un sabor agridulce de haber disfrutado de la denominada “época de oro de La Cantuta”; o lo que puede ser lo mismo, La Cantuta de Peñaloza. Nos parecía ayer cuando, hace tres años (también hoy, 2003, 42 años después, gracias a nuestro pequeño lebrel de espuma), con nuestras maletas en mano, entrábamos al cuarto 306 del tercer piso del Pabellón de los Cachimbos: César del Pino (de Lima),  Manuel Peñafiel (de Cañete), Walter Leyva, (del centro), Raúl Reátegui (de la selva) y quien les cuenta (de Ancash). Terminaba así, aquel diciembre del 61, lo que pareció ser un oasis espiritual.

WAVITA


 

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